En un año marcado por la adopción generalizada de la inteligencia artificial y el debate sobre su impacto en el futuro del trabajo, la consultoría ha consolidado el papel de los profesionales formados en tecnología como el factor determinante para el crecimiento del sector, así como para impulsar la innovación y la calidad de las soluciones que ofrecen las empresas consultoras.
El talento constituye un auténtico diferencial competitivo de la economía digital. Sin embargo, el tejido empresarial español y europeo se enfrenta a una paradoja: nunca hubo tantas oportunidades en el ámbito tecnológico y, al mismo tiempo, nunca había sido tan difícil encontrar todo el talento necesario para aprovecharlas.
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Talento y consultoría
Diferentes estudios apuntan a que más del 60% de las empresas españolas tiene problemas para incorporar profesionales cualificados en el ámbito digital, especialmente en áreas altamente especializadas como inteligencia artificial, ciberseguridad o cloud computing. Esta escasez no es un fenómeno coyuntural, sino un desafío sistémico que requiere respuestas coordinadas desde múltiples frentes. La consultoría, como sector que lidera la transformación digital en España, está en primera línea para abordar este reto.

Los profesionales requieren nuevos puentes entre el mundo académico y el mercado laboral, que permitan superar la brecha entre lo que se enseña en las aulas y lo que necesitan las empresas
JOSÉ MARÍA BENEYTO, AEC
En 2024, el sector de la consultoría español alcanzó ingresos de 21.982 millones de euros, con un crecimiento del 8,8% que supera el incremento del PIB nominal español. Esta expansión se tradujo un año más en creación de empleo de calidad, superando los 285.000 profesionales, un 8,5% más que en 2023.
Sin embargo, la dificultad para cubrir vacantes tecnológicas puede provocar una ralentización en la adopción de nuevas tecnologías y una menor eficiencia. Además, la vida útil de las habilidades técnicas se ha reducido drásticamente: este tipo de competencias apenas mantienen su vigencia cinco años. Este fenómeno exige replantear cómo se forma, se fideliza y se desarrolla el talento.
El talento ha dejado de ser un activo estático, donde únicamente pesan la experiencia o los títulos tradicionales, para convertirse en un conjunto dinámico de capacidades, actitudes, habilidades y motivaciones que requieren acompañamiento constante. Esto lleva directamente a revisar el papel de la formación y el aprendizaje, a través de modelos más flexibles, personalizados y vinculados a las necesidades reales del mercado laboral.
La consultoría afronta este desafío desde una posición de ventaja frente a otros sectores, porque su apuesta por la formación hunde sus raíces en el ADN de sus empresas. En 2024, las consultoras destinaron más de 100 millones de euros a capacitar a sus profesionales, una cifra que representa 358 euros por empleado, casi tres veces la media nacional. Esta inversión se concentra especialmente en nuevas tecnologías: más del 37% de las horas formativas se centran en inteligencia artificial, big data, ciberseguridad y cloud computing, las disciplinas que están redefiniendo el mercado.
La propia experiencia laboral en el marco de la consultoría implica participar de proyectos de alta exigencia, desarrollar un aprendizaje constante, así como una intensa orientación al cliente. Este ecosistema genera profesionales muy valorados en todo el tejido empresarial, con habilidades que trascienden sectores específicos, y cuya empleabilidad se ve multiplicada. Esta capacidad para integrar talento joven y desarrollarlo profesionalmente convierte a las consultoras en una auténtica cantera de excelencia donde una de cada cinco contrataciones corresponde a primer empleo.
El sector también destaca por su compromiso con la diversidad y las medidas de fidelización. En 2024, las mujeres representaron el 32,6% de los profesionales, una cifra superior a la media de egresadas en titulaciones tecnológicas. En el ámbito del bienestar laboral, las empresas consultoras son pioneras en materia de conciliación, flexibilidad horaria y otras políticas que priorizan la satisfacción y equilibrio profesional. Por ello, en un momento de incertidumbre ante el alcance de la IA, las consultoras han redefinido la oficina como un espacio de encuentro, cocreación y cultura, compatible con modelos híbridos de teletrabajo.
Un puente entre la universidad y el mundo laboral
La Asociación Española de Empresas de Consultoría (AEC) también centra una parte importante de su actividad en atender, con un enfoque sectorial, el reto del talento, fomentando las vocaciones científico-técnicas entre los más jóvenes y organizando encuentros donde compartir experiencias y nuevas soluciones. En este sentido, la AEC ha presentado en 2025 una propuesta formativa innovadora en colaboración con la Universidad Politécnica de Madrid (UPM).
La iniciativa Tech Talent AEC busca contribuir a solucionar el déficit estructural de perfiles tecnológicos y promover una nueva manera de adquirir competencias a través de microcredenciales acreditadas por universidades de prestigio. Frente a programas universitarios largos y rígidos, es fundamental poder ofrecer cursos breves y especializados con reconocimiento académico oficial y orientación práctica inmediata. Este enfoque modular permite a profesionales actualizar sus conocimientos sin interrumpir sus carreras, facilitando tanto el reskilling, al adquirir habilidades completamente nuevas, como el upskilling, perfeccionando las competencias existentes.
Los profesionales requieren nuevos puentes entre el mundo académico y el mercado laboral, que permitan superar la brecha entre lo que se enseña en las aulas y lo que necesitan las empresas. También, para actualizar aquellos conocimientos que se adquirieron tiempo atrás, dotándolos de una aplicabilidad profesional inmediata.
Las empresas se convierten de esta manera en protagonistas del diseño de los programas, adecuando sus contenidos a sus necesidades reales para cubrir puestos conforme avanza la tecnología, además de potenciar la visión que caracteriza al sector de la consultoría, donde los profesionales pueden desarrollar una carrera profesional a largo plazo con formación permanente y adaptación a las grandes tendencias del futuro.
IA y consultoría aumentada
Además de influir en la formación, la aceleración de los nuevos modelos de inteligencia artificial y la aplicación de la IA agentiva en numerosos procesos y sectores ha planteado la necesidad de redefinir roles profesionales y metodologías de trabajo. Estos cambios, en el citado contexto de escasez de talento y necesidad de reciclaje permanente, pueden aumentar la sensación de incertidumbre. Pero en el ámbito de la consultoría, esta transformación ha puesto de relieve una visión estratégica de mayor eficiencia y oportunidades.
La tecnología no sustituye a las personas, sino que transforma el tipo de valor que pueden aportar. Cabe destacar el potencial de una consultoría “aumentada”, donde los profesionales, apoyados por herramientas de IA, son capaces de ofrecer un servicio más completo, escalable, ágil y con mayor impacto.
La clave para el éxito de esta evolución es que el profesional siga siendo el centro del modelo, liberando tiempo, energía y creatividad para que los equipos se dediquen a tareas de mayor valor añadido. De esta forma, la consultoría tecnológica ahonda en las nuevas soluciones disruptivas al mismo tiempo que preserva una profunda mirada humana.
Los desafíos son inmensos, pero la consultoría española, con su trayectoria de innovación e inversión en talento, seguirá liderando esta transformación. Con una hoja de ruta clara centrada en las personas, el sector afronta el futuro redoblando su apuesta por la formación de los profesionales, y consolidándose como un aliado estratégico para empresas y administraciones.









