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Jordi Nebot, CEO de Paynopain: “La alianza entre Bizum y otros sistemas europeos puede convertirse en el primer competidor real de Visa y Mastercard”



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Bizum se alía con los pagos móviles europeos para crear una red instantánea de 130 millones de usuarios

Publicado el 6 mar 2026

Rufino Contreras

Redactor Jefe



Jordi-Nebot-CEO-Paynopain

¿Qué implica realmente la alianza entre Bizum y otros sistemas europeos de pago móvil para las soluciones nacionales existentes?

La reciente alianza entre Bizum y sus homólogos europeos como Bancomat (Italia), MB Way (Portugal), Vipps MobilePay (países nórdicos) y la solución Wero/EPI en Francia y Alemania marca el inicio de una infraestructura de pagos instantáneos verdaderamente paneuropea.

A corto plazo, esta red convivirá con Visa y Mastercard porque el hábito del consumidor no cambia de la noche a la mañana, pero el potencial para ser una alternativa disruptiva es inmenso

JORDI NEBOT, PAYNOPAIN

Hasta ahora, sistemas como Bizum o MB Way eran soluciones nacionales con alcance limitado a unos pocos países. Esta alianza está habilitando interoperabilidad entre estos métodos, permitiendo que los usuarios envíen y reciban pagos personales en múltiples países europeos utilizando su aplicación habitual, con una implementación técnica prevista para 2026 y expansión al comercio en 2027.

Esto transforma los sistemas nacionales en una red de pagos paneuropea, eliminando fricciones al cruzar fronteras y aprovechando estándares como los pagos SEPA instantáneos. La red interoperable cubrirá aproximadamente a 130 millones de usuarios en 13 países, con un alcance poblacional potencial de más de 330 millones de habitantes, lo que representa una masa crítica significativa para consolidar esta solución.

¿Puede esta iniciativa convertirse en una alternativa real a las grandes redes internacionales como Visa y Mastercard, o seguirá siendo complementaria?

A corto plazo, esta red convivirá con Visa y Mastercard porque el hábito del consumidor no cambia de la noche a la mañana, pero el potencial para ser una alternativa disruptiva es inmenso. La clave reside en el coste operativo: mientras las redes de tarjetas dependen de múltiples intermediarios que encarecen la tasa de intercambio, esta alianza se apoya en las transferencias instantáneas SEPA (sistema de pago instantáneo dentro de la región de pagos en euros), lo que reduce drásticamente los costes para el sistema financiero europeo y, en consecuencia, debería beneficiar al comercio con comisiones más bajas.

Sin embargo, para dejar de ser un mero “complemento”, esta alianza debe igualar los servicios de valor añadido que las grandes redes llevan décadas perfeccionando, como los seguros de compra o la gestión de disputas y contracargos. Si Europa logra ofrecer esa misma capa de protección al consumidor bajo un entorno de pago inmediato, estaremos ante el primer competidor real capaz de reforzar su soberanía financiera frente al duopolio estadounidense.

¿Qué impacto tendrá esta interoperabilidad en los comercios, tanto físicos como en el comercio electrónico?

Para el comercio, la interoperabilidad es sinónimo de eficiencia y conversión. En el entorno físico, especialmente en zonas turísticas, el impacto será inmediato: un restaurante en la Costa del Sol podrá aceptar pagos de un turista alemán a través de su app habitual sin necesidad de complejos sistemas de cambio o datáfonos especiales. Esto simplifica la operativa del día a día y reduce la dependencia de infraestructuras físicas de terceros, permitiendo que el pago sea una experiencia casi invisible y mucho más ágil.

En el ecommerce, el impacto es incluso más potente debido a la reducción del abandono del carrito. Sabemos que la confianza en el método de pago es el factor decisivo para finalizar una compra; al permitir que un usuario pague en una tienda online de cualquier país de la alianza con la aplicación en la que ya confía y usa a diario, eliminamos las barreras psicológicas de seguridad. Esto abre un mercado de millones de clientes potenciales para las pymes españolas, que podrán vender en toda Europa con la misma facilidad con la que lo hacen en su ciudad.

¿Qué retos técnicos plantea la creación de una entidad central de interoperabilidad entre tantos sistemas distintos?

El mayor desafío es coordinar mensajes en tiempo real entre sistemas con arquitecturas y protocolos muy distintos, garantizando que las transacciones sean irrevocables y consistentes sin pérdida de información. Además, es clave definir cómo se intercambian los datos de titularidad, autenticación y autorización sin comprometer la privacidad de los usuarios, cumpliendo con el RGPD.

La base técnica ya está avanzada gracias a las transferencias inmediatas SEPA, pero queda por resolver la prevención de fraude a escala paneuropea, usando inteligencia artificial para analizar patrones transfronterizos en tiempo real. Todo esto exige una infraestructura robusta y escalable, capaz de mantener velocidad, seguridad e integridad del sistema.

Desde el punto de vista regulatorio, ¿cuáles son los principales desafíos para que este modelo funcione a escala europea?

El mayor obstáculo es la falta de una interpretación única de las normativas de prevención de blanqueo de capitales (AML). Aunque la directiva es europea, cada regulador nacional tiene sus propios matices y exigencias de reporte. Lograr que una transacción «instantánea» cumpla simultáneamente con los requisitos de cumplimiento de dos países distintos sin que eso detenga la operación es el rompecabezas que los legisladores deben resolver lo antes posible para que el sistema sea viable.

Asimismo, la implementación de la futura PSD3 y el Reglamento de Pagos Instantáneos jugarán un papel crucial. La regulación debe garantizar un campo de juego equilibrado donde los bancos y las fintechs puedan competir y colaborar sin que la burocracia frene la innovación. Necesitamos un marco legal que proteja al usuario ante fallos técnicos en operaciones internacionales y que defina claramente las responsabilidades de cada nodo de la red en caso de disputas, algo que hoy todavía presenta ciertas lagunas en el ámbito de los pagos inmediatos.

¿Cree que los usuarios adoptarán de forma natural los pagos transfronterizos o será necesario impulsar incentivos adicionales?

La adopción será natural si la experiencia de usuario es impecable, pero inicialmente necesitaremos un empujón basado en la utilidad real. El consumidor medio no cambia su forma de pagar por patriotismo económico, sino por comodidad o ahorro. Si el pago transfronterizo con esta nueva red es más rápido que buscar la tarjeta de crédito y, además, no aplica comisiones ocultas por cambio de divisa o gestión internacional, el usuario migrará a esta solución de forma orgánica simplemente porque es mejor.

Dicho esto, considero que los incentivos serán necesarios para acelerar la transición, especialmente en el comercio. Promociones directas, programas de fidelización unificados o incluso ventajas fiscales para pagos realizados bajo este estándar europeo podrían ser catalizadores definitivos. Al final, el éxito dependerá de que el usuario perciba que su Bizum de siempre es ahora una herramienta global que le da más libertad sin complicarle la vida con nuevas configuraciones o registros.

¿Qué papel pueden jugar fintechs y proveedores tecnológicos como PaynoPain en este nuevo ecosistema europeo de pagos?

En PaynoPain facilitamos que los comercios integren métodos de pago europeos y transfronterizos de manera sencilla, segura y automática. Nuestra pasarela ya conecta a los negocios con soluciones como Bizum o MB Way, asegurando que los clientes puedan usar sus métodos favoritos sin fricciones.

Cuando estos sistemas nacionales se unifiquen en una red paneuropea interoperable, PaynoPain estará listo para integrar automáticamente estos pagos transfronterizos, permitiendo que cualquier comercio europeo ofrezca a sus clientes acceso inmediato a la nueva infraestructura de pago, con la misma seguridad, eficiencia y facilidad de uso que hoy ofrecemos.

Gracias a nuestra tecnología, pymes y negocios de cualquier sector podrán aprovechar la unificación de métodos de pago europeos, haciendo que el mercado único sea accesible, rentable y fluido para comercios y usuarios.

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