OPINIÓN

¿Por qué necesita Europa el cloud soberano como palanca de autonomía y competitividad?



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Osmar Polo, CEO de T-Systems Iberia

Publicado el 29 abr 2026

Osmar Polo

CEO de T-Systems Iberia



soberanía digital

La soberanía digital ha adquirido una relevancia crucial en cuanto a la competitividad, el crecimiento de las empresas y las administraciones públicas en Europa se refiere.

Ya no se trata solo de controlar dónde residen los datos, sino de cómo ese control facilita la innovación, reduce riesgos y permite a las organizaciones tomar decisiones con mayor autonomía. Se trata de una condición fundamental para que Europa pueda ser un actor clave en el desarrollo de tecnologías como la IA, la computación en la nube y otras tecnologías emergentes.

Sin una soberanía digital sólida, Europa corre el riesgo de depender de actores externos para manejar datos sensibles, lo que comprometería su autonomía y seguridad. En este sentido, se ha convertido en una palanca estratégica para la competitividad, que permite a las organizaciones operar con mayor eficacia y rapidez, reduciendo la exposición a riesgos y facilitando el cumplimiento de normativas estrictas.

Por eso, la soberanía digital no solo es una cuestión de dónde se almacenan los datos, sino también de cómo esos datos se gestionan y se protegen, siempre respetando las leyes y regulaciones locales, como el GDPR en Europa.

La Unión Europea tiene una postura clara respecto a la soberanía digital y en 2022 adoptó la Decisión sobre la Década Digital para 2030, un plan que busca garantizar la soberanía digital abierta, crear un ecosistema interoperable de infraestructuras digitales y reforzar la resiliencia de los estados miembros.

A nivel nacional, el Gobierno presentó en febrero de este año su hoja de ruta para acelerar la soberanía digital en España, en líneas con los designios de la Comisión Europea. Los territorios comunitarios se han percatado de la relevancia de invertir para fortalecer las infraestructuras y crear sistemas seguros, flexibles e interoperables.

En este contexto, la digitalización en el espacio europeo debe estar alineada con los valores democráticos, lo que implica la creación de una infraestructura digital propia y soberana, que no dependa de terceros actores fuera de Europa. Las tecnologías de cloud soberano son fundamentales en este contexto.

Estas plataformas de nube están diseñadas específicamente para cumplir con las normativas de cada país miembro y garantizar que los datos, las cargas de trabajo y las infraestructuras se gestionen dentro de los límites de la UE.

Camino de la IA soberana

De esta forma, para que Europa vuelva a ser un líder global en términos de innovación e industria, debe avanzar de la mano de la IA soberana hacia un ecosistema digital donde el cloud soberano juegue un papel crucial, ya que la soberanía es una condición imprescindible para pasar de la experimentación con IA a su industrialización real. Sin cloud soberano y sin gobierno del dato, la IA difícilmente escala con garantías.

Europa debe avanzar de la mano de la IA soberana hacia un ecosistema digital donde el cloud soberano juegue un papel crucial

De hecho, muchas organizaciones ya han probado modelos, copilots o pilotos de automatización, pero se encuentran con el problema de llevarlos a producción sin comprometer datos, cumplimiento o continuidad operativa. Por eso, para que la IA tenga un impacto real, debe convertirse en una capacidad operativa estable, escalable y gobernada. Esto implica que no basta con desarrollar modelos, sino que es necesario contar con una infraestructura que permita desplegarlos, gestionarlos y auditarlos de forma continua.

No hay duda de que el desarrollo de la nube soberana y la IA soberana es clave para fortalecer la autonomía estratégica de Europa. Este enfoque no solo contribuye a la creación de un entorno digital más seguro y autónomo, sino que también posiciona a Europa como líder en la transformación digital global.

Con los socios adecuados, las políticas regulatorias correctas y una estrategia de colaboración público-privada sólida, la soberanía digital se convierte en un motor de crecimiento y de competitividad para la Europa actual.

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