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Hacienda somos todos

La AEAT es un ejemplo de cómo la digitalización va calando en todos los procesos administrativos a la vez que arraiga el valor de los servicios que aporta al ciudadano.

Año a año todos los ciudadanos somos llamados a regularizar nuestra contribución con Hacienda. Es una fecha esperada y marcada en rojo en el calendario de cada uno de nosotros. El hecho es que, de una forma ya completamente automatizada, seguimos unas pautas marcadas que facilitan realizar el procedimiento en su conjunto. ¡Quién lo iba a decir tiempo atrás! Pero el caso es que el abanico de alternativas que se ofrecen es cada vez más numeroso, ya sea de forma presencial -con una tendencia a la baja-, bien por teléfono o a través de la plataforma web y multidispositivo. Hablamos de un entorno completamente omnicanal que ha calado en uno de los organismos públicos más tecnológicamente avanzados. La eficiencia que demuestra debe ser subrayada como punta del iceberg de otros procesos de transformación que está sabiendo dar la Administración Pública. El tema de la AEAT es un ejemplo de cómo la digitalización va calando en todos los procesos administrativos a la vez que arraiga el valor de los servicios que aporta al ciudadano. Por ello, en estos meses en los que tenemos que rendir cuentas ante la Agencia Tributaria, ya ni nos damos cuenta de que realizamos este procedimiento como un mero trámite rutinario. La omnicanalidad es una prioridad para este y otros organismos públicos y la ciberseguridad y la gestión del dato se encuentran dentro de sus líneas estratégicas marcadas.

El éxito de las diferentes administraciones radica además en haber sabido ir cambiando la cultura de las personas para adaptarse a este modelo. No solo hablamos del ciudadano, sino también del personal propio; el teletrabajo es una muestra más, con herramientas colaborativas y aplicaciones en la nube completamente en marcha. Todo ello nos muestra una realidad muy distinta, que tradicionalmente solíamos imputar en mayor medida a la empresa privada. El caso de Hacienda abre definitivamente las puertas para que las relaciones entre el ciudadano y la administración abandonen definitivamente esa burocracia más propia del pasado.

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