OPINIÓN

2026: cuando el hype tecnológico se convierte en una infraestructura regulada



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La trazabilidad, la calidad y la protección dejan de ser principios teóricos para convertirse en requisitos operativos

Publicado el 20 feb 2026

Manuel Galayo

Director General de Soluciones de Devoteam



Digital resilience and future readiness concept for secure scalable technology infrastructure

En los últimos años, muchas organizaciones han vivido un desfase entre el ruido tecnológico y su verdadera capacidad para integrarlo en el negocio. La irrupción de la IA generativa aceleró la experimentación y, en 2025, la automatización inteligente empezó a transformar procesos críticos. Pero esta velocidad dejó un ecosistema con herramientas sin gobernanza, modelos sin supervisión y decisiones automatizadas sin trazabilidad clara.

Por ello, 2026 marca un punto de inflexión. No porque la innovación se frene, sino porque las empresas ya no pueden permitirse tecnologías que avancen sin dirección. La tecnología se convierte, por fin, en estrategia. Y lo hace apoyada en tres pilares: regulación, confianza y gobernanza.

La entrada en vigor del AI Act europeo consolida este cambio. Lejos de ser un freno, la regulación aporta el marco de seguridad necesario para invertir, escalar y operar con estándares claros. Saber cómo funciona un modelo, de dónde proceden sus datos, qué riesgos implica y cómo puede explicarse una decisión ya no es solo cumplimiento normativo: es una ventaja competitiva basada en la credibilidad.

Este nuevo enfoque ya es visible en sectores clave. En banca, los modelos se valoran tanto por su precisión como por su capacidad de justificar cada decisión. En salud, los sistemas de diagnóstico asistido operan bajo estrictos controles de calidad, con trazabilidad completa de datos y explicaciones clínicas comprensibles. En la industria, la automatización inteligente demuestra que la ventaja no está solo en anticipar fallos, sino en poder auditar los sistemas que toman decisiones críticas sobre producción, logística o mantenimiento.

Trazabilidad, calidad y protección

Este desplazamiento hacia la confianza ha redefinido la ciberseguridad. La seguridad algorítmica se convierte en un riesgo estratégico: ataques a modelos, manipulación de datos o inyecciones maliciosas obligan a proteger la IA como un activo esencial. La seguridad deja de ser un área aislada para integrarse en todo el ciclo de vida del modelo, desde su diseño hasta su operación.

La conversación sobre los datos también ha madurado. La trazabilidad, la calidad y la protección dejan de ser principios teóricos para convertirse en requisitos operativos. En España, sectores como el de seguros, la energía o la Administración pública ya exigen datos certificados, repositorios seguros y arquitecturas soberanas como base para cualquier despliegue de IA a gran escala.

Sectores como el de seguros, la energía o la Administración pública ya exigen datos certificados, repositorios seguros y arquitecturas soberanas como base para cualquier despliegue de IA a gran escala

Nada de esto es posible sin una gobernanza sólida. La aparición de figuras como el AI Compliance Officer, el auditor algorítmico o los responsables de gobernanza de datos refleja un cambio estructural. Los proyectos de IA dejan de ser pilotos aislados para convertirse en programas estratégicos coordinados entre negocio, legal, tecnología y seguridad. Documentar modelos, evaluar riesgos y anticipar impactos ya es parte del ADN competitivo.

El talento también evoluciona en este nuevo marco. La IA generativa se integra en el trabajo diario, pero bajo políticas claras de formación, propiedad intelectual y seguridad. El talento aumentado deja de ser una promesa para convertirse en una realidad operativa.
Por último, la sostenibilidad entra de lleno en la ecuación. El impacto energético de los modelos ya forma parte de la toma de decisiones tecnológicas.

En 2026, la tecnología deja de medirse por su capacidad de sorprender y pasa a medirse por su capacidad de sostener. Seguridad, transparencia, gobernanza y madurez organizativa definirán la competitividad en la economía de la confianza.

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