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Así serán el trabajo y la oficina del futuro

El teletrabajo está cambiando para siempre los espacios de colaboración y la vida de los empleados

Es verdad, en un año de Covid-19 hemos visto más cambios tecnológicos en las empresas que en un lustro. En España la pandemia por fin dinamizó una modalidad que muchos empleados y expertos en recursos humanos pedían desde hace tiempo: el teletrabajo. En los primeros meses de crisis sanitaria, este país pasó de estar a la cola de Europa y tener aproximadamente un 5% de su fuerza laboral en remoto a superar el 30%.

Ha pasado el tiempo y todo indica que el teletrabajo ha llegado para quedarse, y que muchas compañías ya lo han incorporado a su estrategia a largo plazo, o por lo menos lo tienen en mente. Datos recientes de una macroencuesta de AIMC aseguran que en España ahora mismo teletrabajan algo más de tres millones de personas. Es decir, alrededor del 18% de la población activa.

De ellos, algo más de la mitad compagina el trabajo en casa con la asistencia a la oficina, mientras que 1,3 millones trabajan siempre desde sus domicilios. Curiosamente, ese estudio también confirma que son las mujeres y los jóvenes (entre 20 y 34 años) los que más teletrabajan. Y que la preferencia por el trabajo es mayor cuanto más alto es el nivel social y económico de la persona.

Datos recientes de una macroencuesta de AIMC aseguran que en España ahora mismo teletrabajan algo más de tres millones de personas

A nivel mundial, el teletrabajo también está sobre la mesa de los responsables de recursos humanos de las compañías. Una encuesta de Gartner realizada a 130 jefes de personal a primeros de diciembre aseguraba que el 90% de las compañías piensan permitir a los empleados desarrollar su actividad desde casa, al menos una parte del tiempo. Esos mismos responsables también confirmaban que la mitad de los empleados querrán regresar a la oficina, al menos a tiempo parcial, cuando la situación sanitaria lo permita.

En España, según la empresa de colocación Randstad, los empleados en general son bastante entusiastas con la fórmula del trabajo en remoto. En concreto, un 62% de los mismos espera que, de uno u otro modo, se imponga tras la pandemia.

Algunas grandes empresas y compañías de referencia ya han movido ficha. Twitter, por ejemplo, se adelantó en mayo anunciando que sus trabajadores podrán seguir para siempre desde casa. Eso sí, los directivos de estas empresas no son ingenuos y saben que deberán reorganizar muy bien los procesos y el trabajo en equipo para que la soledad y la dispersión de las plantillas no merme la productividad y sobre todo la innovación, que muchas veces se produce simplemente con el encuentro fortuito de los empleados en las oficinas.

Se impone el ‘remote first’

Las ventajas del teletrabajo son claras. Además de servir de barrera ahora para la expansión del virus, va a permitir reducir costes a las empresas y aumentar el bienestar y el tiempo disponible de los trabajadores. A nivel de las ciudades, ya está rebajando los niveles de tráfico y por tanto de contaminación. Asimismo, está produciendo movimientos de personas, que buscan casas más grandes y confortables en los extrarradios, e incluso en ocasiones en los pueblos.

En la mente de los gestores, el mobile first que campeaba hace unos años se ha transformado por un remote first

En la mente de los gestores, el mobile first que campeaba hace unos años se ha transformado por un remote first, y las políticas corporativas ahora deben ser remote friendly. A nivel tecnológico, este giro ha multiplicado las compras de portátiles, herramientas de colaboración o software para securizar las comunicaciones. Y también ha disparado la contratación de servicios en la nube.

Pero el teletrabajo, que tan bien ha venido a la economía hasta ahora, va a introducir muchos cambios en la forma de vida. El Future for Work Institute es un observatorio que ha sondeado a más de 200 empresas españolas de diferente tamaño y sectores de actividad. Pues bien, en un informe publicado en diciembre y titulado ‘¿Cómo trabajaremos en nuestras empresas cuando termine la pandemia?’, aseguraba que el tiempo laboral va a sufrir cambios significativos.

Las jornadas, lejos de acortarse, se van a estirar. De hecho, esta fue una de las quejas más repetidas por los teletrabajadores en los primeros instantes de la pandemia y del confinamiento. Además, muchos procesos se van a automatizar, caerá drásticamente el número de reuniones cara a cara y de viajes de trabajo, y muchos espacios se van a rediseñar y van a menguar en cuestión de metros cuadrados.

En el mercado de oficinas, el teletrabajo ya ha hecho un agujero, según datos de BNP Paribas Real Estate. En 2020 la contratación de oficinas en Madrid cayó un 43% (pasando de 617.000 metros cuadrados en 2019 a sólo 350.000), y en Barcelona el desplome fue aun mayor: del 55%. 

En el mercado de oficinas, el teletrabajo ya ha hecho un agujero, según datos de BNP Paribas Real Estate. En 2020 la contratación de oficinas en Madrid cayó un 43% 

También se van a hacer más flexibles los horarios de entrada y salida. Y crecerá el número de colaboradores remotos que viven en otras regiones e incluso en otros países. El informe de Future for Work Institute también señala como tendencias para estos años la reducción de los niveles jerárquicos en las organizaciones, algo que en un modelo descentralizado y poco presencial es más difícil mantener, y el aumento del número de freelancers y trabajadores independientes.

La oficina postcovid

Además, los especialistas adelantan que las oficinas en un mundo postcovid no serán espacios, como los de ahora, con mesas claramente asignadas y donde pasaremos turnos fijos y rígidos de trabajo. Por eso abundarán mucho más las zonas comunes en los que los empleados que acudan a la oficina se podrán conectar, al estilo de lo que hoy sucede en un coworking.

La oficina es un invento que tiene más de cuatro siglos de existencia y que durante mucho tiempo se mantuvo imperturbable. Sin embargo, la Covid-19 está trayendo una revolución. Quizá la definitiva. La era del escritorio permanente ha pasado a la historia. Eso no quiere decir que las oficinas vayan a desaparecer, ni mucho menos, pero sí que cambiarán su fisonomía para adaptarse a un mundo híbrido. Menos presencial y donde la autonomía de los empleados será parte crucial de la ecuación.

 

 

 

¿Está reñido el teletrabajo con la innovación?

El teletrabajo ha sido una bendición que ha permitido en los peores momentos de la pandemia mantener la actividad en las empresas. Sin embargo, hay directivos que lo han puesto en cuestión. Por ejemplo, Reed Hastings, CEO de Netflix, comentaba en una entrevista a The Wall Street Journal que no veía “nada positivo” en el teletrabajo y que con esta modalidad es difícil mantener la cultura empresarial en las compañías.

En otra entrevista, Tim Cook, el CEO de Apple, también admitía que el estar cada uno en su casa afecta a la creatividad de las empresas. En general, las críticas que se le hacen al teletrabajo desde la alta dirección tienen que ver con cómo afecta a la cohesión de los equipos, a la fluidez de las ideas y la innovación, y también a la integración de nuevos empleados y al traspaso de conocimientos desde los profesionales más experimentados a aquellos que empiezan.

Pero hay fórmulas para mantener la creatividad en empresas donde sus empleados mayoritariamente operan en remoto. Una es dar mayor autonomía a los equipos. Los trabajadores tomarán más decisiones si se sienten libres, incluso si no tienen que pasar por el filtro de su jefe a cada paso. También ayudará el que se generalice la idea de que no pasa nada si alguien se equivoca. También es recomendable proteger el tiempo de concentración de los empleados. Fomentar la atención plena a una actividad impulsa significativamente la innovación. En cambio, cambiar cada cinco minutos de tarea la sofoca. Y, por último, un teletrabajo creativo requerirá de buenos gestores, que sean capaces de lidiar con equipos que trabajan en remoto y que sepan dar autonomía y delegar funciones.

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