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La tecnología facilitará a cualquier empresa ser una insurtech

Juan García, Cofundador de TUIO.

En los últimos años nos hemos acostumbrado a que, al comprar cualquier producto tecnológico, la misma marca nos ofrezca la posibilidad de pagar a plazos, o incluso de contratar un seguro. Sin embargo, podríamos decir que más que una costumbre, esta cuestión es el inicio de una nueva tendencia, puesto que, en un futuro no muy lejano, casi todas las empresas obtendrán una parte importante de sus ingresos de los servicios financieros, como es la gestión del seguro que acabamos de plantear.

 

Existe una infraestructura que permite esta transformación, una evolución que hace que cualquier empresa, incluso aquellas que no tienen nada que ver con el sector de los servicios financieros, tengan la oportunidad de beneficiarse de comportarse como una fintech. Este hecho es una buena noticia si tenemos en cuenta que, según una encuesta del Foro Económico Mundial, tan sólo el 28% de las generaciones millennial y Gen Z confían en que sus bancos sean justos y honestos. En general, y teniendo en cuenta a personas de todas las edades, es complicado encontrar a consumidores que muestren una confianza ciega hacia la banca, por ejemplo. Quizás el motivo sea por su falta de innovación. De hecho, si bien innovar en cualquier industria resulta complicado, ocurre especialmente en el de los servicios financieros. Y es que muchas de estas instituciones existentes nacieron hace más de 100 años y tienen una gran huella tradicionalista. Tal es así que, muchas de estas compañías pueden tener presupuestos de TI millonarios, de los cuales el 75% está destinado únicamente al mantenimiento de los productos ya existentes. Así, poco margen tiene la innovación. Es especialmente complicado reducir costes y lanzar nuevos productos rápidamente. Sin embargo, el mundo evoluciona a pasos de gigante y los clientes demandan cada vez más rapidez y capacidad de adaptación, algo que genera grandes oportunidades para nuevas empresas.

Esta idea puede extrapolarse al mercado de los seguros que, a velocidad de crucero, está mutando ya y es por ello que los consumidores demandan cada vez seguros más modernos y adaptados a sus necesidades. Y en esta evolución, pensamos que seguros sencillos, como el del hogar, van a pasar a ser comprados por afinidad o por conveniencia.

¿Por qué hablamos de conveniencia? Porque aunque es cierto que los seguros pueden dar mucho valor a compradores y compañías, es el producto que se compra lo que realmente mueve al consumidor hacia estas compañías, un hecho que debería cambiar la forma de pensar de las aseguradoras a la hora de plantear las opciones de sus seguros.

Está claro que la oportunidad reside en seleccionar los productos adecuados y no separar la compra del objeto del seguro que lo protege y esto abre un gran espacio a neoaseguradoras y más concretamente a las insurtechs, que, como es el caso de TUIO, nacen con la mentalidad de compañía tecnológica. Esto nos deja una conclusión clave y es que la infraestructura “as a service” está llegando al sector asegurador, lo que facilita mucho el proceso, ya que hace posible integrar el seguro en el proceso de compra, algo que ya hacen las aerolíneas con los viajes. Y para que esta unificación sea posible, se requiere de tecnología. Solo así conseguimos que, con una mayor libertad y una relación mucho más cercana, la compañía pueda exigir un mayor porcentaje de las ventas, como si de un mediador se tratara.

Pero, además, esta mayor integración permite aprovechar los datos que el propio cliente introduce para facilitar el proceso de cotización y compra, aligerando así el camino y disminuyendo la complejidad de los procesos de seguros. Y esto solo es posible con el desarrollo de nuevas tecnologías, algo que permitirá la viabilidad del proceso y que, en el caso del seguro de hogar, todo el ecosistema proptech o, dicho de otra manera, sector inmobiliario, sea capaz de beneficiarse de este ingreso adicional.

Esta revolución ocurre por dos grandes cambios para el sector. 

Esta revolución ocurre por dos grandes cambios para el sector. Por una parte, una nueva conceptualización del producto asegurador, que pasa por una simplificación de los productos para adaptarlos verdaderamente a lo que el cliente necesita y lo que estas nuevas compañías son capaces de distribuir. Y por otra, un cambio en la relación de las compañías con la tecnología. De hecho, las empresas que triunfen en este nuevo paradigma de distribución de seguros se comportarán más como compañías de internet, donde el producto digital y sus capacidades de desarrollo de software tendrán tanto peso como el producto asegurador. Y esta transformación requiere, forzosamente, la adopción de la apificación de los procesos aseguradores para integración sencilla y ser capaces de ofrecer productos de software como parte de los acuerdos. Son conceptos que no son novedosos para las compañías de internet, pero sí, en cambio, en el plano asegurador.

Sólo así será posible que empresas de diferentes sectores sean capaces de integrar soluciones que brinden una buena cobertura de seguro a sus productos. La respuesta está en la tecnología. Será esta la que facilite a cualquier empresa convertirse, en el futuro, en una insurtech.

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