En los últimos años se ha producido una transformación acelerada del panorama tecnológico que ha generado un mundo más interconectado y, a la vez, más vulnerable. Cada avance aporta eficiencia, pero también nuevos riesgos que obligan a replantear cómo se desarrollan y despliegan las tecnologías. La seguridad desde el diseño ya no basta en un entorno tan cambiante: la resiliencia se ha convertido en el principio esencial para que los sistemas puedan resistir y recuperarse de unas amenazas que seguirán creciendo.
A ello se suma una creciente competencia geopolítica que demuestra que la guerra moderna también se libra en el ciberespacio, afectando infraestructuras críticas y la estabilidad económica. En este escenario, la soberanía tecnológica emerge como un imperativo estratégico para Europa y para España.
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Ciberseguridad e IA, nuevos bastiones de la defensa
El aumento del presupuesto de defensa en España, que incluye 10.000 millones de euros adicionales y prevé destinar un tercio a ciberseguridad e IA, supone una oportunidad única. Las amenazas híbridas han ampliado el concepto de Defensa, otorgando a la protección de redes, datos e infraestructuras un peso comparable al de las fronteras físicas.

El aumento del presupuesto de defensa en España, que incluye 10.000 millones de euros adicionales y prevé destinar un tercio a ciberseguridad e IA, supone una oportunidad única
JACINTO CAVESTANY, EVOLUTIO
España cuenta con capacidades sólidas, pero para reforzar su soberanía tecnológica es esencial que el valor añadido permanezca en el país. La dependencia de proveedores externos, incluso aliados, introduce vulnerabilidades y reduce autonomía. Por ello, resulta imprescindible invertir de forma continuada en I+D y promover una colaboración estrecha entre gobierno, industria y academia.
Entender la seguridad y la conectividad de otra forma
Un ejemplo de esta nueva visión es la red QUEEN. Surgida tras el apagón que afectó a gran parte del país, hoy interconecta centros de datos críticos y garantiza comunicaciones continuas incluso en escenarios adversos, con cifrado cuántico de los datos en tránsito, anticipándose incluso a las amenazas del mañana.
La red QUEEN está concebida como ‘infraestructura de país’ que añade una capa hipersegura para proteger datos sensibles y asegurar la continuidad operativa. Además, se alinea con la normativa más reciente, como el nuevo Real Decreto-ley 7/2025 que reforzará la robustez y la estabilidad del sistema eléctrico en España, o la próxima transposición europea de la Directiva NIS2 y la Directiva CER para proteger sistemas de redes e información en sectores críticos.
La batalla por el talento y la innovación internos
Aunque competir con potencias como Estados Unidos o China no es sencillo, las tecnologías emergentes representan una oportunidad para formar una fuerza laboral que sostenga la resiliencia nacional. Para ello, se requiere invertir en educación, fijar talento en el territorio, aprovechar universidades y centros de I+D y crear condiciones que eviten su fuga. Impulsar ecosistemas locales de innovación permitirá que estas tecnologías aporten valor real al desarrollo del país.
Fomentar una cultura de colaboración, adaptación y mejora continua será igualmente clave para generar soluciones que refuercen la resiliencia en todos los ámbitos afectados por la tecnología.
Un futuro de oportunidades y responsabilidad
Construir una industria tecnológica resiliente en España es un desafío, pero también una necesidad estratégica. La regulación debe ser equilibrada para no frenar la innovación. El incremento de la inversión en seguridad y el talento existente abren un horizonte prometedor.
A gobiernos, empresas y ciudadanos les corresponde asegurar que España asuma el papel que le pertenece en esta nueva era digital. Integrar seguridad, resiliencia y sostenibilidad en todo el ciclo tecnológico, y apostar por talento e innovación, será determinante para prosperar en un entorno cada vez más complejo.








