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El largo camino de la reinvención
Cien años contemplan a IBM en nuestro país, como una de las empresas que más ha contribuido a la modernización de España. Una compañía que reinó en el ámbito de los grandes ordenadores y los PC (los famosos Personal System), hasta que retomó un camino hacia los servicios tecnológicos, haciendo mayor foco en las tecnologías emergentes. Una historia que empezó con las máquinas tabuladoras y tarjetas perforadas, pasando por los terminales puntos de venta, los códigos de barras, la banda magnética, los citados PC… y que tiene sus siguientes pasos en la supercomputación, la nube híbrida, la IA y la computación cuántica.

IBM ha hecho de la reinvención una constante. Así lo trasladó Horacio Morell, presidente de IBM España, durante su encuentro con periodistas, “se ha obligado a reinventarse muchísimas veces” a lo largo de su historia, manteniendo un ADN profundamente vinculado a la innovación.
El directivo recordó que la inversión sostenida en ciencia —“7.500 millones de dólares” y décadas de esfuerzo independiente de los ciclos económicos— ha permitido a la empresa consolidar una red global con miles de científicos, decenas de laboratorios y un historial récord de patentes. Aunque matizó que el enfoque actual ya no es cuantitativo: “nuestro foco ahora no es sacar más patentes, sino hacerlo en las áreas donde queremos liderar”.
De los chips a la nube híbrida
La multinacional ha concentrado sus esfuerzos en ámbitos clave como los semiconductores, la nube híbrida —impulsada tras la adquisición de Red Hat—, la inteligencia artificial y la computación avanzada.
El gran punto de inflexión reciente fue precisamente esa operación: “invertimos un tercio de nuestra capitalización bursátil”, afirmó, en referencia a los 34.000 millones de dólares destinados a reforzar su liderazgo en tecnologías abiertas.
A partir de ahí, la estrategia se simplificó en cuatro grandes áreas: datos e inteligencia artificial, automatización, nube híbrida y seguridad. “Vamos a volver a nuestros orígenes como empresa de tecnología y transformación”, es el nuevo mantra.
Innovación abierta y ecosistemas
Uno de los cambios más relevantes ha sido la apertura al ecosistema. IBM ya no innova en solitario. “Creemos que la tecnología es abierta”, señaló, destacando redes de colaboración con cientos de miles de desarrolladores y organizaciones.

En el ámbito de la computación cuántica, esta filosofía se traduce en infraestructuras accesibles y colaborativas: decenas de ordenadores cuánticos disponibles en la nube y una comunidad global que contribuye en el desarrollo diario.
España: de las tabuladoras al supercomputador
Su presencia en España data del interés del rey Alfonso XIII por las máquinas tabuladoras, que llevó al nacimiento de la filial. Desde entonces, IBM ha participado en hitos clave del desarrollo tecnológico del país.
Entre ellos, Morell destacó la modernización de empresas como Telefónica, la digitalización de procesos ferroviarios en Renfe o su papel en eventos como los Juegos Olímpicos y grandes proyectos institucionales.

principal centro de supercomputación de España y un referente europeo
Especial mención recibió el Centro Nacional de Supercomputación, cuya creación calificó como una de las mayores contribuciones de la compañía al país: “trajimos la supercomputación a España”, afirmó, resaltando su evolución hasta convertirse en un referente internacional.
La nueva IBM: inteligencia artificial y productividad
El gigante azul lleva trabajando en IA desde muchos años atrás, y tiene en los sistemas Watson (que homenajea a su fundador) su principal estilete, sin descartar sus avances en agentes y en IA generativa. Ha querido predicar con el ejemplo a través de su programa interno ‘Cliente Cero’, con el que IBM aplica su propia tecnología para transformarse. “Queremos ser la empresa más productiva del mundo”, sacó pecho el directivo.
Ante la pregunta sobre los objetivos a corto y medio plazo, Horacio Morell situó a España como uno de los focos estratégicos dentro de la evolución reciente de IBM, al recordar que el país ha concentrado algunas de las mayores inversiones de la compañía en los últimos años, desde centros de innovación hasta iniciativas en computación cuántica y hubs digitales.
En este contexto, el directivo apuntó que una de las grandes aspiraciones pasa por liderar el desarrollo de la computación cuántica, con el horizonte de disponer de un ordenador “tolerante a fallos” hacia 2029, capaz de abordar problemas complejos en ámbitos como la química, los materiales o la optimización. En paralelo, deslizó el interés por atraer este tipo de infraestructuras a España en colaboración con las administraciones públicas.

Morell también destacó el papel creciente del centro digital de Valencia, concebido como un nodo internacional de talento y prestación de servicios, cuya expansión figura entre las prioridades. A ello se suma el impulso a la inteligencia artificial, donde la compañía ya acumula más de 200 proyectos en el país.
En última instancia, subrayó la importancia de “democratizar el acceso” a estas tecnologías, facilitando que tanto empresas como administraciones puedan adoptarlas mediante plataformas como Watsonx, en línea con una estrategia orientada a escalar el uso real de la IA en el tejido productivo.
Soberanía tecnológica y dependencia
En relación con la creciente inquietud en Europa sobre la dependencia de proveedores tecnológicos estadounidenses y los riesgos asociados —desde posibles interrupciones de servicio hasta marcos regulatorios externos—, Horacio Morell reconoció que se trata ya de una cuestión “de prioridad absoluta”, que ha dejado de ser meramente estratégica para impactar de lleno en empresas y administraciones públicas.
El directivo contextualizó que esta sensibilidad es especialmente intensa en Europa, mientras que otras regiones adoptan enfoques más pragmáticos. En cualquier caso, defendió que la respuesta pasa por garantizar el control de los elementos críticos —datos, accesos, operación y gobernanza— con independencia del origen de la tecnología, permitiendo operar incluso en escenarios de aislamiento.

En este marco, explicó que IBM apuesta por un modelo abierto en el que el cliente mantiene el control: acceso al código, capacidad de migración y libertad de elección. “Necesitamos opcionalidad”, insistió, subrayando la importancia de evitar dependencias estructurales (lock-in), frente a entornos cerrados que dificultan la portabilidad.
Como ejemplo, mencionó soluciones como Bring Your Own Key, donde el control del acceso a los datos recae exclusivamente en el cliente: “no es que no quiera acceder, es que técnicamente no puedo”, enfatizó.
Morell enmarcó esta estrategia en el concepto de “autonomía estratégica abierta”, basada en la colaboración con ecosistemas para desarrollar capacidades tecnológicas locales con proyección global, como ya ocurre en ámbitos como la computación cuántica.

El futuro: convergencia tecnológica
De cara a la próxima década, el presidente dibujó un escenario marcado por la convergencia de tres paradigmas: la computación clásica, la inteligencia artificial y la computación cuántica.
“No sé si somos conscientes de que estamos viviendo un momento histórico”, afirmó. En su visión, el futuro será un “superordenador” donde estas tres capacidades trabajen de forma conjunta para resolver los grandes desafíos globales.
Con ese horizonte, IBM celebra sus 100 años en España no solo como un hito histórico, sino como un punto de partida hacia una nueva era tecnológica.





