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La Administración Pública, ante el reto de la metodología Agile

Los principios del agilismo resultan complicados de encajar en las todavía rígidas estructuras de determinadas organizaciones públicas, según recoge el Observatorio del Sector Público de IECISA.

Los marcos actuales de contratación pública resultan excesivamente rígidos a la hora de encajar los proyectos de desarrollo, lo que en ocasiones conduce a desajustes en las estimaciones -de tiempo y de presupuesto-. La adaptación a circunstancias cambiantes es una cuestión clave en la que gana protagonismo la visión Agile, no solo desde su enfoque tecnológico, sino, ante todo, como un necesario cambio de mentalidad en las organizaciones, una urgente modernización normativa y una deseable mayor implicación de la dirección de las organizaciones. Estas son las principales conclusiones del debate organizado por el Observatorio del Sector Público de IECISA, en el que han intercambiado criterios los responsables de informática y tecnología de diferentes organismos públicos y los expertos en la transformación digital y en desarrollo ágil. Todos ellos han coincidido en la urgencia de abordar el cambio en las organizaciones para favorecer la modernización necesaria que permita la incorporación de nuevas herramientas y tecnologías.   

La rápida evolución tecnológica actual y la necesaria adaptación de los servicios digitales a cambios normativos modifican con frecuencia los requerimientos iniciales de un proyecto. En un contexto de innovación continua como el actual, ganar agilidad es por tanto fundamental: las nuevas formas de trabajar han de conquistar todos los sectores, incluido el público. Porque la metodología ágil aporta, sobre todo, una nueva filosofía de trabajo, además de un nuevo método de desarrollo de software. Frente a las organizaciones fuertemente jerarquizadas y rígidas, se abre hueco esta metodología -surgida con el Manifiesto Ágil del 12 de febrero de 2001-, que reclama equipos multidisciplinares para trabajar en proyectos concretos en los que apenas hay jerarquías. Este concepto ágil de abordar los proyectos de manera secuencial y con el conocimiento desde el principio de todos los requisitos choca con frecuencia con las exigencias de la Administración.

La metodología ágil aporta, sobre todo, una nueva filosofía de trabajo, además de un nuevo método de desarrollo de software

Los especialistas reunidos en este foro coinciden en que los marcos actuales de contratación resultan estrechos a la hora de encajar proyectos con metodologías ágiles y habría que flexibilizarlos, aprovechando al máximo los márgenes que ofrecen las directivas europeas de contratación pública. Incluso los sistemas de racionalización de la contratación, como el acuerdo marco, no están logrando reducir de manera significativa los plazos de contratación. Apelan también a la colaboración de las empresas proveedoras, para que contribuyan a la promoción de métodos ágiles dentro de la Administración, superando un enfoque tradicional en el que, en ocasiones, pueden verse forzados a definir los requisitos por adelantado, incluso sin tener claro cómo será el producto final.

En las cuestiones relativas a la organización del desarrollo ágil dentro de la Administración ha destacado también el protagonismo de la figura del Product Owner, un rol propio del responsable de negocio, que “no es que sea fundamental, sino que es imprescindible e indelegable” también en proyectos del sector público, en el que también es clave la implicación de la dirección para adoptar de manera exitosa las metodologías ágiles.

¿Qué aspectos deben cambiar en la Administración?, querer hacer las cosas de forma distinta para hacerlas mejor

En estos momentos, en la Administración ya conviven ambos enfoques metodológicos, el tradicional y el ágil, y cada vez prima más poder corregir a tiempo, concentrar los esfuerzos en diferentes hitos y lograr rápidamente un producto viable que aporte más valor.

¿Qué aspectos deben cambiar en la Administración? El primero, y vuelven a coincidir los presentes, transformar el miedo en pasión; y después, querer hacer las cosas de forma distinta para hacerlas mejor. El principal factor de cambio son las personas, que con la formación adecuada en la metodología ágil y con la implicación de la dirección conseguirán el cambio de mentalidad con el que adoptar nuevos enfoques para lograr nuevos objetivos.

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