OpiniónMundo digital

Necesitamos reimaginarnos con confianza y colaboración

Por Ángeles Delgado, Presidenta de Fujitsu en España, Portugal y Latinoamérica.

Ángeles Delgado, Presidenta de Fujitsu en España, Portugal y Latinoamérica.
Ángeles Delgado, Presidenta de Fujitsu en España, Portugal y Latinoamérica.

Dictionary.com acaba de conceder el galardón de Palabra del Año a la palabra ‘sin precedentes’, que resume perfectamente un año marcado por una pandemia mundial, que ha conseguido transformar nuestras vidas, obligándonos a vivir de una manera diferente, individualista y alejada de lo cotidiano. Así como definir las economías, los negocios y la sociedad. Nadie puede dudar que nos encontramos en un momento de incertidumbre derivado de la crisis de la Covid-19. Tras vivir un proceso de globalización que, por un lado, nos ha permitido a las personas y a las empresas conectarnos a nivel mundial y avanzar desde el punto de vista tecnológico, económico y de información. Por otro, ha mostrado la preocupación de los usuarios sobre la privacidad, la seguridad y la transparencia, convirtiéndose en elementos fundamentales de reflexión y barreras de adopción.

Las empresas, hoy más que nunca, tenemos un compromiso ineludible con la sociedad y es construir una relación de confianza con las personas en el día a día. Hay que convertir una crisis como la que padecemos en una oportunidad, para hacer las cosas mejor y la tecnología debe ser el elemento central. Y especialmente si pensamos que el mundo, ahora más que nunca, es global y conectado, lo que sucede en cualquier parte del mundo realmente nos impacta a todos. Y por ello, todos también debemos ser parte de la solución.

Es el momento de reflexionar sobre lo aprendido, de reafirmar el sentido de la existencia de nuestras empresas y de reformular las estrategias

Las TI han demostrado que están aquí para proporcionar un mayor bienestar y existe una mayor receptividad hacia la tecnología y un aumento de la conciencia del papel estratégico que juega para la prosperidad y la competitividad. Bajo toda esta reflexión, debemos reimaginar el futuro, pero no de forma lejana, sino para los próximos dos, tres, cuatro años. Generando modelos económicos y sociales que sean mejores y también más sostenibles bajo los grandes parámetros tecnológicos, que son la hiperconectividad, la supercomputación, la ubicuidad, el cambio de relación persona-máquina y, cómo no, los datos; el enorme activo que es la clave de muchos cambios. Es el momento de reflexionar sobre lo aprendido, sobre los cambios que han venido para quedarse, de reafirmar el sentido de la existencia de nuestras empresas y de reformular las estrategias.

Y tenemos ejemplos claros para poder imaginar cómo nos ayuda la tecnología, en una operación industrial que utilice la computación de estilo cuántico para optimizar sus robots o sus turnos de trabajo, que implemente reconocimiento de imágenes para sus procesos de control de calidad. O en la justicia, en la que un ciudadano tenga acceso a una plataforma de asesoramiento online que le aconseje cómo gestionar un posible litigio, en la que pueda ser redirigido a un sistema de mediación online, en el que las grabaciones de vistas estén textualizadas y los jueces cuenten con la ayuda de un sistema inteligente para la elaboración de sentencias. O en el turismo, donde la tecnología puede contribuir a variabilizar costes, a transformar la relación con el cliente, convirtiendo a sus profesionales en verdaderos asesores y conocedores del cliente. Con una experiencia mucho más personalizada y gratificante, antes, durante y después del viaje.

La tecnología nos permite reimaginar nuestras empresas y nuestra sociedad. Por eso, es imprescindible que confiemos en ella. Generar confianza en la tecnología, a través de la innovación, es la razón de ser de Fujitsu. Nuestra compañía apuesta por una sociedad inteligente centrada en las personas y orientada hacia ellas. Este propósito muestra, claramente, que las tecnologías no son nada si no ofrecen esa confianza, porque ¿cómo se va a construir algo sobre lo que no se cree? Si vamos a depender de lo digital para todo, para operarnos del corazón, comprar online o controlar el coche ¿cómo se va a hacer todo esto sin confianza? De ahí, la necesidad de la creación de un sólido código ético comprometido con el desarrollo de las TI y, sobre todo, que escuche a las personas. Tenemos ante nosotros un nuevo futuro que se desarrollará solo a través de una reconstrucción del interés y la fiabilidad en las tecnologías, porque son los cimientos del crecimiento de los negocios, pero bajo un enfoque indudablemente centrado en el ser humano.

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