Comunidad 2.0. Carlos Borrás de la Hoz, director general de CB Consulting

En la Web 2.0, de alguna manera desaparece el término del Webmaster para pasar a hablar de usuarios, que son a la vez fuente y receptores de la información.

Publicado el 30 Nov 2009

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Indudablemente la mayoría de los lectores esperaría otro título para este artículo, pero opino que el término de la Web 2.0 posiblemente esté muy frecuentemente utilizado en los últimos meses, y no del todo entendido. Tal vez por este último punto, y en aras de un mejor entendimiento, he creído mejor hablar de Comunidad 2.0, ya que la Web 2.0 es, precisamente, una comunidad de usuarios. Y de proveedores, claro.
He encontrado en blog.aysoon.com una figura que me ha parecido, aunque sencilla, claramente esclarecedora de las diferencias entre la Web 1.0 y la actual Web 2.0.

Y es que la principal diferencia entre ambas (¿generaciones?) de Web, es evidente que reside en el papel del usuario, que ahora pasa de mero espectador a contribuir notablemente en la Web 2.0.
Ante la menor duda en este sentido, miremos hacia a Wikipedia, que se ha convertido en la mayor enciclopedia del mundo, tanto por tamaño como por número de consultas. Y la democracia es tan total que lo mismo es contribuyente una empresa que una persona, y esto para toda la Web 2.0, ya que no hay más que fijarse en que cualquiera puede tener un blog. Parece que si no lo tienes, no eres nadie en la Web 2.0.
En la Web 2.0, de alguna manera desaparece el término del Webmaster para pasar a hablar de usuarios, que son a la vez fuente y receptores de la información. Y además de la Wikipedia o los blogs, las redes sociales suponen una fuente de alimentación importante en esta nueva Comunidad 2.0.
Esta comunidad ha creado subformatos estandarizados para compartir información, como por ejemplo el RSS (Really Simple Syndication) que permite a los usuarios un acceso sencillo a fuentes de información de otros portales.
La Comunidad 2.0 ha reducido el coste de difusión de la información, y un simple blog, creado por alguien en una remota aldea, puede ser leído diariamente por millones de personas y de esta forma, cualquier persona tiene una potencialidad de alcance igual o similar a la de una editorial o periódico, por ejemplo.
Estamos acostumbrados a que se nos presenten las tecnologías o entornos tecnológicos de vanguardia como algo que parece el cuanto de ‘Alicia en el País de las Maravillas’, pero la Comunidad 2.0 es un hecho real y actual, y por si la Wikipedia o los blogs no fuesen suficiente para entender que estamos inmersos en ella, cualquiera de nosotros y de forma cotidiana, hemos visto casos reales muy recientes y notorios por las personas de las que se trata. Por ejemplo, Obama ya utilizó la Comunidad 2.0, concretamente Facebook, y sin olvidar los blogs de Rafa Nadal, Fernando Alonso o la mayoría de los jugadores de élite, utilizando las posibilidades de la Comunidad 2.0 para el mantenimiento y potenciación de su imagen.
Como puede intuirse, y como en toda comunidad, los beneficiados son ambas partes, los ídolos y los fans de los mismos, por fijarnos en los últimos ejemplos. Es decir, hoy no se puede vivir al margen de las posibilidades que ofrece la Comunidad 2.0.
Y solamente, dada la corta extensión de este artículo, hemos tocado lo más superficial, ya que podemos adentrarnos en herramientas o soportes como ‘delicious’, que es un servicio de marcadores online, que permite agregar los marcadores que anteriormente se guardaban en los navegadores y catalogarlos mediante un sistema de etiquetado denominado folcsonomías (tags).
Y qué decir de las aportaciones de YouTube, MySpace, Flickr… En definitiva, ya nadie puede ignorar la Comunidad 2.0. No es el futuro, es ¡YA!
Y antes de cerrar el artículo, ha caído en mis manos un gráfico de Radar Networks & Nova Spivack, donde se puede ver la previsible evolución de la Comunidad X.0. El moderno 2.0, pronto será historia.

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Ambrosio Rodríguez
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