La Inteligencia Artificial (IA) se ha consolidado como un pilar operativo fundamental en el tejido empresarial español, dejando atrás su fase experimental. Sin embargo, su despliegue se está produciendo de forma desordenada. Esta es la conclusión principal del informe europeo People & AI 2026, elaborado por la consultora estratégica Eraneos tras encuestar a más de 650 directivos y especialistas de España, Alemania, Suiza y Países Bajos. El análisis desvela una paradoja en el mercado: aunque la IA interviene en una media del 39% de los procesos diarios y el 92% de los trabajadores reconoce que sus operaciones sufrirían graves retrasos sin ella, solo una minoría logra traducir este uso en valor real para el negocio. A nivel global, apenas el 7% de las corporaciones alcanza un impacto transformador en todas sus áreas.
El informe apunta que el 74% de los profesionales descarta finalmente hasta el 40% de las recomendaciones que genera la IA, lo que provoca un desperdicio de tiempo y recursos financieros. Desde la consultora señalan que las empresas en Europa han implementado esta tecnología con rapidez, pero sin construir el marco de confianza que la sostiene ni aclarar quién responde por sus decisiones, dificultando una adopción real por parte de los equipos.
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El divorcio de percepciones entre directivos y empleados
Existe una brecha notable entre la visión de los altos directivos y la de los especialistas que ejecutan las tareas diarias. Los líderes corporativos tienen 2,3 veces más probabilidades de considerar que la organización gestiona bien la IA en comparación con sus empleados. Mientras que el 63% de los directivos (C-Level) cree que existen guías de uso claras, solo el 25% de los especialistas técnicos comparte esta afirmación. Una distancia similar se observa al evaluar la confianza en las decisiones autónomas de la IA, respaldada por el 66% de los directivos frente a un 21% de los empleados.
Mantener la situación actual conlleva costes financieros directos. Por ejemplo, para una empresa tipo del sector financiero con 10.000 empleados, la productividad desperdiciada (unas 880.000 horas anuales revisando borradores de IA que terminan desechándose) sumada a la rotación de talento descontento genera un impacto de entre 85 y 95 millones de euros al año.
Retorno económico y carencias de gobierno
A pesar de los problemas de confianza, la IA demuestra su retorno económico en el continente, ya que el 69% de los profesionales encuestados en Europa afirma que contribuye a reducir los costes operativos. No obstante, el estudio refleja estructuras de gobierno deficientes y la ausencia de marcos regulatorios internos: solo el 35% cuenta con una orientación clara de uso, el 39% dispone de una responsabilidad definida ante posibles errores y únicamente el 44% tiene los roles formalmente establecidos.
Por sectores, el financiero lidera la madurez y uso de la IA con un 47% de cobertura en sus procesos, mientras que la Administración Pública se sitúa a la cola, registrando un 25% de cobertura y una tasa de descarte de recomendaciones del 91%.
La situación del mercado español
España se posiciona entre los mercados europeos más avanzados en adopción de inteligencia artificial, con un 38% de los procesos diarios apoyados por esta tecnología y un 47% de acceso a estas capacidades mediante sistemas integrados. El país ocupa la segunda posición entre los cuatro mercados analizados tanto en claridad de las directrices de uso (37%) como en alineación entre liderazgo y empleados (49%). Además, el 73% de los profesionales españoles percibe un impacto positivo de la IA en la mejora de sus habilidades y capacitación.
A pesar de estos avances en gobierno y alineación, la adopción tecnológica en España sigue siendo más rápida que la confianza y los mecanismos de control internos. Solo un 33% de los profesionales en el país confía plenamente en las acciones de la IA y el 71% afirma descartar más del 40% de las recomendaciones generadas por estas herramientas.

