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La industria española supera los niveles previos a la guerra de Ucrania y frena el retroceso europeo


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El empuje del sector farmacéutico y electrónico, unos costes laborales competitivos y el avance renovable sitúan a España por delante de Alemania e Italia, aunque persisten retos en productividad e infraestructura eléctrica

Publicado el 2 oct 2026



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La producción manufacturera en España ha logrado rebasar los niveles registrados antes del inicio del conflicto en Ucrania, desmarcándose de la evolución observada en potencias como Alemania e Italia, que continúan por debajo de dichos registros. La trayectoria del sector industrial español se apoya en una estructura productiva caracterizada por una mayor diversificación y por la tracción de sectores de alto valor añadido, entre los que se encuentran los productos farmacéuticos, los equipos eléctricos y la electrónica, junto con ramas intensivas en energía como el papel, los plásticos y los productos químicos.

En el ámbito exterior, España ha preservado su cuota de mercado en las exportaciones dentro de la Unión Europea desde 2015, periodo en el que economías como la alemana o la francesa han experimentado contracciones en sus respectivas participaciones.

Evolución de los costes laborales y desafío de la productividad

El sector manufacturero español mantiene un margen competitivo en materia de costes laborales por hora, situándose en 2025 un 40% por debajo de Francia y un 43% por debajo de Alemania. Esta diferencia ha permitido amortiguar la brecha de productividad respecto a otros países del entorno.

No obstante, la dinámica reciente refleja que, entre 2022 y 2025, los costes laborales por hora aumentaron un 15%, mientras que la productividad real creció por debajo del 3%. Además, la generación de empleo se ha concentrado de forma mayoritaria en actividades de menor valor añadido, lo que plantea tensiones sobre la sostenibilidad de esta ventaja competitiva si el incremento salarial continúa superando las ganancias de productividad.

Integración de energías renovables y limitaciones en las redes

La transformación del sistema eléctrico nacional ha llevado a que las energías renovables alcancen el 58% del mix eléctrico, reduciendo la dependencia del gas natural, cuya influencia en la formación de precios se situó en el 15% del tiempo a principios de 2026, frente al 89% registrado en Italia. Esta menor exposición ha posicionado al mercado español como el principal destino en Europa para los contratos de compra de energía (PPA), concentrando una cuarta parte de la capacidad contratada.

A pesar de estos avances en generación, la ventaja en los precios mayoristas no se ha trasladado de forma íntegra a las facturas industriales. Esta situación responde a la aminoración de subvenciones, al incremento de los costes de red y a la diferencia en el ritmo de inversión en infraestructuras y almacenamiento. En España se destinan 0,30 dólares a la red por cada dólar invertido en renovables, frente al promedio europeo de 0,70 dólares, provocando que en 2025 se restringiera hasta un 11% de la generación renovable por cuellos de botella en la distribución.

Las perspectivas a medio plazo contempla que inversiones proyectadas de 17.900 millones de euros en la red eléctrica, sumadas a eventuales cambios en los esquemas de apoyo a la industria electrointensiva en otros países europeos hacia 2030, permitan afianzar el acceso a electricidad descarbonizada a precios competitivos.

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