Presionadas por los inversores, las propias reglas del mercado y los reguladores, la mayor parte de las compañías tecnológicas han iniciado el camino de la renuncia de sus stock options, de acuerdo con los analistas del mercado. No obstante, se asegura que se están buscando nuevas vías de compensación para los empleados y que, como es obvio, las opciones sobre acciones no dejarán de ser, de un plumazo, la moneda oficiosa de escenarios tan tecnológicos como Silicon Valley.
Parece ser que, como primeras medidas, muchas empresas han empezado a seleccionar con mucha prudencia a aquellos de sus empleados que conceden el privilegio de detentar opciones sobre acciones, en contra de la práctica de hace unos años de extender la posibilidad de ser accionista en condiciones favorables a todos los niveles de la fuerza laboral.
Según los expertos, en el plazo de dos o tres años el modelo de opciones sobre acciones será abandonado por un elevado número de empresas cotizadas. De hecho, el trabajo indica que el 73 por ciento de las empresas en Bolsa consultadas está reduciendo o tiene previsto hacerlo el número de opciones en circulación a lo largo de los próximos doce meses, afectando fundamentalmente a los trabajadores de menor nivel.





