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Un confinamiento global necesita de un desbloqueo digital

Ivo Ivanov, CEO DE-CIX International

Inmersos en un momento de incertidumbre histórico, en el que el impacto y la respuesta global al brote de COVID-19 ignora las fronteras geopolíticas, su repercusión ha dejado paralizadas a ciudades, países y regiones enteras. La actualidad diaria nos deja nuevas historias de dificultades económicas, miedo y dolor, pero también historias de esperanza, esperanza por encontrar una cura, nuevas formas de trabajar o salir adelante. Y de un futuro más alentador frente a un coronavirus en extinción.

En la cara positiva de esta crisis se encuentra una infraestructura digital mundial - las redes terrestres y móviles, los centros de datos, los cables submarinos y las conexiones por satélite que dan soporte al Internet mundial - lo suficientemente desarrollada como para que las personas de la mayor parte del mundo se puedan mantener en contacto a pesar del confinamiento.

El confinamiento no significa el cierre

Esta situación de confinamiento no significa necesariamente hablar de un cierre total de la actividad. Las empresas se han adaptado a modelos de trabajo en entornos remotos, permitiendo a los trabajadores mantener sus responsabilidades dentro de la compañía y sus proyectos en marcha. Los sistemas de logística y reparto siguen funcionando para aquellos que no pueden salir de casa. Los autónomos buscan en la creatividad la forma de llegar a fin de mes apoyándose en herramientas digitales y las grandes comunidades se interesan por apoyar las iniciativas locales.

La clave para abordar esta crisis está, por tanto, en las aplicaciones digitales que permiten esta comunicación y colaboración

En este contexto, la comunicación digital se convierte en un elemento esencial que permite la interacción y el contacto de las personas con sus seres queridos, continuar con la educación y formación de los estudiantes, ayuda al sector sanitario a ofrecer consultas y terapias a través de la telemedicina para evitar el contacto innecesario, e incluso está apoyando la investigación colaborativa en la lucha frente al virus.

Las aplicaciones digitales son la clave para superar la crisis

La clave para abordar esta crisis está, por tanto, en las aplicaciones digitales que permiten esta comunicación y colaboración. Actualmente la demanda a nivel global de aplicaciones digitales es cada vez mayor, y su valor es crucial para permitir a las empresas continuar su actividad y a las personas mantener su vida privada. Pero ni siquiera la mejor aplicación puede ser operativa si la infraestructura digital que la sostiene no es lo más sólida y segura posible. Este hecho es más relevante si cabe en una situación como la que atravesamos actualmente.

Como consecuencia, es esencial que esta infraestructura digital sea lo más global, abierta, resistente, escalable y segura posible, en estos momentos, con el fin de dar respuesta a todos los servicios y necesidades de las personas, instituciones y empresas. En este sentido, un elemento crucial son los Internet Exchange Points como DE-CIX, fundamentales para mejorar la calidad del rendimiento de las aplicaciones y comunicaciones digitales - en empresas, instalaciones médicas, educación, ocio/entretenimiento y medios de comunicación -. Los servicios de interconexión deben permitir que la comunicación se produzca a través de la ruta más corta y de la forma más segura.

Una comunicación digital al alza

Y es que, este bloqueo global ha situado la comunicación digital como una necesidad al alza por el fuerte impacto en la forma en que interactuamos con los demás y en cómo trabajamos. En particular, han aumentado considerablemente algunos tipos de tráfico de Internet como el de las herramientas de comunicación colaborativas, que se ha duplicado desde que comenzó la crisis, al igual que el tráfico de los servicios de streaming, el sector de la educación, y el tráfico de los juegos en línea, en el que ya se puede apreciar un aumento de alrededor del 50%. Pero, ¿qué supone este cambio de tendencia al comportamiento de la comunicación a largo plazo?.

Los comportamientos en comunicación cambiarán significativamente a largo plazo

Incluso antes de este momento de incertidumbre que estamos atravesando, ya podían observarse enormes pero todavía escasas inversiones en nuevos servicios digitales. En el último tramo del año 2019 el Eurostat situaba en un 57% las empresas presentes en España que contaban con un bajo nivel de digitalización, es decir, el quinto país de la UE con menos digitalización en el tejido empresarial. Ahora, avanzado el año 2020, esta situación a la que nos enfrentamos está transformando nuestras costumbres, actitudes y procesos hacia nuevas formas que continuarán más allá de la era post-Coronavirus y que impulsarán la digitalización.

En lo personal, estamos dedicando más tiempo a mantener el contacto con nuestros seres queridos de forma regular, a pesar de las distancias. Desde un punto de vista profesional, las empresas están descubriendo cómo el teletrabajo permite la continuidad de sus actividades - cómo gestionan sus oficinas, cómo interactúan sus empleados, cómo colaboran los equipos y qué acciones pueden ser replanteadas para ser más productivas -. Las compañías se están dando cuenta de que el paso al online puede aumentar el potencial de ahorro e inversión, y así reconocer los beneficios a largo plazo de una transformación digital que debería ser más profunda.

Si bien el virus en sí es una grave amenaza para la salud, también debemos hacerle frente para minimizar su impacto en lo profesional. Tenemos que aprender a organizar las tareas más eficientemente, operar de forma más productiva, descubrir modelos de comportamiento óptimos en términos de negocios y comunicación privada, que podamos aplicar ahora y en el futuro.

Se deben tomar importantes decisiones de inversión digital en el futuro

En definitiva, esta situación derivada del COVID-19 hará destacar a aquellas regiones que cuentan con una infraestructura digital sólida y segura, y a aquellas que siguen estancadas. Esta brecha digital debe ser eliminada para que todas las comunidades puedan en el futuro tener acceso a la información, a las herramientas de comunicación digital y al entorno digital. La industria de Internet debe marcarse el objetivo de un nivel mínimo de infraestructura digital a nivel global.

Nada será lo mismo después de esta crisis, ni para la humanidad misma, ni para la forma en que gestionamos nuestros negocios o nos (inter)conectamos en esta nueva década. Este siglo, como el pasado, nos presenta desafíos globales. Sin embargo, estos desafíos, aunque de diferente naturaleza, también pueden ser superados por las personas y las empresas. La actual crisis mundial cambiará nuestra vida de cara al futuro, y para sobrevivir necesitaremos de un desbloqueo digital completo.

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