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Opinión: Huawei Lab, regreso al futuro

Asomarse al futuro es un ejercicio un poco temerario, tal vez por esa mezcla de entre vértigo y fascinación que genera.

Recientemente estuve en Shenzhen (China) -cortesía de Huawei- y pude hacerme una idea de lo que nos deparan las TIC en breve. Cámaras por doquier que interpretan tu rostro y te localizan geoestratégicamente, móviles de última generación conectándote a la realidad, interfaces autónomos en los restaurantes y en algunos comercios… Se dice que en algunos sitios de China los mendigos tienen móvil y las limosnas se activan por blockchain a través de smart contracts.

En el Laboratorio de Huawei pudimos ver los espectaculares avances que tiene reservada la consulta médica. Los notables ahorros que pueden reportar a las autoridades sanitarias y la cercanía con el enfermo crónico, con una embarazada o la posibilidad de que tus constantes vitales puedan ser monitorizadas sin moverte del salón. La autoconducción también aguarda para transportarte a un mundo feliz sobre ruedas, el ocio acaparando la experiencia del conductor, libre de la servidumbre de los atascos y de las largas palizas al volante. Un casco digital puede ser el mejor lazarillo digital para moverte en ciudades cada vez más gigantescas. Y todo ello sostenido por unas autopistas de la información donde 5G será el rey.

 ¿Cuál será el patrón que permita sobrevivir a una gran mayoría de ciudadanos consumidora pasiva de servicios?

Pero mirar al futuro también tiene que tener una función previsora, ¿de qué manera pueden ser sostenibles los sistemas económicos en los que las fuerzas laborales pierden consistencia?, ¿cuál será el patrón que permita sobrevivir a una gran mayoría de ciudadanos consumidora pasiva de servicios? Por mucho que se hable de libertad de mercado, la tendencia al monopolio y la concentración es un hecho en el mundo TI, y las desigualdades se extreman. Basta con echar un vistazo a las grandes plataformas de Internet y a los dominadores de las cloud públicas. Un futuro ya dictado por unas tendencias tecnológicas cada vez más definidas debería prevenirnos a todos para que su impacto en la sociedad y en la empresa sea lo más beneficioso posible; y mentalizarnos para, entre todos, construir un mundo habitable y sostenible sin exclusiones.

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