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“La innovación en sostenibilidad es una oportunidad para las empresas”

Luís Fernando Álvarez-Gascón, Director General de Secure Solutions de GMV.

Luís Fernando Álvarez-Gascón, Director General de Secure Solutions de GMV
Luís Fernando Álvarez-Gascón, Director General de Secure Solutions de GMV

¿Cómo es de importante la innovación para el desarrollo de España como país?

L. F. Á.: Los países se sitúan en el mapa a través de la innovación, y España todavía no ocupa el lugar que debería. En el último índice de la OCD nos hallamos en el puesto número 28; somos moderadamente innovadores, y, además, hemos dado pasos atrás con la crisis. El número de empresas innovadoras se redujo en dos tercios. Hoy en día, apenas hay 10.000 empresas que generan I+D, lo cual supone un tercio de la media europea. Tenemos un parque empresarial que no contempla la innovación como herramienta competitiva, y eso tiene su reflejo. La inversión española en I+D se sitúa por debajo de la media comunitaria. Estamos lejos de donde deberíamos estar y llevamos casi una década parados. El vaso medio lleno es que tenemos un sistema científico altamente productivo en las inversiones que realizamos, y contamos con multinacionales de talla mundial operando en nuestro país, algo inimaginable hace 40 años, por lo que aún hay lugar para la esperanza.

¿Qué puede conseguir España poniendo la innovación en el centro de su agenda?

L. F. Á.: Ser una economía y una sociedad avanzada, servicios públicos más eficientes, y algo que para nosotros es lo más importante, el desarrollo de una industria nacional innovadora y competitiva, que proporcione empleo de calidad y que sea resistente a las crisis. En el largo plazo no hay nada que haga pensar que España no pudiera ser líder en innovación.

¿Está España preparada para ser un país sostenible?

L. F. Á.: No, hay una distancia excesiva entre la situación actual y los objetivos que se han de alcanzar para ello. La sostenibilidad es un reto para toda la humanidad. Con respecto al calentamiento global, España ha de hacer su contribución. La resolución de esos problemas debe venir de la mano de la innovación, lo que entraña una oportunidad para las empresas españolas. Tenemos problemas que nos son comunes a todos los países: la calidad del aire de nuestras ciudades o de las aguas, la contaminación de los plásticos, etc. Nadie va a revertir o frenar esta situación si no lo hacemos nosotros, y lo ideal sería abordarlo con herramientas ideadas y diseñadas en nuestro país. En España enseguida hablamos en verde, pero hay otra vertiente que es la sostenibilidad económica y la social, y nuestro país, como otros, se enfrenta a realidades tales como el envejecimiento de la población o la baja natalidad. Ello pone encima de la mesa desafíos tales como la sostenibilidad del sistema de pensiones. La única salida que se me ocurre a estos retos es, a través de la innovación, generar una mayor productividad.

El director general de Secure Solutions de GMV analiza las oportunidades que España se pierde por no apostar por la innovación de una forma contundente. Álvarez- Gascón cree que hay que impulsar un cambio de modelo con un mayor protagonismo del sector público y de megaproyectos tractores.

¿Cómo la innovación y las nuevas tecnologías pueden ayudarnos a conseguir los objetivos de desarrollo sostenible, y qué tipo de soluciones podemos aprovechar para ser más sostenibles como país?

L. F. Á.: La innovación es una parte muy importante de la respuesta. En cuanto a la energía, apuntar al desarrollo y despliegue de fuentes renovables y limpias es un camino. Aunque algunos científicos señalan que, además, la gran solución podría proceder de la fusión nuclear, una fuente de energía inagotable y barata. Querría destacar el papel de las tecnologías digitales: introduciendo inteligencia en los procesos es factible mejorar la eficiencia. Como, por ejemplo, los que han hecho posible el coche eléctrico, más eficiente y limpio. Otro ejemplo lo vemos en sanidad, donde nuevas tecnologías como el big data están haciendo posible desarrollar soluciones tales como la medicina no presencial, que aligerando el sistema tradicional de consulta “in situ” puede redundar en una sanidad más sostenible y eficiente. En todos los retos la tecnología tiene algo que aportar.

¿En qué consisten los macroproyectos tractores?

L. F. Á.: Son instrumentos de transformación del país que permiten desarrollar una sociedad moderna, y al mismo tiempo, construir una industria nacional competitiva internacionalmente. Proyectos finalistas con objetivos claros y métricas de éxito, de la mano de la industria nacional.

¿Quién debe impulsar el cambio a un modelo más sostenible, el sector público o el privado?

L. F. Á.: El sector público tiene que aumentar e incentivar que las empresas lo hagan, aunque el esfuerzo deba ser mayor por parte del sector privado. Venimos de una larga época en la que las empresas han tenido importantes dificultades financieras. Hoy hay mayor disponibilidad económica para abordar estos proyectos de largo plazo. Se ha pensado que la innovación era arriesgada, siendo un intangible, algo más etéreo, pero actualmente lo arriesgado es no innovar, y las pymes deberían apostar por ello, aunque tarden tiempo en rentabilizarlo.

La salida que se me ocurre a estos retos es a través de la innovación: generar una mayor productividad

¿Qué papel tiene GMV en el impulso de todo esto?

L. F. Á.: GMV puede aportar en cualquier gran iniciativa de transformación. Nuestra contribución la hacemos desde las asociaciones, ayudando a construir con el resto del tejido empresarial. Lo hacemos desde Ametic, o desde consorcios como el Foro de Empresas Innovadoras. Estamos contribuyendo a crear estado de opinión, poniéndolo en debate, y lo hacemos a través de los medios, en colaboración con los actores necesarios para que se produzcan los cambios.

La modernización tecnológica ha de ir de la mano del desarrollo del talento y las habilidades digitales de todos los usuarios. Por eso, EE.UU. ha sido particularmente eficiente, sacan más rendimiento porque son capaces de usar las herramientas de forma más eficaz. Tenemos que pensar no solo en una educación puesta al día, sino en un sistema educativo que actualice el currículo y las habilidades, y, sobre todo, en la idea de una formación continua de los trabajadores.

Si las empresas tienen tan claro todo esto, ¿cuál es el freno?

L. F. Á.: Queremos proponer que estos temas sean objeto de un pacto de Estado, por la ciencia, la tecnología y la innovación. El liderazgo capaz de hacerlo realidad ha de ser un reto conjunto. La iniciativa la debe marcar el sector público, aunque inmediatamente después el testigo lo coja el sector privado. También es verdad que las empresas pueden moverse sin tener que esperar a que el sector público lo haga. Las compañías que apostaron por la sostenibilidad en los 80 son mucho más competitivas hoy. Hay entidades en el mundo cuya capacidad inversora anual en I+D es comparable a la de España en su totalidad. Evidentemente algunos de estos grandes actores tienen la capacidad de movilizar este desarrollo. Pero para la economía española es más realista apuntar al diálogo y la colaboración entre los sectores público y privado.

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