La inteligencia artificial y la robótica se han consolidado como motores de una reconfiguración profunda del mercado laboral, según el último informe del McKinsey Global Institute (MGI) titulado Agentes, robots y nosotros: Cómo la IA rediseña el trabajo y las competencias en Europa. El estudio destaca que España se encuentra ante una oportunidad histórica para aumentar su productividad, con un impacto económico potencial de 167.000 millones de dólares para el año 2030, siempre que se logre una transición hacia un modelo colaborativo entre humanos y máquinas.
A nivel europeo, la automatización podría generar un valor de hasta 1,9 billones de dólares en 2030. Una de las conclusiones clave del informe es la distinción del origen de este valor El 82% provendrá de agentes de software (IA generativa y agentes virtuales), el 18% restante estará impulsado por la robótica física.
Esta diferencia se debe a la mayor escalabilidad y menor necesidad de inversión en infraestructura de los agentes virtuales en comparación con los sistemas robóticos industriales. Además, el análisis revela que la transformación ya no se limita a tareas manuales, situando a las profesiones de «cuello blanco» en finanzas, consultoría y gestión en el epicentro del cambio.
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Impacto y automatización en España
En el caso concreto de España, el informe estima que el 59% de las horas de trabajo actuales son técnicamente automatizables con las tecnologías existentes. Este potencial de automatización se desglosa de la siguiente manera:
- Un 44% de las tareas podrían ser asumidas por «agentes» (software para funciones cognitivas).
- Un 15% corresponde a «robots» orientados a tareas físicas.
A pesar de este despliegue tecnológico, el factor humano sigue siendo fundamental. El 85% de las habilidades humanas actuales de los profesionales españoles seguirán siendo necesarias, ya que el 75% de las competencias se aplican en entornos híbridos donde la IA complementa la intervención humana.
Nuevas competencias: el auge de la «fluidez en IA»
La demanda de perfiles con «fluidez en IA» —la capacidad práctica para utilizar y supervisar estos sistemas— se ha multiplicado por 4,4 en España entre 2023 y 2025. Este crecimiento supera al de los perfiles puramente técnicos, convirtiendo el conocimiento de la IA en una competencia transversal.
Los sectores donde más se concentra esta demanda son: informática y matemáticas, gestión, operaciones comerciales y financieras.
McKinsey advierte que, aunque el 90% de las empresas europeas han iniciado proyectos de IA, pocas obtienen beneficios significativos debido a limitaciones organizativas. El éxito dependerá de rediseñar procesos completos y de liderar programas de re-skilling a gran escala.
De cara a 2030, se espera un cambio estructural donde el tiempo dedicado a la ejecución disminuya en favor de funciones de supervisión, dirección y juicio estratégico. En este escenario, la automatización se perfila como una palanca clave para sostener el crecimiento del PIB ante el envejecimiento demográfico que reducirá la fuerza laboral en Europa.







