OpiniónCloud

Gestión y protección de datos: reinventando la nube privada

Fernando Egido, Country Manager de Infinidat Iberia.

Fernando Egido, Country Manager de Infinidat Iberia
Fernando Egido, Country Manager de Infinidat Iberia

La covid-19 ha forzado a muchas empresas a acelerar sus planes de adopción de la nube para adaptarse al incremento del teletrabajo y las relaciones digitales. En busca de agilidad, tienen claro que es difícil igualar la flexibilidad, la escalabilidad y otros beneficios de la nube, pero también es un hecho que la nube privada resulta más rentable y segura.

Según muestran las previsiones de IDC, durante este año el 90% de las empresas utilizará la nube. Pero, con frecuencia, la nube no aporta los ahorros de costes que promete; pronto la empresa descubre cómo los pagos mensuales se incrementan; Por otro lado, la seguridad sigue siendo una preocupación, debido a las continuas brechas de datos. Como resultado, muchos CIO se están replanteando si deben hacer lo que se ha dado en denominar “repatriación de datos”.

Con frecuencia, la nube no aporta los ahorros de costes que promete; pronto la empresa descubre cómo los pagos mensuales se incrementan

Retos principales

Estos son algunos de los retos más importantes a los que se enfrentan las empresas, en lo que se refiere a la gestión y protección de datos, en su viaje de transición a la nube:

1.       Costes ocultos. Migrar de un proveedor de nube a otro, o pasar de un entorno de nube a un entorno local, suele ser un quebradero de cabeza para los CIO. Los proveedores aplican penalizaciones (‘egress tax’) por eliminar los datos, lo cual acaba incrementando los costes hasta límites inasumibles. Para mitigar estos problemas, algunas empresas han decidido adoptar una estrategia multinube, pero esto, de nuevo, agrega complejidad y aumenta los costes, dificultando aún más la repatriación de los datos. Ante esta problemática, tanto si la nube es pública como si es privada, el modelo de ‘procurement’ que se adopte será un aspecto esencial.

2.       Adquisición y consumo. Otro reto, que como es natural se traduce en costes, es el modelo de adquisición. Independientemente de si los datos residen en una nube pública o una privada, la empresa debe poder contar con la flexibilidad de elegir entre diferentes fórmulas, ya sea en función del consumo, o escalando a medida que los requisitos crecen o se reducen, o con una tarifa plana mensual.

3.       Soberanía de datos. Un motivo clave de preocupación, especialmente en sectores como la banca, la sanidad o los servicios públicos. Asimismo, la nueva legislación en materia de privacidad (el ya famoso RGPD) obliga a las empresas a controlar dónde residen sus datos y quién tiene acceso a ellos. De nuevo, más costes que añadir al presupuesto.

4.       Dependencia del proveedor. Un apartado esencial, relevante sobre todo cuando la organización tiene que migrar grandes aplicativos a la nube. Además, los proveedores de nube pública imponen múltiples mecanismos de facturación en función de diferentes criterios (requerimientos de capacidad, repatriación de datos, requisitos de protección...) y no es fácil predecir los costes con antelación y exactitud.

Hay que tener en cuenta todos estos riesgos para obtener una visión precisa del coste total de propiedad de los entornos de almacenamiento en la nube. Y, una vez analizados, optar por una tecnología que realmente atienda a las necesidades de la organización.

Posibles estrategias

Migrar a la nube ofrece a las empresas la capacidad de distribuir el gasto, pagando solo por lo que se necesita y reduciendo el gasto cuando sea necesario. Este "todo incluido" en la nube pública es una ventaja para las grandes empresas, con economías de escala, pero no para las pequeñas y medianas, que en muchos casos no pueden asumir su coste.

Este "todo incluido" en la nube pública es una ventaja para las grandes empresas, con economías de escala, pero no para las pequeñas y medianas

Otra opción es hacer inversiones en infraestructura a corto plazo, huyendo de las adquisiciones estratégicas para posponer los gastos, es decir, se adquiere lo que se necesita para los próximos meses. Esta táctica puede ayudar a diferir muchos de los costes de infraestructura, pero también presenta inconvenientes. Por ejemplo, la creación de silos aislados que requieren más gestión y son más difíciles de automatizar.

Sea cual sea la táctica elegida (evitar grandes costes iniciales y compromisos a largo plazo, reducir los costes siempre que sea posible, evitar compras discrecionales, evitar riesgos controlables…), la clave para una gestión adecuada del almacenamiento está en la flexibilidad, en la elasticidad, pero con un enfoque diferente, que no dispare los costes.

Elasticidad, concepto clave

La mayoría de las empresas ya operan en entornos de nube híbrida, consumen varios servicios en la nube y ejecutan algunas cargas de trabajo ‘on premise’, dentro de su nube privada. Pero para mantener este escenario serán necesarios nuevos modelos de consumo que no solo permitan reducir costes, sino que también aporten opciones de "pago por uso" típicas de la nube pública y la agilidad para aumentar o reducir ese consumo en base a los proyectos que surjan.

Las soluciones de nueva generación, basadas en el concepto de “capacidad bajo demanda”, aportan la elasticidad de la nube, creciendo según las necesidades, pero manteniendo los datos en las instalaciones. En el caso de Infinidat, además, el cliente implanta el sistema al máximo de su capacidad desde el primer día, y luego paga por lo que consume de la forma que mejor encaja en su modelo de negocio. Es lo que hemos bautizado como Elastic Pricing. El beneficio inmediato es que el usuario no tiene que pagar "impuestos de nube" a medida que aumenta la carga de trabajo, sino que solo paga por lo que utiliza, con un mecanismo similar al de los modelos de consumo tipo ‘utility’ de la nube pública.

Se trata, en definitiva, de redefinir el rol de la nube privada.

 

Conclusión

En el desafiante panorama actual, el cambio es inevitable. El rol de las TI es apoyar al negocio en estos tiempos inciertos, pero se requieren nuevas estrategias de inversión para minimizar activamente los riesgos y al mismo tiempo habilitar a la organización para adaptarse a las condiciones cambiantes del mercado. Los departamentos de TI que persiguen la rentabilidad, la flexibilidad y la simplicidad estarán mejor posicionados para capear la tormenta y aprovechar las nuevas oportunidades a medida que se presenten.

Computing 804