Manuel Matos, CEO de la consultora tecnológica española Tokiota, ha anunciado en rueda de prensa los ambiciosos planes de crecimiento de la compañía, que aspira a multiplicar por dos su volumen de negocio para el año 2028. Con una facturación actual que supera los 15 millones de euros, la firma cuenta que más del 50% de sus ingresos ya proceden de proyectos vinculados a la inteligencia artificial y áreas de innovación estratégica para sus clientes.
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Liderazgo en IA y alianza con Microsoft
La compañía, de capital íntegramente español y crecimiento orgánico, se ha consolidado como un partner de referencia de Microsoft en la nube. Según explicó Matos, su ventaja competitiva reside en «la capacidad de combinar el conocimiento profundo del negocio con la arquitectura tecnológica avanzada». Actualmente, Tokiota trabaja con grandes corporaciones como Naturgy, Acciona, AENOR, Almirall y Pérez-Llorca, centrando su estrategia en clientes con una facturación superior a los 1.000 millones de euros.
Talento especializado y formación continua
Uno de los pilares de la organización es su equipo humano, compuesto por más de 150 personas, de las cuales el 80% cuenta con certificaciones avanzadas en las tecnologías con las que operan. Matos subrayó que «la empresa invierte anualmente más del 5% de sus ingresos en formación«, lo que permite a sus profesionales «mantenerse a la vanguardia en un entorno de obsolescencia tecnológica rápida».
Adopción de IA: De «Quick Wins» a cambios de brújula
Durante la presentación, se detalló el modelo de consultoría de Tokiota, que acompaña a las empresas «desde la culturización hasta la gobernanza y seguridad de la IA». La estrategia se divide en tres líneas de actuación: adopción tecnológica directa, que mejora la cultura empresarial para que los empleados utilicen herramientas como Copilot de forma autónoma; Quick wins, basada en la implementación de soluciones departamentales de bajo coste que generan un retorno inmediato; y casos de uso estratégicos, relacionados con proyectos de mayor inversión y un «impacto directo en los KPI, que transforman los procesos de la organización».
Matos concluyó destacando que «la madurez del mercado ha evolucionado de una etapa exploratoria», donde se llegaba a perder dinero por falta de orden en los datos, a una fase actual de «retornos positivos gracias a arquitecturas que escalan y se operan con métricas claras».









