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La IA no destruirá el empleo, pero transformará los roles laborales



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Entelgy reabre el debate sobre IA y mercado laboral para mostrar que el riesgo real no es la destrucción de puestos, sino no estar preparados para la transformación

Publicado el 26 may 2026



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Se lleva unas semanas hablando de la posibilidad de que la IA llegue a destruir casi 3 millones de empleos en la próxima década. Una afirmación que alimenta el temor generalizado a que esta tecnología sustituya masivamente a los trabajadores.

Sin embargo, la pregunta no es si la IA eliminará empleos -es cierto que algunos desaparecerán-, sino qué tipo de trabajo quedará en manos humanas y si las organizaciones están preparando a sus equipos para ese escenario. Desde Entelgy, ponen el foco donde realmente está el reto: no en la tecnología, sino en la capacidad humana y organizacional de integrarla.

La escasez de talento en el mundo de la IA

En los últimos años se ha intensificado el debate sobre la escasez de talento cualificado, impulsada por la rapidez del cambio tecnológico, la transformación digital y las dificultades para atraer y retener profesionales.

La pirámide poblacional se ha invertido y está previsto que se reduzca la población en edad de trabajar en España de unos 31,7 millones en 2025 a alrededor de 29,1 millones en 2050. Esto implica que, a largo plazo, no habrá suficientes profesionales para cubrir todos los puestos de trabajo.

En este contexto, Entelgy entiende que la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta clave para compensar este desequilibrio, ayudando a cubrir los puestos operativos que quedarán vacantes. Para que esto sea posible, la IA debe integrarse en el sistema operativo real de las organizaciones, no desplegarse como una capa tecnológica adicional que nadie termine de usar.

Funciones rutinarias y estratégicas

Históricamente, los perfiles más junior han asumido tareas repetitivas como parte de su aprendizaje. Sin embargo, la reducción de profesionales en la base de la pirámide hará que la tecnología absorba muchas de estas funciones de bajo valor añadido. Esto impulsará un rediseño de los roles, liberando a las plantillas de tareas mecánicas y permitiéndoles centrarse en funciones más estratégicas.

Este cambio será posible gracias a herramientas de análisis de procesos que permiten identificar dónde se concentran las ineficiencias operativas y qué tareas pueden automatizarse sin perder criterio humano en las decisiones que importan. La inteligencia artificial también desempeñará un papel clave en la modernización del software legacy, cuyo mantenimiento consume actualmente hasta el 80% del presupuesto de TI de muchas organizaciones.

El valor del talento humano

A pesar de la automatización de procesos, el control y la calidad del resultado final siguen dependiendo de las personas. La inteligencia artificial puede procesar grandes volúmenes de datos a gran velocidad, pero su uso eficaz requiere criterio. La estrategia, la ética y la responsabilidad sobre las decisiones siguen siendo exclusivamente humanas.

«Llevamos dos años viendo el mismo patrón en el que las organizaciones compran herramientas de IA antes de haber construido la capacidad de usarlas bien. El resultado es predecible: pilotos que no escalan, licencias que nadie usa, y la conclusión errónea de que ‘la IA no funciona», declara Alfredo Zurdo, Head of Digital Change en Entelgy.

Según el directivo, «el problema nunca fue la tecnología, fue que nadie abordó el miedo, la desconfianza y la inercia de las personas que tenían que convivir con ella. Transformarse con IA no es un proyecto de IT; es una transformación cultural».

Entelgy hace alusión al respecto a su enfoque Human driven technology, que pone el foco en que la clave del éxito es la colaboración humano-IA: «Preparar a una organización para la IA no depende solo de implementar modelos generativos, requiere diagnóstico cultural, cambio de comportamientos y un acompañamiento sostenido en el tiempo».

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