OPINIÓN

Carlos Lacerda, SAP, principios de soberanía digital: dónde sentar las bases



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La demanda de servicios de nube soberana y de acceso seguro y local a las últimas herramientas de IA no deja de crecer

Publicado el 4 feb 2026

Carlos Lacerda

Senior Vice President & Managing Director SAP Southern Europe



SAP Carlos Lacerda
Carlos Lacerda, Senior Vice President & Managing Director SAP Southern Europe.

La soberanía digital se ha convertido en una de las grandes prioridades de gobiernos y empresas en los últimos meses.

La situación geopolítica actual está propiciando un cambio en el tablero internacional de alianzas, que lleva a muchos a cuestionar cómo están protegiendo sus sistemas y sus datos.

Históricamente, algunos organismos han exigido que sus datos se almacenen en territorio nacional por motivos de seguridad. Hoy, esa preocupación se extiende más allá de las infraestructuras críticas y alcanza a todo tipo de organizaciones.

Como consecuencia, la demanda de servicios de nube soberana y de acceso seguro y local a las últimas herramientas de IA no deja de crecer.

Esta inquietud legítima está siendo atendida por los gobiernos nacionales, la Unión Europea y los proveedores tecnológicos, que buscan ofrecer la mejor respuesta posible.

Debemos asumir que la autonomía tecnológica total no es viable. Ni España ni Europa disponen de la capacidad para construir centros de datos exclusivamente con tecnología local. La clave, por tanto, no está en la infraestructura, sino en el control de los datos, que depende del software y de la IA. Y, en este ámbito, Europa tiene mucho que aportar.

La clave no está en la infraestructura, sino en el control de los datos, que depende del software y de la IA

Se presenta ante nosotros una oportunidad única para impulsar la innovación en nuestro territorio.

La UE está destinando importantes fondos, a través del Plan de Acción para el Continente de la IA, para desarrollar la mejor tecnología en Europa. Debemos aprovecharlo, no creando exclusivamente granjas de servidores -una medida que tiene un recorrido muy limitado-, sino desarrollando la mejor IA, el mejor software y el mejor talento.

El verdadero impacto económico llegará cuando la IA se despliegue de forma productiva y se integre profundamente en los procesos empresariales y administrativos.

Una oferta tecnológica que garantiza la soberanía

La oferta tecnológica para la soberanía digital existente hoy en día cubre un amplio espectro de casuísticas. Ya tenemos infraestructura en Europa generada por empresas de aquí para aquellas organizaciones con elevados requisitos de soberanía digital.

También contamos con soluciones que gestionan y permiten garantizar la soberanía tanto en las instalaciones del cliente, como en centros de datos ubicados en territorio europeo e incluso en los de hiperescaladores globales, sin que nada se vea comprometido y, lo más importante, manteniendo el control de los datos y su seguridad.

La colaboración, factor imprescindible

La colaboración entre empresas y gobiernos es esencial para que cada uno aporte lo que mejor sabe hacer y, juntos, generemos un impacto real. Europa cuenta con líderes en software e IA capaces de asumir este reto. Pero también es necesario mantener alianzas con partners extraeuropeos que son referentes en su campo, siempre que cumplan los requisitos regulatorios y específicos establecidos aquí.

Solamente de esta forma se puede garantizar que las empresas y organismos públicos europeos se benefician de las últimas innovaciones en IA de manera segura, cumpliendo plenamente con los estándares europeos y con la soberanía y flexibilidad que requieren.

Según estimaciones de SAP, el mercado de IA en Europa superará los 20.000 millones de euros para 2030 y requerirá más de 22 gigavatios de capacidad en centros de datos. Es imposible lograrlo en solitario: necesitamos un ecosistema sólido, alianzas estratégicas y una combinación de inversión pública y privada.

España, por ahora, no cuenta con compañías tecnológicas que estén liderando el desarrollo de IA y que puedan formar parte de ese mercado.

Es imprescindible aprovechar esta oportunidad para impulsar la creación y crecimiento de empresas que jueguen un papel importante en el nuevo ecosistema europeo. No nos podemos quedar fuera.

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