La microsegmentación se ha convertido en un elemento clave de la ciberresiliencia que se está adoptando con objetivos similares en todos los sectores: reducir el movimiento lateral, aislar activos de alto valor, contener el impacto del ransomware y reforzar el cumplimiento normativo. Lilí López, Senior Enterprise Sales Executive de Akamai Technologies, nos cuenta cómo esta metodología puede ayudar a la protección de los activos empresariales.
A nivel global, ¿por qué la microsegmentación se ha convertido en un elemento clave de la ciberresiliencia empresarial?
La microsegmentación se ha convertido en la nueva línea roja de la ciberresiliencia, ya que responde a un escenario marcado por amenazas cada vez más sofisticadas y entornos híbridos y distribuidos. En la actualidad, el mayor riesgo no solo es la intrusión inicial, sino también la capacidad de un atacante para moverse lateralmente y comprometer otros sistemas críticos.
La IA está cambiando la forma en que descubrimos y priorizamos vulnerabilidades. ¿Cómo estáis utilizando capacidades de IA en microsegmentación para identificar vulnerabilidades y traducir esa inteligencia en políticas más efectivas?
La principal evolución es que la microsegmentación deja de basarse en reglas estáticas y pasa a apoyarse en capacidades de IA que analizan de forma continua el comportamiento de las aplicaciones, las dependencias y los flujos de comunicación.
Soluciones como Akamai Guardicore Segmentation permiten analizar la telemetría, los patrones de tráfico y los metadatos para proponer políticas de segmentación más precisas y operativas. Además, la integración con fuentes de inteligencia de vulnerabilidades, como CVEs y scoring de riesgo, ayuda a priorizar exposiciones y a reducir la superficie de ataque de manera más eficaz.
Así, la microsegmentación se convierte en una herramienta clave dentro de las estrategias Zero Trust, ya que traduce la inteligencia de amenazas en políticas aplicables casi en tiempo real.
El estudio global de Akamai habla de una brecha entre adopción y madurez de la segmentación. ¿Hasta qué punto las organizaciones están realmente protegidas?
Existe una clara brecha entre la adopción y la madurez. Aunque más del 90% de las organizaciones declara utilizar la segmentación, solo alrededor de un 35% ha alcanzado un nivel de microsegmentación capaz de frenar eficazmente el movimiento lateral.
En muchos casos, se trata de modelos de segmentación básicos por zonas o grupos amplios de activos que, si bien aportan cierto nivel de control, no ofrecen la granularidad necesaria para hacer frente a amenazas avanzadas.
Nuestro estudio global muestra, además, un impacto directo en la resiliencia: las organizaciones con microsegmentación reducen los tiempos de contención del ransomware hasta en un 33%, y son más eficaces a la hora de limitar la propagación lateral.
Los ataques de ransomware no dejan de crecer. ¿Qué patrón común estáis viendo en sectores tan distintos como sanidad, sector público y servicios financieros?
El ransomware se ha convertido en un denominador común en todos los sectores. Según nuestros datos, el 79% de las instituciones financieras, el 76% de las organizaciones sanitarias y el 89% de las entidades del sector público han sufrido o detectado, al menos, un incidente en los últimos dos años. En el sector sanitario, además, se observan patrones de exposición recurrentes que, en algunos casos, se producen con frecuencia trimestral.
Más allá de las diferencias sectoriales, el patrón técnico es muy consistente. Los atacantes suelen acceder mediante credenciales robadas o campañas de phishing y, una vez dentro, aprovechan la falta de controles granulares para moverse lateralmente en busca de activos críticos.
Por ello, la microsegmentación se está adoptando con objetivos similares en todos los sectores: reducir el movimiento lateral, aislar activos de alto valor, contener el impacto del ransomware y reforzar el cumplimiento normativo.
Muchos CISO reconocen que la microsegmentación es compleja de desplegar. ¿Qué lecciones prácticas extraen del estudio y cómo encaja Akamai Guardicore Segmentation en ese camino?
La complejidad de la red, falta de visibilidad y resistencia operativa frenan la adopción de la microsegmentación ante el temor a interrupciones. Los enfoques efectivos combinan visibilidad profunda de flujos con políticas granulares sin rediseñar la infraestructura, mapeando dependencias para controlar el movimiento lateral sin afectar la operación.
Akamai Guardicore Segmentation aplica principios Zero Trust en entornos híbridos, usando visibilidad y automatización para simplificar el despliegue, reducir la complejidad y potenciar la resiliencia ante el ransomware.





