Durante años hemos hablado de transformación digital como una gran palanca estratégica de las organizaciones. Sin embargo, en un entorno marcado por la aceleración tecnológica, la complejidad global y un contexto geopolítico y regulatorio cada vez más exigente, ese concepto comienza a ser insuficiente.
El verdadero reto ya no es adoptar tecnología, sino integrarla de forma efectiva en el negocio y convertirla en valor tangible. Las compañías se enfrentan a un punto de inflexión: avanzar hacia modelos capaces de generar impacto real, aportando eficiencia y eficacia; pero también seguridad, confianza, accesibilidad y soberanía digital.
En este escenario iniciamos un nuevo ejercicio fiscal en Fujitsu tras haber cerrado un año sólido, que refuerza nuestra estrategia de futuro, orientada a la creación de valor a través de la tecnología. Un punto de partida que se apoya en un hito reciente: la celebración de nuestro 90 aniversario a nivel global durante el ejercicio ya finalizado. Nueve décadas en las que una idea ha permanecido constante: utilizar la tecnología para conectar, transformar y generar progreso.
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De la innovación a la modernización real
El momento actual exige ir más allá de la transformación digital entendida en su sentido más amplio. Hoy hablamos de modernización real. Muchas organizaciones continúan operando sobre entornos heredados que limitan su capacidad de adaptación, precisamente cuando la tecnología ha pasado de apoyar la estrategia a definirla.
No en vano, tal y como recoge el informe ‘El momento decisivo para los líderes tecnológicos europeos’, presentado por Fujitsu el pasado mes de mayo, el 85% de los líderes tecnológicos en Europa considera que su influencia es hoy más relevante que nunca. Este cambio se refleja en un nuevo modelo de liderazgo, donde el CIO evoluciona de gestor a arquitecto del negocio digital, llevando la innovación al punto donde se genera valor.
En este contexto, tecnologías como la inteligencia artificial, la ciberseguridad o la gestión del dato están redefiniendo las reglas del juego. La diferencia no la marca únicamente la adopción, sino la capacidad de integrarlas de manera efectiva. Innovar ya no es suficiente: el valor reside en escalar esa innovación y convertirla en resultados.
Tecnología con propósito: del piloto al impacto
En Fujitsu abordamos este nuevo ejercicio alineados con nuestra Management Vision 2035, centrada en la creación de valor impulsada por la tecnología. Partimos de la convicción de que la inteligencia artificial se integrará de forma transversal en la sociedad y los negocios, transformando procesos y modelos operativos, en un contexto de crecimiento sostenido del mercado en Europa.
Nuestra experiencia en sectores como sanidad, sector público o retail confirma que no existe una única velocidad de transformación, pero sí una necesidad común: modernizar sistemas y acelerar la adopción de tecnologías como la IA, un objetivo que el 83% de las organizaciones europeas aspira a alcanzar en los próximos 12 a 24 meses. Al mismo tiempo, ese avance debe ir acompañado de una reflexión sobre el uso de la tecnología. La ética en la inteligencia artificial refuerza una idea clave: la tecnología debe estar al servicio de las personas, tal y como el Papa León XIV subraya en la Carta Encíclica Magnifica Humanitas; contribuyendo al progreso, la equidad y la confianza, y convirtiendo la innovación en valor real de negocio.
Una mirada a futuro basada en experiencia
Afrontamos este nuevo ejercicio con la ambición de seguir creciendo y con el compromiso de acompañar a nuestros clientes en la construcción de un futuro más eficiente, sostenible y resiliente. Un camino en el que la tecnología seguirá siendo un elemento clave para generar valor, pero también para reforzar la confianza y la competitividad en un entorno cada vez más exigente.
Cumplir 90 años nos aporta la perspectiva necesaria para avanzar con un objetivo firme: seguir poniendo la tecnología al servicio de las personas y del progreso de la sociedad.








