Durante los dos últimos años, la inteligencia artificial ha funcionado de forma puramente reactiva, a la espera de una instrucción para redactar un texto, resumir información o responder a una pregunta. Hoy, una nueva generación de plataformas está redefiniendo cómo se crea y se despliega el software, permitiendo que desde startups hasta líderes de mercados regionales integren recursos de IA en sus operaciones diarias. Las herramientas de IA van mucho más allá de proporcionar información: el 72 % de los propietarios de pequeñas empresas en Estados Unidos consideran que la IA puede ayudar a sus equipos y permitirles trabajar de forma más eficiente. Los sistemas más recientes están pasando de ser asistentes a convertirse en miembros del equipo capaces de gestionar sus propias listas de tareas, tomar decisiones de forma autónoma y completar procesos de varios pasos de principio a fin.
El denominado vibe coding hace referencia a esta evolución: en lugar de necesitar conocimientos avanzados de programación, los usuarios describen lo que quieren en un lenguaje sencillo y dejan que la IA orqueste la ejecución técnica. Esta innovación ha evolucionado rápidamente hasta convertirse en un segmento de mercado de 4.700 millones de dólares que se espera que se dispare hasta los 12.300 millones en 2027. Según datos agregados de distintas plataformas, el rasgo que define este auge es la democratización: un 63 % de los usuarios de vibe coding se identifica como no desarrollador.
Un ejemplo de este nuevo ámbito es Emergent, una plataforma de IA en rápido crecimiento que alcanzó unos ingresos anualizados de 100 millones de dólares tan solo ocho meses después de su lanzamiento, impulsada por más de 10 millones de usuarios en todo el mundo.
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Oportunidad y paradoja digital en el tejido empresarial español
Según datos de la Comisión Europea, las pymes y los trabajadores autónomos representan el 99,8 % del total de empresas en España. Históricamente, muchos de estos profesionales se han visto excluidos de la economía digital porque la creación de software a medida requería profundos conocimientos técnicos y largos periodos de desarrollo con costes inasumibles.
El Índice de Economía y Sociedad Digitales de la Comisión Europea (DESI) pone de relieve una clara paradoja en España: el país ocupa el tercer puesto en Europa en conectividad digital e infraestructuras ultrarrápidas, pero cae hasta la undécima posición en la integración real de la tecnología digital por parte de las empresas. Esta brecha refleja cómo la conectividad se ha construido de arriba abajo, impulsada por gobiernos y operadores de telecomunicaciones.
Reducción de costes y automatización al alcance de no desarrolladores
Las herramientas de IA agéntica y las plataformas de vibe coding están cerrando esa brecha al acortar los plazos de desarrollo de un producto mínimo viable (MVP) entre dos y tres veces y reducir los costes iniciales de desarrollo hasta en un 80 %, permitiendo a las personas sin perfil técnico sortear los tradicionales cuellos de botella de TI.
A nivel global, Gartner prevé que para 2026 el 80 % de los usuarios de plataformas low-code procederá de fuera de los departamentos de TI, frente al 60 % registrado en 2021. Para millones de empresas españolas, esto supone una menor dependencia de desarrolladores externos, la rápida digitalización de sus operaciones y la libertad de crear herramientas personalizadas adaptadas a sus necesidades diarias. Con su amplia base de pymes y profesionales independientes, España se sitúa en una posición clave para convertirse en un referente de cómo el vibe coding puede generar un impacto macroeconómico real.

