El integrador de soluciones tecnológicas, Getronics, ha desarrollado una solución dirigida al análisis de episodios violentos en centros sanitarios, ya que se han convertido en uno de los principales desafíos del sistema de salud en España. Lejos de tratarse de incidentes aislados, los datos reflejan una problemática estructural que requiere nuevas estrategias de prevención y gestión.
Según datos del Ministerio de Sanidad y la Organización Médica Colegial (OMC), durante 2025 se notificaron 18.563 agresiones a profesionales del Sistema Nacional de Salud (SNS), lo que equivale a 24,37 agresiones por cada 1.000 profesionales sanitarios. La cifra supone un incremento del 8,7% respecto a 2024 y marca un máximo histórico. Además, se estima que más de la mitad de los incidentes no llegan a denunciarse, por lo que la dimensión real del problema es considerablemente mayor.
La mayor parte de estas situaciones se producen en escenarios cotidianos de atención asistencial. El 96% de las agresiones ocurre durante el horario laboral habitual, principalmente en consultas y espacios de atención ordinaria, y en la mayoría de los casos el agresor es el propio paciente programado. Asimismo, el 50% de los incidentes tiene lugar en Atención Primaria y el 84,5% corresponde a agresiones no físicas, como insultos, amenazas o coacciones.
«Las agresiones a profesionales sanitarios no pueden abordarse únicamente desde una perspectiva reactiva. Necesitamos soluciones que permitan anticipar riesgos, generar conocimiento a partir de los datos y proteger a los profesionales antes de que se produzca una situación crítica», afirma Agustina Defensa, Head of Healthcare de Getronics.
Más allá de la respuesta ante emergencias
La protección efectiva requiere evolucionar hacia modelos más avanzados de gestión de la seguridad, por ello, Getronics ha desarrollado una solución de botón de pánico que integra tecnología, automatización y análisis de datos para ofrecer una respuesta rápida, coordinada y basada en evidencia.
Permitiendo activar de manera discreta una alerta inmediata y gestionar automáticamente todo el proceso de respuesta. Entre sus capacidades destacan la identificación automática del contexto del incidente, incluyendo ubicación, tipo de evento e información relevante asociada; la notificación inmediata a los equipos o servicios responsables; la confirmación de recepción de la alerta para garantizar la correcta activación del protocolo; la priorización de actuaciones en función del nivel de riesgo detectado; el escalado automático de incidencias cuando la situación lo requiera; y el registro, trazabilidad y análisis de los eventos para facilitar la toma de decisiones y diseñar estrategias preventivas.
De esta forma no solo se reacciona ante una emergencia, sino también a comprender por qué ocurre, dónde se concentra el riesgo y qué medidas pueden evitar futuras agresiones.
El objetivo final es proporcionar a hospitales, centros de salud y organizaciones sanitarias herramientas que no solo permitan actuar cuando se produce una agresión, sino también identificar patrones, reducir riesgos y mejorar la experiencia. tanto de los profesionales como de los pacientes.





