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¿Pagarías por una escultura que no puedes ver y que no puedes tocar?

Julián Gómez Bejarano, Chief Digital Officer LedaMC.

Julián Gómez Bejarano, Chief Digital Officer de LedaM
Julián Gómez Bejarano, Chief Digital Officer de LedaM

Salvatore Garau es italiano nacido en Cerdeña y desde 1977 se dedica a ser un artista visual. Una de sus últimas creaciones ha alcanzado cierta fama y no lo ha sido por sus dimensiones, que según el artista son de 150 x 150 cm, para lo cual recomienda colocarla en una sala amplia. Tampoco lo es por el nombre ‘Io sono’, ‘Yo Soy’ en español, ya que bien sabida es la tendencia ególatra de los artistas. Tampoco lo ha sido por el precio que ha alcanzado en subasta. La casa de subastas de arte, Art Rite, la ha vendido por 15.000 euros. La fama la ha alcanzado porque la escultura es invisible e intocable.

Según el artista, la escultura existe y hay que fiarse del principio de incertidumbre de Heisenberg según el cual “el vacío no es más que un espacio lleno de energía, incluso si lo vaciamos y no queda nada, la nada tiene un peso”.

No contento con su argumentación, el artista entrega un sobre donde incluye un certificado de garantía de la obra, técnicamente es lo único que recibirá el comprador, ya que si el arte siempre ha sido intangible en este caso lo supera con creces.

¿Comprarías un software que no puedes ver ni tocar?

El software, como el arte, es un intangible, pero el significado que le damos es otro bien diferente. Hay algunas personas, desarrolladores, sobre todo, que tratan de hacer del desarrollo de software una labor artesanal como si fueran artistas, pero en ese sentido nos encontraríamos con un Salvatore Garay del desarrollo.

Porque si bien es difícil encontrar software que exista en un plano diferente, las estimaciones de cuánto costará desarrollarlo son prácticamente todas invisibles, inaudibles e intocables.

Puede que estés tan acostumbrado a utilizarlas que no te des ni cuenta de que has caído en una trampa para pagar más. Seguro que no, a ti es imposible, tu revisas todo a conciencia, ¿seguro?

Te propongo un acertijo muy sencillo. Tu próximo proyecto va a costar desarrollarlo los mismos días que tardó Jesucristo en resucitar. Piénsalo bien, ¿Cuántos días tardó Jesucristo? Y al … resucitó. ¿Cuántos días?

Piénsalo, no quiero que tomes la decisión a la ligera estamos hablando de dinero.

Correcto, exacto, perfecto, al tercer día resucitó, tres días. Bueno pues ya sabes que estás pagando un día de más. ¿Cómo? ¿un día de más? Claro, porque Jesucristo resucitó al tercer día, pero murió el viernes por la noche y resucitó el domingo por la mañana luego son dos días no tres.

Puedes abrir los ojos y comenzar a pedir estimaciones en un método que mida la cantidad de producto software que te permitirá saber realmente lo que estás pagando 

Si en algo tan claro que lleva 2.000 años entre nosotros hay errores imagínate en las estimaciones de tus proyectos y el error está en fijarse en el esfuerzo, en el número de días y no en el producto, en la cantidad de producto software que quiero conseguir.

Vivimos en la época del producto, y las medidas de coste de nuestro proyecto deben estar enfocadas al producto que vamos a construir no al esfuerzo que costará. El esfuerzo como hemos visto puede conducir a muchos errores, a muchos fallos, a percepciones incorrectas. Si una aplicación debe tener una pantalla, un informe o dos está claro y bien definido.

Pero lo mismo no estás de acuerdo y consideras que una escultura invisible es mejor que una real.

El cuadro invisible

Hace 110 años la gente acudía en masa, hacía cola para entrar en el museo del Louvre de París e ir a una sala donde residía un cuadro. Ninguna de las personas que hacían cola vieron realmente el cuadro para el cual hicieron religiosamente cola. Ya que el cuadro había sido sustraído, era la Mona Lisa de Leonardo Da Vinci. De hecho, la gente hacía cola para ver el hueco del cuadro, para ver un espacio vacío.

Ahora puedes hacer como todos ellos y seguir mirando la valoración vacía de tu proyecto de desarrollo de software, puedes seguir comprando esa estatua de Salvatore Garau o en cambio puedes abrir los ojos y comenzar a pedir estimaciones en un método que mida la cantidad de producto software que te permitirá saber realmente lo que estás pagando porque, la buena noticia es que esto ya existe.

Tú decides, hacer el avestruz o saber. La diferencia entre reducir coste o gastarlo sin control.

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