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“Nuestra profesión irá variando conforme el mercado vaya creando necesidades”

Jorge Ramo López, Digital Experience Manager en everis

Jorge Ramo, everis.
Jorge Ramo, everis.

¿Cuáles son las principales tendencias que están dibujando el nuevo espacio de trabajo digital?

J. R. L.: Desde nuestra perspectiva, básicamente podemos señalar que estamos en un momento donde hay 3 grandes influencias:

  • La progresiva aplicación de la Inteligencia Artificial permitirá que las tareas repetitivas cada vez estén más automatizadas. El trabajo de las personas se centrará en potenciar precisamente aquello que nos hace humanos: creatividad, adaptación, empatía, liderazgo y negociación.
  • La tecnología provocará que nuestro mercado cambié cada vez más rápida, de manera que las empresas requerirán también respuestas acordes. La flexibilización del trabajo será un elemento aún más decisivo para la productividad, así como la agilidad en la toma de decisiones en la competitividad de las empresas.
  • Tecnologías como IoT o la realidad virtual/aumentada permitirán que profesiones que a día de hoy sólo se pueden realizar presencialmente se puedan realizar a distancia. Por ejemplo, un diagnóstico médico o una formación sobre un nuevo modelo de avión o motor.
  • El desarrollo y retención de talento interno, así como la mejora del compromiso de nuestros empleados, serán el epicentro de este escenario. Las empresas que cuenten con los profesionales más capaces, preparados, motivados, y sobre todo, comprometidos, serán las que cuenten con mayor ventaja competitiva. Además, de cara al exterior, la lucha por captar clientes ya se está derivando en una lucha por captar talento, algo que finalmente sirve para la captación de estos clientes.

¿Cómo será el trabajo en el futuro?

J. R. L.: Ante el rápido avance causado por las tecnologías, es difícil dar en el clavo. Eso sí, a corto plazo habrá un cambio en la cultura corporativa que flexibilizará el trabajo: el trabajador podrá combinar el trabajo en la oficina con el teletrabajo en su casa o en una cafetería de manera que pueda maximizar la productividad. Esto irá ligado a, como decíamos, un cambio de cultura corporativa, una maximización de la orientación a objetivos por encima del control de tiempos o tareas.

También como ya se explicaba, la tecnología permitirá que los trabajos repetitivos se irán sustituyendo por trabajos donde la capacidad humana sea clave: atención a personas, aplicaciones creativas, las relativas al liderazgo, etc.

Igual que hace unos años no existían como tal los trabajos de change manager, coach, o community manager, los trabajos del futuro, en gran parte, aún están por crear, adaptados a las necesidades de la sociedad en su conjunto. Las profesiones evolucionarán a áreas de especialización que a día de hoy aún no conocemos.

¿Qué es para everis el Digital workplace?

J. R. L.: De manera sencilla, se podría definir como la integración de las diferentes herramientas digitales que utiliza un empleado. Pero para everis es un elemento clave para potenciar el talento de las organizaciones, promover el cambio y la innovación en las organizaciones y, por supuesto, mejorar la productividad. Tal y como nosotros lo entendemos, el DWP tiene que ser no sólo el conjunto de las diferentes herramientas, sino la forma en que estas se combinan para sumar valor al empleado.

A este respecto, y fruto del contexto que estamos viviendo, hemos lanzado nuestra iniciativa Liquid Digital Workplace, en la que ponemos a disposición de empresas y organizaciones nuestra experiencia y conocimiento en este ámbito para ejercer el rol de facilitador de un nuevo concepto de trabajo en remoto.

¿Qué estudios se deben potenciar para hacer frente a la demanda que viene?

J. R. L.: La respuesta obvia sería carreras tecnológicas, pero sería simplificarlo demasiado. La creciente especialización hace que cada vez más sea necesario combinarlas con otras áreas para tener una noción completa de un estudio “tradicional” desde una perspectiva tecnológica. En mi opinión, una formación dual de conocimientos complementarios sería lo ideal. Por ejemplo, podemos combinar Ingeniería Informática y Derecho, una pauta que nos puede ilustrar en cómo la tecnología es transversal y en este caso puede servirnos para explorar la legislación respecto a los límites de la inteligencia artificial, una tecnología incipiente en todos los sectores industriales.

Otro ejemplo claro es cómo la tecnología está potenciando aquellas carreras más centradas en las personas, es el hecho de que muchos product owners, que a parte de una formación tecnológica tienen una formación en humanidades. Esto tiene total sentido si pensamos que al final su principal motivación debe ser entender al usuario y sus necesidades.

¿Qué beneficios traerá este nuevo espacio al desarrollo profesional?

J. R. L.: La aceleración del cambio provocará que estemos en continua formación, lo que permitirá también que nuestra profesión varíe o se especialice conforme el mercado vaya creando nuevas necesidades.

¿Qué sectores son los early adopters?

J. R. L.: Obviamente los servicios telemáticos son quienes primero se adaptan: empresas de software, servicios, telcos, etc. Quizás seguidos de la industria y la banca que han apostado fuerte por ello en los últimos años. Aunque en general el cambio afectará a todos los sectores, ya que la tecnología tendrá diferentes aplicaciones prácticas según la actividad.

¿Qué cualidades debe tener el profesional del futuro?

J. R. L.: En principio, capacidad de adaptación al cambio ante paradigmas que damos por sentado y evolucionan muy rápido, como es el caso de remote working. También tiene que ser empático para conectar y entender al resto de trabajadores. Especial importancia si nuestra función requiere de habilidades de liderazgo, ya que a día de hoy los líderes mejor valorados son aquellos que son capaces de acompañar y reforzar a sus empleados.  

Y, algo que ahora está de moda por necesidad, resiliencia ante la adversidad, dado que la situación laboral va a demandar un esfuerzo de superación constante.

¿Qué tecnologías serán clave para elevar la productividad?

J. R. L.: Podríamos decir que la más importante sea la Inteligencia Artificial y sus diferentes aplicaciones: RPA y la automatización de procesos; asistentes virtuales avanzados o el machine learning para el análisis de datos, entre otras muchas.

Pensemos que por un lado tenemos algoritmos capaces de aprender de los datos y por otra parte tenemos el Big Data, capaz de dotar de grandes volúmenes de datos a estos algoritmos.

Otras tecnologías clave serán la realidad virtual/aumentada o el IOT, que ya está revolucionando la manera como se realizan las reuniones o permitiendo virtualizar trabajos que hasta ahora eran presenciales.

¿Qué importancia tendrá la colaboración?

J. R. L.: Esto está claro. Muchísima, para tener éxito actualmente las empresas se están organizando en un modelo de red por encima del modelo jerárquico existente en el siglo XX. La clave de base es distribuir los recursos dinámicamente entre diferentes áreas y proyectos de manera ágil según las necesidades. De ahí que la colaboración y las herramientas que la fomentan sean uno de los grandes catalizadores del cambio.

Por ejemplo, gracias a las nuevas generaciones estamos sustituyendo progresivamente el email (hasta ahora rey indiscutible de la comunicación/colaboración empresarial) por herramientas más avanzadas de colaboración que permiten chats en tiempo real o reuniones online. Tenemos que tener también en cuenta que para una persona que ha nacido después de los 80 es mucho más natural conversar en Microsoft Teams en grupo que enviar un email.

¿Qué papel tendrá la IA, el Machine learning en este espacio? Y ¿la nube?

La IA y en gran parte el Machine Learning seguramente provocarán la siguiente gran revolución en la forma en la que trabajamos. Esto no permitirá aumentar la productividad gracias a la automatización de procesos.

La nube hoy en día ya es una realidad en muchas empresas y su curva de adopción no para de crecer. Esto se debe principalmente a que esta tecnología permite a compañías de cualquier tamaño acceder a recursos muy potentes, derivando grandes costes de CAPEX a OPEX, aportando mucha flexibilidad a la hora de escalar y ofreciendo un acceso rápido a plataformas SaaS de colaboración siempre actualizadas.

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