La Administración demanda su CIO

La intención de que en 2013 deje de ser una utopía, ya que debe ser clave para aunar intereses.

Publicado el 24 Oct 2012

La Administración Pública se encuentra inmersa en un proceso de cambio arrastrado en buena parte por la constricción presupuestaria. Las áreas tecnológicas de cada una de las organizaciones que la conforman, así como los propios profesionales, son conscientes y saben de la necesidad de reinventarse, optimizar sus recursos y alzar la voz con objeto de mantener su papel en el nuevo entorno que se avecina. Pero lo que es evidente es que el mapa tecnológico actual tiene grandes carencias. La responsabilidad es más política que tecnológica porque se han destinado recursos hasta la fecha suficientes y porque organizativamente no se han sabido encauzar en aras de favorecer una administración electrónica consistente y útil; demasiados organismos públicos a los que las Tecnologías de la Información no han podido sacar todo el partido previsto. Hay que estar de acuerdo con Ana Román, subdirectora general del INTEFP del Ministerio de Educación, cuando afirma que recela del mensaje ‘hacer más con menos’. La bajada de presupuestos será un hándicap en todos los sentidos, se mire por donde se mire. Hace unos días se anunciaron los relativos a 2013: su disminución frente a este año se situará en el 20%, una auténtica barbaridad que choca con muchos de los mensajes de nuestros políticos cuando ensalzan las virtudes de las TIC y la idoneidad de incrementar sus recursos.

La Administración busca dar mayor valor a la sociedad, innovar, conseguir ahorros, optimizar e interoperar. Son palabras bien acogidas por todas las partes que tienen a las tecnologías como la herramienta para conseguirlo. ¿La realidad? Que el intento en ocasiones es fallido. Y no es una cosa de ahora, sino heredada de muchas legislaturas previas. El deseo de Ester Arizmendi, directora general de Modernización Administrativa, es que “por primera vez se consiga que la autopista del ciudadano y la de las instituciones vayan por el mismo camino y velocidad“. Si se interpreta bien su mensaje, se entiende que antes no era así. Sí es de agradecer que ponga sobre la mesa la figura del CIO, la intención de que en 2013 deje de ser una utopía, ya que debe ser clave para aunar intereses, concienciar y acometer una política tecnológica liderada por quien debe hacerlo: el tecnólogo.

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Ambrosio Rodríguez
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