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El auge de las suscripciones incrementa las desigualdades económicas



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Uno de cada cinco españoles se ha sentido excluido del mundo digital por no poder costear servicios online

Publicado el 19 mar 2026



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La digitalización avanza a un ritmo sin precedentes, pero no lo hace de forma equitativa. La tendencia hacia los paquetes digitales integrales, conocidos como “megabundles”, concentra servicios de streaming, seguridad, aplicaciones y otras herramientas en un solo pago mensual. Esta lógica simplifica la gestión para quienes pueden asumirla, pero genera una nueva forma de exclusión: quienes no pueden costear estos paquetes quedan progresivamente al margen de la vida digital, con todo lo que ello implica en términos de formación, cultura y oportunidades profesionales.

Cultura, educación y recursos digitales… ¿para todos?

Disponer de conexión a internet o un smartphone ya no es suficiente para garantizar una participación plena en la sociedad digital. Muchas personas no pueden permitirse múltiples suscripciones. Acceder a un curso de formación online, leer un reportaje en profundidad o usar una herramienta de productividad básica queda fuera del alcance de quienes no pueden asumir varios pagos mensuales de manera simultánea. La brecha digital ya no es solo de acceso a la red: es, cada vez más, una brecha económica que determina quién puede participar plenamente en la sociedad del conocimiento y quién no.

“Estamos viendo que el modelo de suscripciones, que en muchos casos facilita el acceso a servicios digitales, también puede convertirse en una barrera para quienes no pueden asumir costes recurrentes. Hay que pensar en cómo garantizar que la cultura, la educación y la información digital estén al alcance de todos”, afirma Guillem Vestit, CEO de Sharingful, plataforma de intercambio de suscripciones digitales.

El 63,1 % de los hogares en España con conexión a internet tiene al menos una suscripción digital de pago, según el Panel de Hogares de la CNMC (Q2 2025). Sin embargo, mantener varias requiere recursos que no todos los hogares pueden asumir. Además, el acceso depende de factores como edad, habilidades digitales y apoyo tecnológico, dejando fuera a parte de la población.

Según la Fundación Ferrer Guardia, el 18,1 % de la población española se ha sentido excluida del mundo digital en algún momento por no poder asumir los costes de los servicios digitales. Esta cifra demuestra que tener conectividad y dispositivos no garantiza acceso real a cultura, educación o información de calidad.

El reto de la lógica del “todo en uno”

Para muchas personas, el problema no es tener internet o un dispositivo, sino poder pagar varias cuotas mensuales al mismo tiempo. La concentración de servicios en paquetes integrales facilita la gestión y reduce costes para quienes pueden asumir los pagos, pero para otros implica renunciar a contenidos o servicios importantes, priorizando ocio frente a educación o información de calidad.

Este contraste se ve en lo cotidiano: mientras algunas familias disfrutan de plataformas educativas, cursos online y servicios de entretenimiento concentrados en un solo paquete, otras no pueden ni siquiera seguir un curso de formación o acceder a contenidos de pago útiles para su desarrollo profesional o académico.

La digitalización solo será un avance social real si garantiza acceso equitativo. Hoy, el modelo de suscripciones amenaza con convertirse en un nuevo mecanismo de exclusión: quienes no pueden pagar varios servicios mensuales quedan fuera de la cultura, la formación y las oportunidades que otros disfrutan por defecto.

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