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Seis de cada diez empresas del sur de España ya la ponen a la IA en su hoja de ruta



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A poco de arrancar 2026, el tejido empresarial de Andalucía y Extremadura envía una señal nítida: la inteligencia artificial pasa del “algún día” al “este año”. Un barómetro presentado en Sevilla por la Cátedra SEIDOR de Agenda Digital para la Alta Dirección (San Telmo Business School) apunta a un salto de inversión en IA

Publicado el 26 feb 2026



La IA deja de ser promesa y se convierte en plan: seis de cada diez empresas del sur ya la ponen en su hoja de ruta

El dato que mejor resume el momento es la aceleración de los proyectos de IA. Según el Barómetro de la Innovación y Digitalización de Andalucía y Extremadura 2025, el 62% de las compañías consultadas prevé impulsar iniciativas ligadas a inteligencia artificial, frente al 20% que lo hacía en 2023. El informe se apoya en la visión de 105 empresas que operan en ambas comunidades y analiza cómo están utilizando la tecnología para reforzar competitividad y eficiencia.

Ese salto no significa que la región esté ya en una fase madura de adopción. El propio estudio subraya que la IA ha ganado peso en la agenda, pero su uso práctico aún es limitado: muchas organizaciones se reconocen en etapas iniciales o de experimentación, y ninguna se considera usuaria avanzada. En otras palabras, 2025 aparece como el año en el que se decide apostar, pero 2026 será el año en el que habrá que industrializar.

La tecnología se impone en el comité de dirección

La fotografía de fondo es aún más reveladora que el propio boom de la IA. Por primera vez, los directivos consultados sitúan la tecnología (67%) como el factor que más condicionará el futuro de sus negocios, por delante de la evolución de la economía (45%). Es un cambio cultural: la digitalización deja de interpretarse solo como respuesta a la coyuntura y pasa a entenderse como una decisión estratégica permanente.

En la práctica, la implantación de IA aparece de forma transversal, con especial protagonismo en dirección general y en marketing y ventas, donde se busca mejorar la toma de decisiones, la productividad comercial y el conocimiento del cliente.

Rentabilidad y procesos: el para qué de la digitalización

El barómetro también confirma una evolución en el criterio de inversión: en 2025, la digitalización se orienta a impacto de negocio. Cerca del 64% de las empresas señala la búsqueda de rentabilidad como objetivo prioritario, seguida por la optimización de procesos (57%). La lectura es clara: se acabó el probar por probar. La presión por resultados empuja a elegir proyectos con retorno medible, y la IA entra precisamente por ahí: automatización, análisis y soporte a decisiones.

El mayor riesgo no es tecnológico, sino organizativo. La escasez de talento digital se consolida como freno estructural: el 50% de los directivos la identifica como barrera (frente al 40% en 2023). A ello se suma el aumento de resistencias internas, un recordatorio de que la transformación no se compra: se lidera, se comunica y se gobierna. En coherencia con esa idea, el liderazgo de la estrategia digital sigue recayendo en Dirección General, mientras el rol del CIO gana peso. Y el diagnóstico final invita a no bajar la guardia: el 80% cree que su sector aún no ha terminado de transformarse por la tecnología digital.

Lo que TendersTool ya muestra en el gasto público TIC

La lectura del Barómetro SEIDOR–San Telmo encaja con una tendencia que TendersTool viene cuantificando en contratación pública: en 2025 el grueso del gasto se concentró en servicios orientados a hacer funcionar y escalar capacidades, más que en apuestas puramente experimentales. En concreto, los mayores importes adjudicados por áreas fueron Outsourcing IT (841 millones), Mantenimiento (626 millones) y Servicios de Telecomunicaciones (466 millones), un patrón coherente con organizaciones que priorizan continuidad operativa y eficiencia antes de generalizar usos avanzados de IA.

Además, el mapa por áreas tecnológicas de TendersTool sitúa en un segundo bloque partidas que apuntalan el cómo se presta el servicio, junto a inversiones de soporte en red y software de propósito. Esa combinación ayuda a explicar por qué el barómetro detecta que muchas empresas están aún en fases iniciales o de experimentación con IA: antes de desplegarla a escala, el mercado (también el público) está reforzando infraestructura, operación y plataformas. El reto para Andalucía y Extremadura es convertir esa base en proyectos de IA con retorno, sin que el déficit de perfiles digitales impida pasar de pilotos a despliegues.

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