La transformación de los pagos corporativos hacia activos programables y dinero inteligente acelerado —como stablecoins, depósitos tokenizados y monedas digitales de bancos centrales (CBDC)— está redibujando el panorama financiero mundial. Sin embargo, la banca europea se encuentra atrapada en una paradoja estratégica: lidera la certidumbre jurídica global tras el despliegue del reglamento MiCA en 2023, pero su cautela comercial y la rigidez de sus sistemas informáticos heredados están desacelerando la captación de nuevas vías de ingresos.
Esta es una de las principales conclusiones de la edición europea del World Payments Report 2027 elaborado por Capgemini, basado en la investigación realizada a 1.110 grandes corporaciones con facturaciones superiores a 1.000 millones de dólares y a 300 directivos bancarios internacionales.
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Crecimiento moderado y transformación del mix de pagos
El volumen de pagos digitales sin efectivo en Europa registrará una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 10,2% entre 2025 y 2030, situándose por debajo de la media mundial del 15,3 % debido al alto nivel de digitalización previa del mercado europeo. No obstante, la estructura del mercado sufrirá una reconfiguración radical: los métodos de pago tradicionales —que representan el 80% de las transacciones en Europa en 2025— cederán terreno a los nuevos formatos digitales e instantáneos. Se prevé que el dinero inteligente y las transferencias inmediatas escalen del 20 % en 2025 al 36% en 2030, igualando el promedio global gracias al auge del dinero electrónico y los pagos en tiempo real.
Fuga de clientes corporativos hacia competidores ‘non-banks’
A pesar de que el 60% de los ejecutivos bancarios ha situado la innovación B2B entre sus prioridades estratégicas, solo el 32% de las empresas europeas se declara satisfecha con los servicios de pago prestados por sus bancos principales. Las corporaciones señalan deficiencias críticas como la falta de predictibilidad en la liquidación de fondos, la ausencia de visibilidad de caja en tiempo real y la insuficiente protección ante el fraude.
Mientras el 75% de los bancos a nivel mundial proyecta cobrar tarifas por servicios de asesoría e inteligencia de pagos, en Europa esa cifra cae al 53%
En el ámbito de las transacciones transfronterizas, las corporaciones operan con un promedio de 11 entidades bancarias en 14 o 15 mercados, donde las operaciones transfronterizas representan un tercio del volumen B2B total. Estos procesos conllevan un coste medio del 2% del valor transaccionado y una demora de hasta 3,5 días en el ciclo completo de liquidación y conciliación, provocando incidencias manuales en el 13% de las operaciones.
Como consecuencia de estas fricciones, un 37% del volumen de pagos corporativos B2B en Europa ya se canaliza a través de entidades no bancarias y plataformas fintech. Asimismo, el 42% de las empresas ha acudido a proveedores alternativos para obtener gestión de tesorería en tiempo real, mientras que un 58% afirma estar dispuesto a utilizar stablecoins emitidas por entidades no bancarias si sus bancos tradicionales no reaccionan con rapidez.
Brecha de monetización y sesgo hacia estrategias reactivas
El estudio pone de manifiesto una clara cautela comercial en la banca europea respecto a sus competidores globales. Mientras el 75% de los bancos a nivel mundial proyecta cobrar tarifas por servicios de asesoría e inteligencia de pagos, en Europa esa cifra cae al 53%. Del mismo modo, apenas un 26% de la banca europea contempla ingresos por la custodia de activos tokenizados (frente al 48 % global) y solo un 18% prevé monetizar la liquidación de reaseguros mediante contratos inteligentes (frente al 28% global).
A nivel de posicionamiento estratégico, mientras el 40% de las entidades bancarias consideradas líderes globales apuesta por posturas transformativas para construir infraestructuras de red y fijar estándares; los bancos europeos optan mayoritariamente por enfoques reactivos (15-20%) u ofensivos (20%), limitándose a distribuir tecnología de terceros o concentrarse en corredores específicos.
Fortaleza en compliance mermada por la tecnología legacy
En el plano organizativo y normativo, la banca europea muestra una ventaja clara: presenta un 20% de preparación activa en talento y gobernanza (frente al 0% de la banca tradicional global) y un 20% en controles AML/KYC en tiempo real bajo MiCA. Sin embargo, la rigidez de sus sistemas informáticos heredados frena la velocidad de integración de smart contracts y la interoperabilidad técnica, situando el tiempo estimado para recuperar los ingresos tradicionales desplazados en 24 meses.
A pesar de estos retos, el informe destaca un margen de oportunidad decisivo: el 65 % de las corporaciones prefiere operar pagos tokenizados con sus entidades bancarias tradicionales antes que con empresas fintech, siempre que la oferta garantice costes y calidad equivalentes. La capacidad de la banca europea para acelerar la modernización de sus sistemas y adoptar modelos comerciales basados en el valor determinará si logra rentabilizar el marco MiCA o si cederá definitivamente el control de las infraestructuras de pago del futuro.





