NOTICIAS

La IA está detrás de una de cada cuatro brechas de seguridad maliciosas y eleva su coste a 6 millones de dólares



Dirección copiada

El uso de herramientas avanzadas por parte de los ciberdelincuentes incrementa un 56% las agresiones mediante inteligencia artificial y eleva las pérdidas por encima de la media global, impulsando a las empresas a reforzar su inversión preventiva

Publicado el 21 ago 2026




El uso de la inteligencia artificial por parte de los ciberdelincuentes está alterando de manera drástica la economía del riesgo informático. Según datos extraídos del informe Cost of a Data Breach Report 2026 de IBM, una de cada cuatro brechas de seguridad maliciosas registradas ya se lleva a cabo mediante técnicas de IA, lo que representa un incremento del 56% respecto al año anterior. Estos incidentes suponen un coste medio de 6 millones de dólares para las organizaciones afectadas, situándose sensiblemente por encima de la media global de 4,99 millones.

La proliferación de técnicas como la suplantación de identidad mediante deepfakes y el desarrollo de malware avanzado basado en IA permite a los atacantes lanzar ofensivas cada vez más rápidas y económicas. Por el contrario, la detección y contención de estas amenazas implica un desembolso en aumento para los departamentos de TI. Aquellas compañías que incorporan automatización e IA en sus operaciones de ciberseguridad logran reducir el coste medio de una brecha en casi 2 millones de dólares. Pese a esta diferencia financiera, una de cada cuatro organizaciones todavía no ha implantado este tipo de herramientas defensivas.

Inversión preventiva frente a las amenazas avanzadas

Ante la aparición de modelos de IA de vanguardia y mayor sofisticación, las estrategias corporativas están evolucionando hacia un modelo preventivo. Una investigación complementaria realizada por Ponemon Institute revela que el 85% de los encuestados familiarizados con estas nuevas amenazas prevé incrementar su presupuesto de seguridad. Esta cifra contrasta con el 64% de organizaciones que afirmaba planear un aumento del gasto solo tras haber sufrido de manera efectiva un incidente de ciberseguridad.

Sin embargo, se observa una brecha operativa importante en la velocidad de respuesta. Aunque más de la mitad de las empresas utiliza agentes de seguridad para la detección y contención de incidentes, solo un 18% los aplica en la gestión de vulnerabilidades. Esta falta de automatización en la fase de corrección deja expuestas fallos conocidos durante un periodo crítico, precisamente en un contexto donde la IA acelera los tiempos de explotación por parte de los ciberdelincuentes. Como consecuencia, cerca del 75% de las entidades admite estar replanteándose el despliegue de estos agentes defensivos en sus flujos de trabajo.

Las infraestructuras críticas en el punto de mira

El impacto del cibercrimen impulsado por IA se concentra de forma mayoritaria en los sectores de infraestructuras críticas, los cuales acumulan el 62% de estos ataques. Las empresas pertenecientes a los sectores financiero y energético son las más afectadas, registraron costes medios por brecha de 6,3 millones y 5,2 millones de dólares, respectivamente. La focalización de los ciberataques en este tipo de industrias eleva el riesgo de sufrir interrupciones sistémicas con consecuencias en las cadenas de suministro, los servicios básicos y la economía general.

A estos factores se suma la vulnerabilidad de las propias aplicaciones de IA. Más del 20% de las empresas analizadas informó de brechas dirigidas a sus modelos de inteligencia artificial, originadas en su mayoría por vulnerabilidades en los sistemas adyacentes, como fallos en APIs, aplicaciones o complementos (27%), así como configuraciones erróneas en la nube (27%).

Por otro lado, la adopción del cifrado continúa mostrando carencias significativas a pesar de la creciente atención hacia la computación cuántica. Tan solo el 37% de las compañías afectadas por una brecha cifra sus datos sensibles tanto en reposo como en tránsito, mientras que únicamente el 34% dispone de un inventario y visibilidad clara de sus activos criptográficos.

En lo relativo al ransomware, los incidentes pasaron del 34% al 39% en el último año, aprovechando la IA para escalar las operaciones. En este ámbito, los atacantes están orientando la extorsión hacia la reputación de la marca (41%), el chantaje con datos de los empleados (35%) y la apropiación de la propiedad intelectual (31%), más allá de la mera interrupción operativa de la actividad.


Canales

Artículos relacionados