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El gran reto de Intel para 2022: convencer a la industria de que es el líder a seguir

La multinacional quiere explotar todo su potencial tecnológico en 2022 y consolidar la fabricación en suelo europeo.

2021 ha sido sin duda uno de los años más trascendentales de Intel, una compañía que quiere recuperar esa grandeza histórica que le ha acompañado en sus 53 años de existencia. El gran cambio operado en la firma fue el regreso a primeros de enero de Pat Gelsinger, (un veterano que ya dejó su impronta en VMware y EMC) en sustitución de Bob Swan, cuyo mandato se vio afectado por una caída en la cuota de mercado frente a empresas rivales en los principales segmentos de negocio y por retrasos en la fabricación.

La vuelta a casa de Gelsinger ha sido determinante para establecer una nueva estrategia con la que recuperar las riendas del mercado y sacar mayor partido a todos esos valores que Intel tiene en cartera. La nueva estrategia se llama IDM 2.0 (Integrated Designed Manufacturing), por la cual Intel cubrirá todo el proceso que va desde el diseño hasta la fabricación de procesadores propios, así como la venta a terceros. En este punto, Norberto Mateos, Director del Sector Corporativo en el territorio EMEA y Director General de Intel en España, señala: “somos la única compañía que tiene todos los elementos necesarios para crear una arquitectura de procesador. Tenemos el silicio, vamos más allá del silicio con las plataformas, fabricamos los procesadores, los empaquetamos, tenemos el software y lo fabricamos todo a escala. Somos el principal proveedor de chips en un mundo que cada vez es más digital”.

Con el auge de temas como el metaverso, Norberto Mateos considera que esta transformación se acelera: todos los dispositivos computan, están conectados en la nube y en el edge, la inteligencia artificial impacta en los procesos… “son los semiconductores los que hacen posible toda esta revolución, y la estrategia de Intel va encaminada a dar respuesta a todos estos aspectos”.

El directivo resume esta estrategia en tres líneas de actuación: “queremos ser líderes en todas las categorías de procesadores en las que estamos involucrados, tenemos que competir y colaborar en un mundo abierto de innovación y a través de la fabricación a escala”.

Fabricar chips

Tres meses previos a la llegada del nuevo CEO, se armó bastante revuelo sobre la posibilidad de que Intel separara el diseño de la fabricación del diseño de chips, Gelsinger zanjó la cuestión asegurando que Intel seguiría siendo una firma integrada produciendo sus propios chips, por ser la seña de identidad de su ventaja competitiva. “Vamos hacia procesadores, componentes, heterogéneos con diferentes chiplets, que pueden participar en diferentes procesos de fabricación y cuando sea necesario recurriremos a foundries externas”.

Intel va a poner fábricas a servicios de terceros (Intel Foundry Services), dado que existe una escasez notoria de fabricación de semiconductores. “Esto se sostiene en una transformación tecnológica superrápida; nunca se había visto una transición tan rápida de procesadores en nuestra historia, hemos lanzado cinco nodos en cuatro años” (Intel ha cambiado la denominación de nanómetros a angstrom para medir el progreso de los procesadores).

Intel ha rediseñado el concepto de obleas, “Power VIA, la forma en la que alimentamos las obleas, separa la señal lógica de la señal de energía, lo cual nos va a permitir dar un salto considerable. Este roadmap se complementa con nuestra capacidad de integrar los chiplets con tecnologías nuevas como Foveros que son líderes”. Amazon ha anunciado su intención de que Intel encapsule sus propios procesadores.

En relación con el entorno de desarrollo abierto, Gallegos asegura que Intel es el colaborador número uno en Linux y optimiza sus componentes para más de 100 sistemas operativos, “somos contribuidores clave en Open Stack y participamos en grupos industriales de desarrollo de plataformas hardware como 5G o 6G. Vamos a poner a disposición de fabricantes nuestra arquitectura x86 y podremos acceder a nuevas industrias”.

La apuesta por la instalación de fábricas en Europa es otro asunto sobre la mesa y uno de los compromisos férreos de Pat Gelsinger

El gran ‘pelotazo’ anunciado en 2021 es Alder Lake, el primer procesador con núcleos híbridos, que permite balancear el rendimiento con la eficiencia, asignando las tareas al núcleo más adecuado de forma que la respuesta o el consumo del ordenador sea el más idóneo o el buscado por el usuario. Norberto Mateos también menciona el núcleo Xe, “que está en la base de todos los procesadores gráficos, un portfolio de productos que está creciendo de forma importante”.

Para 2022, Intel pondrá en ejecución los anuncios de 2021, Alder Lake, Saphire Rapids (CPU diseñadas para centros de datos), la nueva generación de procesadores Meteor Lake (su primer chip de 7 nanómetros), Alchemist (primeras tarjetas gráficas con arquitectura Intel Xe HPG). En cualquier caso, la multinacional se ve capaz de cubrir los picos de demanda existentes en la actualidad, ante el chipaggedon galopante que sufrimos: “es difícil decir si se trata de un problema coyuntural o más bien estructural y de largo plazo. En cualquier caso estamos en disposición de satisfacer la demanda de procesadores”. Y que el problema, en cambio, estará en el flujo de los otros componentes que conforman un PC, y afectará muy directamente a sectores como el de la automoción que trabajan con componentes antiguos. Por si la moscas, Intel incrementará su capacidad de producción de chips para PC un 10% en 2022.

La apuesta por la instalación de fábricas en Europa es otro asunto sobre la mesa y uno de los compromisos férreos de Pat Gelsinger, que ha prometido invertir 80.000 millones de euros en nuevas instalaciones de fabricación de semiconductores en el viejo continente a lo largo de un periodo de diez años, En este punto, Norberto Gallego puntualiza en torno a la complejidad de montar una planta, ya que requiere cuatro años y entre 20.000 y 30.000 millones. Además, están a la espera que salga a la luz la ley europea Chip Act, una herramienta legal para favorecer la soberanía tecnológica de la UE.

 

 

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