Una carrera con mucho potencial

A pesar de los avances de Linux, el posicionamiento de Microsoft en la plataforma x64 es la mayor garantía para el nuevo entorno, que ha esperado pacientemente a que el software aproveche sus ventajas.

Publicado el 02 Feb 2006

Una vez que la tecnología 64-bit está disponible en el ámbito de servidores de propósito general para todos los bolsillos, la verdadera explosión de la tecnología no ha tenido más remedio que esperar a que Microsoft diera el pistoletazo de salida a su sistema operativo Windows para 64 bits.

Aunque Linux soporta desde sus orígenes las arquitecturas de 64 bits y de hecho ha sido pionero -junto con AMD- en el lanzamiento de los primeros servidores x64, lo cierto es que las cifras de ventas de estos equipos quedaban muy a la zaga al compararse con la comercialización de servidores x32; hasta la llegada de Windows.

Fue en abril de 2005 -dos años después del lanzamiento de los primeros chips x64 por parte de AMD- cuando Microsoft anunció la llegada de versiones 64 bits para Windows XP Professional y Windows Server.

En la actualidad, aunque no todos los fabricantes de software para Windows tienen aún en el mercado actualizaciones a 64 bits, casi todos cuentan ya con una versión recompilada de sus aplicaciones para este entorno, que trabajará en nativo sobre el sistema operativo para aprovechar al máximo el nuevo juego de instrucciones y las ventajas que acompañan a la nueva tecnología.

Paralelamente, Microsoft está animando al mercado empresarial y de desarrolladores con el anuncio de futuras aplicaciones que sólo correrán en el ámbito 64-bit.

Tal es el caso de las próximas versiones Exchange Server 12 -que llegará en la primera mitad de 2007- o Windows para Clusters, mientras parece que habrá también un Office de 64 bits para el ámbito de consumo. Ahora que Microsoft está a bordo, los desarrolladores de software deberían seguirle y adaptar sus aplicaciones para aprovechar todo el potencial de este nuevo paradigma.

No obstante y dado que las plataformas x64 son compatibles con los programas 32-bit, desarrolladores y empresas deberían considerar la migración a los 64 bits únicamente si la aplicación en cuestión: se puede beneficiar de una memoria superior a los 4 Gb; utiliza archivos muy grandes, de más de 2 Gb; es intensiva en los cálculos de coma flotante y puede beneficiarse de la aritmética 64-bit; puede aprovecharse de las nuevas librerías.

Y como consejo genérico para convertir código heredado en 64-bit, los analistas recomiendan no olvidar que los números enteros, longs y punteros que conforman el modelo de datos de los 32 bits tiene distinto tamaño en los 64-bit.

Por otra parte, los desarrolladores deben también tener presente que las aplicaciones para entorno PC que corran con el kernel de Windows XP 64 Edition deben ser recompiladas aunque sigan operando en los 32 bits, como es el caso de los drivers de dispositivos y el software antivirus.

Pero, sin duda, las ventajas son muchas más que las limitaciones. Las versiones de Windows para 64 bits cuentan con un subsistema denominado WOW64, responsable de permitir que las aplicaciones 32-bit funcionen sobre este sistema.

WOW64 aporta así dos niveles de soporte de software heredado: Windows x64 Edition dispone de dos carpetas en su sistema de archivos para separar las aplicaciones de 32 y 64 bits, de forma que se intercepta la llamada de un programa 32-bit y la redirecciona a la carpeta adecuada. Algo parecido ocurre en el caso de Windows Server 2003 x64 Edition

En segundo lugar, este subsistema de Windows también provee de funciones para redireccionar archivos a nivel de Registro. Con todo, WOW64 simplemente cambia el proceso entre los modos de 32 y 64 bits al tratarse de servidores x86.

En el caso de la arquitectura IA64/Itanium, WOW64 debe traducir las instrucciones 32 bits en su equivalente a 64 bits para que el procesador pueda ejecutarlo. Por tanto, los procesadores x64 sufren menos pérdida de rendimiento cuando ejecutan aplicaciones basadas en 32 bits.

Igualmente, una aplicación de 64 bits no puede ser enlazada contra una librería de 32 bits, y viceversa. Por esta razón, es necesario que los desarrolladores de librerías ofrezcan las mismas en versiones de 32 y 64 bits. Finalmente, la verdadera popularización de los 64 bits llegará hacia finales de este año, cuando aparezca Longhorn o el nuevo sistema operativo de Microsoft para entorno empresarial ya concebido desde sus orígenes para los 32/64 bits, que irá acompañado de Vista, la versión del sistema para entornos sobremesa.

Los usuarios podrían entonces disfrutar, de un modo más sencillo y natural, de las ventajas de los 64 bits, que pasan por mejoras de rendimiento y escalabilidad, cálculo de operaciones numéricas optimizado, una mayor memoria y por tanto más usuarios y aplicaciones soportados en cada máquina con el consiguiente ahorro de costes.

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Redacción Computing

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