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Metaverso, ¿un mundo real?

La confluencia de esa doble realidad, virtual y aumentada, con la física, llevará a nuestro avatar a experimentar sensaciones nunca imaginadas hasta ahora.

Hace algo más de dos meses, Facebook decidió cambiar de nombre para pasar a denominarse Meta. Este paso supuso un estallido que no ha hecho más que extender su onda expansiva hacia la constelación del metaverso. En plena crisis reputacional, la compañía de Zuckerberg encontró una vía de escape apostando por una realidad virtual que confía que involucre a 1.000 millones de personas a lo largo de esta década. Esta vía de escape es la que esperan encontrar los usuarios para alejarse de nuestro universo, tal y como lo entendemos actualmente, para entrar en otros creados a medida para interactuar en aplicaciones, juegos o cualquier otro tipo de simulación, lo que se denomina el mundo del metaverso: algo que va más allá del universo -anteponiendo la palabra griega ‘meta’, que significa ‘más allá’-.

La confluencia de esa doble realidad, virtual y aumentada, con la física, llevará a nuestro avatar a experimentar sensaciones nunca imaginadas hasta ahora: disfrutar de un escenario de descanso virtual, de aventuras o de espectáculo, de una forma completamente inmersiva. Habrá entornos que saldrán beneficiados, como puede ser el sanitario o de educación, obviamente junto con el entretenimiento, además de favorecer el teletrabajo o el comercio virtual.

No hay que dar la espalda a la innovación, eso está claro. El metaverso llegará. Sin embargo, tendremos que aprender a convivir en un medio que separará a las personas con la realidad. Pero, por muchas críticas que se lancen hacia el proyecto Meta y lo que supondrá a la larga, lo cierto es que la tecnología marca una dirección inevitable en la evolución de la especie humana, es una extensión de nosotros y es nuestro futuro. Cómo afectará a nuestras vidas depende de cada uno de nosotros, de cómo lo usemos. Sucederá igual que con las demás innovaciones, algunos aprovecharán el metaverso para bien y otros para mal. Y estemos o no de acuerdo con el mundo del metaverso o con otros que vayan surgiendo, la realidad es que es hacia donde nos dirigimos.

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