La rápida adopción de agentes de IA, definidos como sistemas autónomos orientados a objetivos que realizan acciones con intervención humana limitada, está redefiniendo el mapa de riesgos de las organizaciones. Según un estudio elaborado por Sapio Research a partir de encuestas a 600 responsables de Seguridad y Finanzas en siete países, el 48% de los responsables de seguridad señala a los agentes de IA con accesos excesivos, comprometidos o no previstos como la mayor amenaza para su empresa. Este porcentaje se sitúa por encima de los actores de amenazas externos (28%), los empleados comprometidos (12%) y los empleados malintencionados (12%).
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Falta de contexto de comportamiento y visibilidad entre sistemas
A medida que estas herramientas operan dentro de los procesos corporativos, las empresas aumentan sus inversiones para supervisarlas. Un 60% de las organizaciones utiliza herramientas específicas de seguridad o gobernanza de la IA, mientras que un 56% recurre a la supervisión del comportamiento y establecimiento de líneas base, y otro 56% opta por ampliar sus plataformas de SIEM, detección o supervisión existentes. Por su parte, un 29% continúa dependiendo de revisiones manuales.
Pese a estas medidas, el 27 % de los directivos identifica la falta de contexto del comportamiento y de correlación como la mayor limitación técnica de sus sistemas actuales. La falta de visibilidad entre entornos diversos, la priorización de alertas y la sobrecarga de tareas manuales se mantienen como impedimentos críticos para diferenciar las automatizaciones legítimas de un uso indebido o no previsto.
Alineación con Finanzas y barreras en la inversión
El informe destaca un elevado nivel de coincidencia entre las áreas de Seguridad y Finanzas. El 93 % de los consultados afirma que ambos departamentos están alineados en cuanto a la tolerancia al riesgo cibernético, y un 81 % de los responsables de seguridad señala que su director financiero comprende las amenazas que se buscan mitigar.
Sin embargo, esta sintonía estratégica no garantiza la aprobación de los presupuestos. Un 55 % de los responsables de seguridad admite haber retrasado o reducido iniciativas al no ser capaz de justificar o traducir el riesgo cibernético en términos financieros aceptables para la dirección financiera de la organización.





