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España, un vivero de grandes startups tecnológicas

Las start-ups tecnológicas más importantes en España reciben una financiación media 30% menor que la media europea. Sin embargo, la media de empleados en España es superior a la europea con 546 y 488 personas, respectivamente.

En la actualidad, las start-ups se están creando y desarrollando a un ritmo sin precedentes, consiguiendo atraer la atención de inversores, clientes y socios corporativos de todo el mundo. Las tecnológicas emergentes de Europa han demostrado que lanzar una start-up en un contexto adverso no tiene por qué ser una propuesta tan difícil. El último estudio desarrollado por McKinsey & Company “Fórmula ganadora: Cómo las principales start-ups tecnológicas de Europa lo han conseguido” analiza cómo las 1.000 start-ups más importantes de Europa han llegado a alcanzar valoraciones de 9, 10 y hasta 11 cifras, a pesar de los retos intrínsecos a los que se enfrenta Europa.

El informe, elaborado a partir de un análisis de start-ups tecnológicas europeas fundadas después del año 2.000 en 33 países como Spotify, Adyen y BioNTech; revela que casi dos tercios de las principales start-ups del continente han sido fundadas en Reino Unido, Alemania y Francia. El país anglosajón encabeza el ranking con 319 start-ups, es decir, un 32% del total; mientras que España ocupa la séptima posición con 30 empresas (el 3% de las 1.000 empresas), a la cola de Reino Unido, Alemania, Francia, Suecia, Suiza y Países Bajos.

El valor medio del top 1.000 de start-ups europeas es de 890 millones de euros, una cifra bastante superior al valor de tasación de las empresas españolas incluidas en el ranking, que se han de conformar con una media de 513 millones de euros, es decir, un 42% menos. En su conjunto, estas perciben una financiación que asciende a 140.000 millones de euros; aunque si atendemos a los datos que registra

España, la financiación media también resulta notablemente menor, con 117 millones de euros frente a los 164 millones que percibe una start-up media en Europa. Por otro lado, sí cabe resaltar que el promedio de personas empleadas en las start-ups españolas es 12% superior al de Europa.

Las 1.000 start-ups de la muestra de estudio cubren nueve verticales: IA, software B2B como servicio (SaaS), biotecnología y salud, comercio electrónico y consumo, Fintech hardware, Marketplace, medios de comunicación y contenidos, y movilidad. Para entender su éxito, las empresas han sido evaluadas teniendo en cuenta las siguientes 15 dimensiones críticas de crecimiento para alcanzar el estatus de unicornio: el modelo de negocio, las macrotendencias de tailwind, el crecimiento, la internacionalización, la rapidez de expansión, la densidad en I+D, la oferta, la arquitectura tecnológica, la escalabilidad de las operaciones, la creación de valor, el equipo fundador, los recursos humanos, la cultura, la financiación y la estrategia de salida.

Auge de las start-ups de biotecnología, Inteligencia Artificial, Marketplaces y movilidad

Un 24% de las principales empresas emergentes y escalables en Europa pertenecen a la industria de la biotecnología y la sanidad, con start-ups orientadas al desarrollo de productos farmacéuticos, diagnósticos o dispositivos médicos; un 18% corresponde a la industria del B2B SaaS que, centrada en el éxito del cliente, proporciona programas informáticos a cambio de una cuota mensual; y un 16% son Fintech o tecnologías financieras para la banca, el comercio, las criptomonedas y los seguros.

Por su parte, en España el 29% de las start-ups están representadas por la industria de Marketplace, es decir, están destinadas a la construcción de plataformas multilaterales que conecten la oferta y la demanda de productos o servicios. Las empresas basadas en la comercialización de la inteligencia artificial en sectores específicos o centradas en la creación de herramientas informáticas para científicos e ingenieros de datos, suponen un 19% del total. Y, en tercer lugar, la industria de la biotecnología y la sanidad y el sector de la movilidad (soluciones innovadoras para el uso compartido del vehículo, los viajes en automóvil y los medios de transporte alternativos) engloban-por separado- a un 16% de las start-ups.

Se desprenden además tres ideas clave del análisis de McKinsey:

  • Las start-ups europeas destacas siguen una de las siguientes cuatro vías de éxito, que son deep-tech, network, producto o escala, cada una con sus propias características en cuanto al crecimiento de los ingresos, empleados y otras variables.
  • Diferentes jugadas estratégicas requieren diferentes grados de éxito, como la superposición de las funciones comerciales para los jugadores de escala, centrándose en un gancho de producto inicial para los actores de producto; o la búsqueda de operaciones de M&A para los actores de escala y de network.
  • Alcanzar el estatus de unicornio requiere una media de 100 a 200 millones de euros de financiación, y entre el 70 y el 80% de las empresas que lo consiguen alcanzan la marca de los 1.000 millones de euros de valorización a los 10 años de su fundación.

Al evaluarse a sí mismas con respecto a las distintas jugadas estratégicas, las start-ups y scale-ups europeas, así como sus inversores, pueden dedicar menos tiempo y esfuerzo a tratar de averiguar qué es lo que hacen mejor o cómo hacerlo en un escenario más amplio; además de tomar las decisiones correctas de manera más rápida y concentrar los recursos para conseguir el mayor impacto positivo. Aunque saber qué enfoque estratégico adoptar es solo una parte de la ecuación; también es necesario conocer qué movimientos tácticos tienden al éxito en cada una de las diferentes jugadas planteadas.

Tanto en Europa como en España, la jugada estratégica dominante en el top 1.000 de start-ups tecnológicas es la de producto; que supone un 45% y un 37% respectivamente. Suelen ser empresas B2B SaaS o Fintechs que requieren una financiación menor a la del resto de vías y están centradas en la rápida adopción de un producto inicial bien definido. En Europa, la segunda posición la ocupan las jugadas de deep-tech (30%) con empresas cuyos empleados se dedican, en su mayoría, a funciones de I+D y provienen de las mejores universidades del mundo; y, en España, las jugadas de Network (33%), caracterizadas por las fusiones y adquisiciones para la internacionalización y el acceso a un mercado considerable. La jugada de escala representa la tercera posición en ambos casos, con un 14% en Europa y un 17% en España, y hace referencia a start-ups que buscan un rápido crecimiento de las ventas mediante un exceso de las funciones comerciales y, como resultado, tienen los mayores ingresos: 826 millones de euros frente a los 277 millones de media del top 1.000).

Desde McKinsey, los expertos confían en que esta clasificación ofrece una utilidad práctica para empresarios, ejecutivos e inversores cuando lanzan e intentan lazar start-ups. Estos audaces 1.000 jugadores cubiertos por este estudio ofrecen valiosas lecciones para otros que aspiran a alcanzar metas similares, y para un continente europeo que se esfuerza por seguir siendo económica y tecnológicamente competitivo con el resto del mundo.

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