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La banca exige rentabilidad medible a la IA tras el fin de la etapa experimental



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Los comités de dirección se preguntan cuál es el retorno financiero de cada inversión y qué riesgos estructurales se asumen al escalarla

Publicado el 24 jul 2026



Businessman Growing Wealth with Futuristic Financial Chart

La era de los presupuestos experimentales y el entusiasmo por probar la inteligencia artificial en el sector financiero ha llegado a su fin. Según expone la firma de servicios tecnológicos Softtek en los comités directivos del sector bancario han modificado sus exigencias: ya no buscan testear tecnologías por mera innovación, sino determinar el retorno financiero exacto de cada inversión y evaluar los riesgos estructurales que supone su escalado. En este nuevo escenario, la IA generativa se perfila como una oportunidad para aportar un impacto económico directo en las entidades financieras a escala global.

La paradoja de la IA y el reto de superar la fase piloto

A pesar del acelerado ritmo de adopción tecnológica, el informe advierte sobre la existencia de la llamada “paradoja de la IA”, un fenómeno marcado por la rápida penetración de la tecnología frente a una creación de valor estratégico muy concentrada. Aunque la mayoría de las entidades utiliza la IA en alguna función operativa, son pocas las que han logrado escalar estas herramientas más allá de proyectos piloto para generar un impacto económico real o consolidar una ventaja competitiva.

Los casos de uso de adopción más inmediata suelen centrarse en la productividad individual, la optimización de tiempos y eficiencias aisladas. Sin embargo, su efecto en el negocio global suele ser meramente incremental y disperso. Si bien la IA influye de forma positiva en la innovación y la satisfacción de los empleados, su repercusión en la rentabilidad directa, el crecimiento de los ingresos o la ganancia de cuota de mercado es reducida cuando se aplica de manera superficial. Para que la tecnología genere rentabilidad medible, las instituciones financieras deben superar una barrera crítica de inversión, ya que destinar un presupuesto insuficiente se traduce en un retorno prácticamente nulo.

Del modelo convencional a la arquitectura ‘AI-First’

El estudio destaca que la brecha entre los bancos líderes y los rezagados radica en el paso de una adopción puntual hacia un modelo institucional AI-First. Mientras que una organización convencional se limita a colocar soluciones inteligentes de forma aislada sobre su infraestructura heredada, una entidad AI-First rediseña sus procesos de extremo a extremo y su núcleo tecnológico situando a la IA como la capa central de sus operaciones.

Este rediseño estructural transforma el principio de creación de valor de la entidad, permitiendo un modelo financiero de coste marginal decreciente capaz de absorber grandes volúmenes de negocio sin necesidad de replicar estructuras físicas o de personal. La integración de la IA es especialmente profunda en el sector bancario al tratarse de una industria basada en el procesamiento de información, cuyos activos de mayor valor son los datos transaccionales, de comportamiento y de riesgo.

Erosión de barreras de entrada y nuevo escenario competitivo

La aplicación de la IA está reduciendo de forma sistemática las barreras de entrada históricas del sector financiero, como el capital de infraestructura o la confianza institucional. La consolidación de plataformas tecnológicas globales, neobancos nativos de IA y proveedores de finanzas inteligentes, actores que operan sin sistemas heredados, amenaza con relegar a la banca tradicional a actuar como meros “proveedores de balance” si pierden el control de la relación directa con el cliente o de la capa de recomendación algorítmica. Esta urgencia se intensifica ante la pérdida de la fidelidad exclusiva del consumidor, dispuesto a elegir productos financieros de otros proveedores si estos se adaptan mejor a su día a día.

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