En 2025, la inteligencia artificial (IA) ha dejado atrás la fase de fascinación inicial para convertirse en un elemento clave en la estrategia empresarial. Las organizaciones españolas avanzan hacia una integración real de la IA en sus procesos, aunque solo un tercio declara haber alcanzado un nivel de madurez avanzado. Esto refleja que, si bien el interés es generalizado, la consolidación plena aún está en camino.

La transformación digital vive su segunda ola, conocida como DX 2.0, que va más allá de la modernización tecnológica. El objetivo ahora es construir un ‘núcleo digital’ donde la IA forme parte del proceso de toma de decisiones. Este modelo se apoya en cuatro capas: tecnología, construcción de conocimiento, inteligencia de negocio y orquestación de IA. Además, la adopción de agentes autónomos (Agentic AI) marca un hito: sistemas que no solo automatizan tareas, sino que aprenden, se adaptan y colaboran con las personas para anticipar escenarios y resolver problemas complejos.
Cuidado con la deuda técnica
Sin embargo, persisten retos importantes. La deuda técnica y la fragmentación de datos son obstáculos para desplegar IA a escala. La buena noticia es que existen soluciones como la virtualización de datos y una gobernanza sólida que permiten superar estas barreras sin reconstruir toda la infraestructura. Paralelamente, la democratización de la IA es esencial para las pymes, que enfrentan barreras de coste, conocimiento y seguridad. Modelos SaaS, programas de formación interna y marcos regulatorios adaptados son claves para su adopción.
Otro desafío crítico es el talento especializado. Fujitsu apuesta por el upskilling interno y la colaboración con universidades para formar profesionales en ciencia de datos y machine learning. Además, la ética y la transparencia se consolidan como prioridades. España avanza en normativas como la AI Act, pero aún queda definir mecanismos objetivos para evaluar el uso responsable de la IA.
En este contexto, Fujitsu impulsa soluciones innovadoras como Takane, un modelo de lenguaje diseñado para entornos privados y regulados, que reduce el consumo energético en un 94 % sin sacrificar precisión. Esta apuesta por la eficiencia y la sostenibilidad refuerza la visión de una IA responsable y rentable, alineada con los objetivos ESG.
El futuro apunta hacia organizaciones AI-Native, donde la IA no sea una herramienta externa, sino parte integral de la cultura y los procesos
El futuro apunta hacia organizaciones AI-Native, donde la IA no sea una herramienta externa, sino parte integral de la cultura y los procesos. Esto implica datos gestionados como activos estratégicos, aprendizaje continuo y gobernanza ética. En cinco años, veremos entornos laborales más asistidos por IA, liberando a los empleados de tareas rutinarias para centrarse en creatividad y pensamiento crítico.
En Fujitsu entendemos que la IA no es un fin en sí mismo, sino un medio para generar valor. El verdadero legado será un cambio profundo en nuestra relación con la tecnología: por primera vez, será ella la que se adapte a nosotros, abriendo la puerta a una colaboración más humana, intuitiva y transformadora.









