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La Revoluciónde Agéntica: Cómo redefinir el modelo de empresa



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La pregunta que se hacen los directivos no es si hay que desplegar agentes de IA, sino cómo hacerlo y Cómo van a redefinir el trabajo, la cultura empresarial y el liderazgo

Publicado el 20 ene 2026

Enrique Polo de Lara

SVP y Country Manager Spain de Salesforce



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Enrique Polo de Lara, VP y Country Manager Spain de Salesforce.

Hace unos meses tuve la oportunidad de escuchar al excampeón mundial de ajedrez, Gary Kasparov. Me llamó la atención cómo valora el impacto de la inteligencia artificial. Él, que fue el primer gran campeón del mundo en ser derrotado por una máquina, no parece guardarle a la tecnología rencor alguno y, desde luego, no agita los miedos sobre la IA. Todo lo contrario. Asegura que la IA nos proporciona a los humanos capacidades extraordinarias.

Los ajedrecistas lo saben bien. Desde aproximadamente 2005 no hay ningún ser humano capaz de enfrentarse a los programas informáticos disponibles en el mercado. Pero ese fenómeno no ha acabado con la afición al ajedrez. Hoy, ese deporte es más popular que nunca y muchos aficionados y profesionales utilizan los motores de análisis y la inteligencia artificial para su preparación y para mejorar su juego. Son jugadores humanos aumentados y reforzados gracias a la tecnología.

Algo similar está ocurriendo en nuestros días con la IA Agéntica en el mundo empresarial. Estamos en los primeros compases de una nueva revolución, la de los agentes inteligentes, que está llamada a ser tan relevante como el nacimiento de la nube hace poco más de 25 años. La revolución no es solo tecnológica. Es un cambio profundo en los modelos de gestión empresarial y la clave está en su capacidad para aumentar la capacidad humana en el puesto de trabajo, liberando a los profesionales de las tareas repetitivas y de poco valor añadido.

Existen muchas similitudes con la revolución de la nube que comenzó en 1999. En aquel entonces, la gente estaba descubriendo nuevas experiencias digitales de consumo en casa: comprando libros en Amazon y encontrando cualquier cosa instantáneamente en Google. Pero cuando llegaban a la oficina, el software empresarial no estaba a la altura. Salesforce surgió, de hecho, como respuesta a la necesidad de crear un nuevo modelo para las aplicaciones empresariales más cercano a lo que las personas usaban en sus hogares.

El mismo patrón se está repitiendo ahora. En casa, cualquiera puede abrir un teléfono y usar una potente IA en segundos. Pero llevar ese mismo nivel al ámbito empresarial presenta un desafío: las aplicaciones están con frecuencia desconectadas, se basan en procesos manuales y van muy por detrás de lo que ya está disponible para todo tipo de usuarios en sus hogares.

La pregunta que se hacen los directivos en los consejos de administración no es ya si hay que desplegar agentes de IA, sino cómo hacerlo y en qué modo ese despliegue va a redefinir el trabajo, la cultura empresarial y el liderazgo.

Hasta ahora, hemos visto a numerosos directivos embarcarse en proyectos de IA de desarrollo interno. No obstante, la realidad, confirmada por estudios como el del MIT, es que el 95% de estos proyectos no llegan a producción. El fracaso no es tecnológico, sino de integración: es lo que en Salesforce hemos denominado la ‘Brecha Agéntica’.

En Salesforce queremos ayudar a nuestros clientes hacia el modelo de la Empresa Agéntica. Es un modelo basado en valores y que se asienta sobre unas bases tecnológicas robustas. Para ello contamos con Agentforce 360, que se integra perfectamente con nuestra capa de datos y con nuestra plataforma de aplicaciones, ofreciendo una respuesta eficaz a los desafíos de despliegue de la IA en las organizaciones.

Reasignando valor

El trabajo digital, impulsado por la IA agéntica, generará un impacto económico global de 13 billones de dólares para 2030 y, en España, un acumulado equivalente al 8% de nuestro PIB, de acuerdo con IDC. La oportunidad está en dejar atrás los proyectos aislados y centrarse en una IA integrada en el negocio y bien gobernada.

La IA agéntica no está para reemplazar a los humanos; está para reasignar valor, eliminando fricciones, acelerando decisiones y descubriendo ideas más rápido de lo que los equipos podrían hacerlo solos. La oportunidad no es hacer más con menos; es que agentes y humanos hagamos juntos cosas que por separado serían imposibles o inimaginables. Las empresas más vanguardistas ya lo están haciendo, liberando a las personas de la carga administrativa para que se centren en el trabajo que realmente impulsa el negocio.

De igual modo que los programas de ajedrez no han desplazado a los jugadores humanos, la IA no está destinada a reemplazar a las personas. Se trata más bien de entender cómo nosotros podemos crecer con la ayuda de la IA. Este es el verdadero desafío en este momento.

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