Recientemente, durante una cena con un amigo, le comentaba que estoy convencido de que la tecnología basada en la nube ha dejado de ser una mera opción para convertirse en el corazón de la transformación digital de las empresas. En concreto, el mercado de la nube en España se valoró en 2024 en aproximadamente 4.900 millones de euros y se prevé que en 2033 superará los 25.482 millones. ¿No es increíble? Como Vicepresidente Regional de Akamai en España, creo firmemente que la transición a modelos basados en la nube es imprescindible para que las organizaciones puedan afrontar con éxito los retos que plantea la economía digital global, muchos de los cuales aún son inciertos.
Hoy en día, la capacidad de procesar datos en tiempo real y de forma distribuida, acercando la computación al usuario final, es un factor diferencial que marca la competitividad. En Akamai tenemos muy claro este aspecto. En sectores donde la latencia puede suponer pérdidas millonarias o riesgos de seguridad, como la banca, el comercio minorista o las telecomunicaciones, disponer de una infraestructura en la nube con capacidad de escalado automático para adaptarse al volumen y al tipo de trabajo se traduce en mayor agilidad, mejor experiencia de cliente y reducción de costes operativos.
Arquitectura eficiente de la nube
En Akamai, nos centramos en la arquitectura eficiente de la nube, que integra el core y el edge computing. Esta convergencia permite que las empresas puedan ejecutar aplicaciones y procesos críticos con la máxima rapidez, seguridad y fiabilidad, distribuyendo las tareas según el perfil de carga y la proximidad al usuario. De este modo, contribuimos a potenciar la capacidad de innovación de nuestros clientes sin comprometer la sostenibilidad económica ni operativa, dos aspectos que siempre se nos plantean como requisitos fundamentales desde el primer momento.
A medida que la nube gana protagonismo, aumenta la demanda de profesionales capacitados para gestionar entornos multicloud, automatizar procesos, mejorar la ciberseguridad y responder con agilidad a los cambios
Uno de los problemas más comunes para muchas empresas es controlar el gasto en la nube. Aunque el modelo de pago por uso (pay as you go) puede parecer una opción económica, sin una buena planificación y estrategia, los costes finales pueden superar las expectativas. Por eso, en Akamai hacemos hincapié en la gestión inteligente de la carga de trabajo. Este enfoque optimiza los resultados al combinar tecnología, arquitectura y gestión empresarial para maximizar el rendimiento y preservar la eficiencia financiera.
La seguridad es un pilar irrenunciable en esta evolución, y no me canso de repetirlo. A medida que la infraestructura digital se descentraliza y se extiende hasta el edge, es vital proteger cada punto, desde el origen hasta el destino final de los datos, para preservar su integridad y confianza. Para ello, no solo son necesarias soluciones avanzadas, como el cifrado de extremo a extremo, la autenticación robusta o el aprendizaje automático para detectar comportamientos anómalos, sino también integrar la seguridad en el ADN de la arquitectura en la nube desde su concepción.
De forma paralela, el desarrollo del talento especializado en la nube se está convirtiendo en un activo estratégico para España. A medida que la nube gana protagonismo, aumenta la demanda de profesionales capacitados para gestionar entornos multicloud, automatizar procesos, mejorar la ciberseguridad y responder con agilidad a los cambios. Así pues, es fundamental fomentar la formación y la atracción de este talento para consolidar un ecosistema tecnológico sólido y competitivo.
La nube no es solo una infraestructura tecnológica, sino un habilitador de innovación continua y un motor que permite a las empresas adaptarse rápidamente a las necesidades del mercado. En Akamai acompañamos a nuestros clientes en este proceso, aportándoles no solo tecnología avanzada, sino también una visión estratégica integral, para que puedan liderar la nueva economía digital con confianza y eficacia.




