Según el Informe sobre la Cibercriminalidad en España 2025, publicado por el Ministerio del Interior, el pasado año se registraron 488.426 ciberdelitos, un 5,1% más que en 2024, hasta representar ya el 19,8% de toda la criminalidad registrada en el país. Además, el número de víctimas aumentó un 9,3%, superando las 383.000 personas.
Estos datos muestran cómo la inteligencia artificial está transformando el panorama de la ciberseguridad a una velocidad sin precedentes.
Si hace apenas unos años lanzar una campaña de phishing, desarrollar malware o preparar un ataque dirigido requería importantes conocimientos técnicos, hoy las herramientas basadas en IA permiten automatizar buena parte de estos procesos, perfeccionar técnicas de ingeniería social e incrementar el volumen y la velocidad de los ataques.
Hoy las herramientas basadas en IA permiten automatizar los procesos de ciberataques, perfeccionar técnicas de ingeniería social e incrementar el volumen y la velocidad de los ataques
Al mismo tiempo, el uso masivo de la inteligencia artificial está modificando la naturaleza de estas amenazas. El último Cost of a Data Breach Report de IBM alerta de que la adopción acelerada de la IA está ampliando la superficie de ataque de las organizaciones y que la falta de controles específicos sobre estos entornos ya se ha convertido en un nuevo factor de riesgo para las empresas.
Índice de temas
El problema ya no es detectar un ataque
Durante los últimos años, las compañías han invertido millones de euros en herramientas de ciberseguridad. Soluciones EDR, plataformas SIEM, firewalls de nueva generación, protección cloud o inteligencia de amenazas forman parte del día a día de la mayoría de las organizaciones.
La mayoría de las compañías ya son capaces de detectar comportamientos anómalos, accesos sospechosos o intentos de ataque. Sin embargo, en un contexto en el que los atacantes reducen continuamente el tiempo necesario para comprometer una infraestructura, la capacidad de respuesta se ha convertido en el nuevo indicador de madurez en ciberseguridad.
“Las organizaciones ya disponen de herramientas capaces de generar alertas. Lo que marca la diferencia es disponer de un equipo que las analice, determine su criticidad y actúe de forma coordinada cuando realmente existe una amenaza”, explica Álvaro Sánchez, Security Presales de h&k.
Del exceso de alertas a la inteligencia operativa
Uno de los grandes desafíos actuales para los equipos de TI es la fragmentación tecnológica. Redes, infraestructuras cloud, aplicaciones SaaS, identidades digitales, dispositivos conectados y soluciones de distintos fabricantes generan diariamente miles de eventos de seguridad que deben analizarse de forma conjunta para comprender qué está ocurriendo realmente.
Las organizaciones ya no buscan únicamente nuevas herramientas, sino capacidades que les permitan monitorizar, correlacionar información y responder de manera continua.
En este sentido, los Centros de Operaciones de Seguridad (SOC) se están consolidando como uno de los pilares de la estrategia de ciberseguridad empresarial.
«La ciberseguridad ya no puede limitarse a generar avisos. Las organizaciones necesitan capacidad operativa para actuar, escalar incidentes, aplicar procedimientos de respuesta y acompañar al cliente durante todo el proceso. Ahí es donde realmente se aporta valor», señala Carlos Gutiérrez, Director de Go To Market de h&k.







