ENTREVISTA

Antonio Carmona: “Inetum cree en la innovación abierta para integrarla en su ecosistema de partners y proveedores”


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Inetum se ha transformado con el objetivo de que sus propias unidades operativas entendieran que, en muchas ocasiones, es necesario aliarse, vincularse y apoyarse en terceros

Publicado el 3 sept 2026



antonio carmona



António Carmona, responsable de asociaciones y redes de terceros de Inetum, defiende la colaboración y la innovación abierta como pilares de la transformación empresarial. En esta entrevista explica cómo la compañía ha desarrollado, junto a Cotec, un sistema basado en IA agéntica capaz de analizar y contrastar evidencias sobre la innovación real en nuestro tejido empresarial en cuestión de días.

Soy responsable de asociaciones y redes de terceros en Inetum. Formo parte de la Unidad de Public Affairs, Innovación y Transformación, y comparto la gestión de las relaciones de la compañía con el ecosistema externo.

Tenemos presencia en numerosas asociaciones y organizaciones, especialmente en ámbitos vinculados a la innovación, la tecnología y la colaboración público-privada. Estamos, por ejemplo, en AMETIC, en distintos órganos relacionados con la innovación y la defensa y en diversos comités y asociaciones sectoriales.

Sí, en la relación con el ecosistema. La compañía ha hecho una apuesta muy importante por tener un papel activo en las redes de terceros y, particularmente, en las asociaciones.

Hemos reducido el número de organizaciones en las que participamos para concentrarnos en aquellas donde realmente podemos aportar valor y, al mismo tiempo, aprender. Queremos estar presentes en los espacios en los que podemos participar activamente, formar parte de los órganos de decisión y generar un efecto tractor.

Hemos roto con la idea clásica de que una empresa tiene que estar en una asociación simplemente porque “debe estar”. Estamos allí donde la relación nos aporta y donde nosotros también podemos aportar valor.

No es fácil, pero es perfectamente factible. Como compañía y como profesionales estamos completamente convencidos de ello.

Exige una cierta humildad profesional, porque tienes que estar dispuesto a compartir y a confiar en que la otra parte también comparta contigo. Pero creemos firmemente en la formación de consorcios y en tener aliados y partners, no simplemente proveedores.

Es fácil decirlo, y muchas organizaciones lo expresan abiertamente, pero llevarlo a la práctica no es tan sencillo. Incluso requiere transformación interna.

Sí. Hace aproximadamente dos años iniciamos un proceso de transformación interna aplicando principios de innovación abierta. El objetivo era que nuestras propias unidades operativas entendieran que, en muchas ocasiones, es necesario aliarse, vincularse y apoyarse en terceros.

Creemos claramente en esa manera de trabajar. No es sencilla, pero por eso hemos reforzado las áreas de asociaciones, Public Affairs, innovación, transformación y estrategia, conectando distintos vértices de la compañía.

Somos una empresa tecnológica con una larga trayectoria y una presencia muy consolidada tanto en el sector público como en el privado. Y apostamos por llevar el mensaje de la innovación a nuestros partners, a los proveedores tecnológicos y, por supuesto, a nuestros clientes.

Uno de los ámbitos en los que estamos especialmente activos es la innovación, particularmente la innovación disruptiva o transformacional. Somos patronos de la Fundación Cotec y hemos hecho un esfuerzo importante por formar parte de su patronato. Dentro de ese marco de colaboración nació el proyecto del Mapa de Innovación Digital. El objetivo inicial era abordar una cuestión compleja: inventariar e identificar a los actores de la innovación digital.

Era un trabajo que requería un enorme esfuerzo. Tradicionalmente, un equipo podía dedicar meses a buscar información en la web, identificar empresas, analizar publicaciones, reconocimientos y otras referencias. El problema es que, cuando el informe estaba terminado, una parte de la información ya podía haber cambiado.

Además, era un proceso puntual: si querías actualizarlo, tenías que volver a empezar.

Decidimos estudiar si la tecnología de última generación y, en particular, la inteligencia artificial generativa podían ayudarnos a resolver ese problema.

Presentamos hace un año, en AMETIC Santander, un primer prototipo de un sistema basado en IA agéntica. El objetivo era analizar un universo muy amplio de entidades empresariales potencialmente vinculadas con el uso de la tecnología. Partimos de cerca de dos millones de entidades, seleccionamos inicialmente unas 135.000 y, tras distintos procesos, redujimos el análisis a unas 8.000.

Sin embargo, en diciembre tomamos una decisión importante: rehacer buena parte del trabajo.

Porque comprendimos que no bastaba con trabajar con indicios. Necesitábamos evidencias de aquello que realmente se afirmaba. Ese es uno de los elementos clave del proyecto: determinar hasta qué punto una información está respaldada por evidencias verificables.

Replanteamos todo el proceso y lo basamos en una cualificación de evidencias.

Hemos desarrollado un sistema basado en IA agéntica en el que intervienen decenas de agentes vinculados a diferentes tecnologías y procesos. Uno de los aspectos fundamentales es conseguir que, con las mismas entradas y las mismas fuentes analizadas, el sistema obtenga resultados consistentes.

En inteligencia artificial esto no siempre es sencillo. Hay que trabajar para garantizar que, ante las mismas fuentes y los mismos datos de partida, el resultado sea reproducible. Además, hemos conseguido procedimentar el sistema para que pueda autogestionarse y autoevaluarse.

El resultado es una herramienta que estamos definiendo como una especie de “infoaplicación”. No es exactamente un informe convencional ni tampoco una aplicación en el sentido tradicional. Permite realizar trabajos analíticos

exhaustivos y generar información para la toma de decisiones. Procesos que anteriormente podían requerir varios meses de trabajo pueden realizarse ahora en cuestión de días.

Esa es precisamente una de las cuestiones más interesantes que estamos viendo. Hoy es muy difícil separar completamente la innovación digital del resto de los sectores. La tecnología atraviesa ámbitos como la sanidad, la defensa, la vivienda o el urbanismo.

El sistema trabaja con una taxonomía y es capaz de analizar decenas de miles de evidencias relacionadas con actores españoles. A partir de ahí, estamos explorando su aplicación a otros ámbitos sectoriales.

La idea es que, mediante distintos tipos de taxonomías y esa red de agentes, podamos generar análisis en pocos días que permitan conocer mejor un sector, comparar actores y facilitar la toma de decisiones.

Tenemos una graduación. Un nivel P0 puede ser simplemente un indicio. Por ejemplo, una empresa puede tener una patente relacionada con una determinada tecnología, pero eso no significa necesariamente que esté desarrollando una innovación real o que tenga actividad efectiva en ese ámbito.

En un nivel superior aparecen otros elementos. En P2, por ejemplo, podríamos encontrar subvenciones concedidas por organismos como CDTI, ENISA o gobiernos regionales para desarrollar una determinada innovación. Eso indica que existe un proyecto, aunque tampoco garantiza por sí mismo que la innovación se haya desarrollado plenamente. En P3 encontramos evidencias perfectamente trazables.

Entendemos que sí, porque somos una compañía. Pero, de momento, no es el objetivo principal del proyecto. Estamos explorando esa posibilidad. La herramienta ha despertado interés entre agencias de innovación estatales y regionales, actores vinculados al desarrollo industrial y organizaciones del ámbito de la defensa, además de entidades privadas.

Para una empresa, por ejemplo, puede resultar muy útil descubrir que existe un proveedor potencial o una compañía que desarrolla una determinada tecnología y de la que no tenía conocimiento.

Fundamentalmente, de inversión en conocimiento, en personas y en tiempo. En Inetum tenemos una visión muy humanizada de la inteligencia artificial. Entendemos que debe ayudar a nuestros clientes, pero también debe servir para potenciar a nuestros propios profesionales y recursos internos. El proyecto comenzó en el marco de nuestra colaboración con Cotec. Inicialmente, este tipo de colaboraciones suelen tener una duración de tres o cuatro meses, pero nosotros llevamos aproximadamente un año y medio trabajando en ello.

En distintos momentos han participado unas diez personas y actualmente hay un equipo de entre cuatro y cinco profesionales dedicados al desarrollo.

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