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Más de 1600 CIOs y directores de IT exigen un uso responsable de la IA ante el aumento de alertas sobre sus riesgos


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La iniciativa llega en un momento de creciente preocupación dentro de la propia industria de la IA, tras las recientes salidas de investigadores de compañías como Anthropic y Google DeepMind por sus advertencias sobre los riesgos de un desarrollo acelerado de esta tecnología

Publicado el 16 sept 2026



IA RESPONSABLE



Mientras algunos de los profesionales que están desarrollando la inteligencia artificial empiezan a abandonar sus puestos públicamente para alertar de los riesgos de una carrera tecnológica sin suficientes garantías, los CIO reclaman trasladar el debate sobre el uso responsable de la IA al interior de las empresas. Ante este escenario, más de 1.600 CIOs han impulsado un Compromiso por una Inteligencia Artificial Responsable, que reclama incorporar mecanismos de gobierno, supervisión y responsabilidad desde el momento en que una organización decide utilizar IA.

La iniciativa parte de una premisa: los CIOs son quienes están en primera línea de la implantación real de la IA en las organizaciones, pero su visión sobre cómo gestionar sus riesgos y su impacto no siempre ocupa un lugar central en el debate público. El compromiso, compartido con los 1.600 CIO pertenecientes a la comunidad LiceoTIC, establece un marco de principios para que la inteligencia artificial se incorpore a las empresas como una palanca de innovación y competitividad, pero bajo criterios de seguridad, supervisión y responsabilidad.

El movimiento coincide con un momento especialmente sensible para la industria. En las últimas semanas, investigadores vinculados a algunos de los principales laboratorios de IA han abandonado sus puestos expresando su preocupación por el ritmo de desarrollo de sistemas cada vez más autónomos. El investigador Jacob Coxon, que trabajó anteriormente en OpenAI y posteriormente en Anthropic, anunció su salida de esta última compañía y cuestionó públicamente que el sector esté avanzando hacia sistemas de IA capaces de mejorarse a sí mismos sin suficientes garantías de seguridad.

A ello se suma la creciente rotación en la cúpula de OpenAI. Nueve directivos y responsables de áreas clave han abandonado la compañía entre abril y agosto de este año, en un momento de fuerte transformación de la organización. La discusión sobre los riesgos de la IA ya no pertenece únicamente a los laboratorios que desarrollan los modelos. Ha llegado a las empresas, porque son las organizaciones las que están incorporando estos sistemas a sus procesos, sus datos y sus decisiones. «El CIO tiene una responsabilidad especialmente relevante: no solo debe conseguir que la tecnología funcione, sino asegurarse de que sabemos dónde se utiliza, con qué objetivos, con qué límites y quién responde cuando una decisión queda en manos de un sistema de IA”, apuntan desde LiceoTIC.

Una brecha entre la velocidad de adopción y la capacidad de control

El reto es especialmente relevante ante la rápida extensión de la inteligencia artificial dentro de las organizaciones. Un estudio global del IBM Institute for Business Value publicado en junio de 2026 señala que el 70% de los CIO y CTO consultados afirma que los equipos de sus organizaciones están desplegando tecnología más rápido de lo que los departamentos de IT pueden rastrear. Además, solo el 11% asegura estar completamente preparado para la escala de despliegue de agentes de IA.

Los datos muestran una brecha entre la velocidad a la que las compañías están incorporando IA y su capacidad para gobernarla. Ya en 2025, otra investigación de IBM apuntaba que casi tres de cada cuatro organizaciones (74%) contaban con una cobertura limitada o moderada de sus marcos de gobierno y riesgo de IA, mientras que solo el 23,8% declaraba disponer de una cobertura amplia.

Para los CIO, la respuesta no pasa por frenar la innovación, sino por incorporar el gobierno de la IA desde el momento en que se decide utilizarla. El documento establece que la responsabilidad no puede recaer exclusivamente en Tecnología y debe ser compartida entre Dirección, negocio, IT, Riesgos, Legal, Personas y Seguridad.

Uno de los principios centrales del compromiso es precisamente el gobierno de los agentes y sistemas autónomos. Los CIO se comprometen a establecer responsabilidades, permisos, límites, trazabilidad y mecanismos de supervisión, así como a mantener un inventario de los sistemas de IA utilizados en sus organizaciones, incluidos aquellos que se incorporan al margen de los canales corporativos, la denominada “Shadow AI”.

Del principio a la práctica

El compromiso recoge 11 principios que abarcan desde la utilización de la IA al servicio de las personas y la evolución del empleo y el talento hasta el control humano, la protección del conocimiento, el uso responsable del dato, la transparencia, la soberanía tecnológica y la continuidad operativa.

El documento introduce además una idea especialmente relevante para las organizaciones: no toda IA posible es necesariamente IA necesaria. Los CIO se comprometen a que cada iniciativa responda a una necesidad real, genere un beneficio medible y sea revisada periódicamente para comprobar que continúa aportando valor.

La iniciativa contempla asimismo que las organizaciones que suscriban el compromiso dispongan de un plan de implantación de IA que incluya herramientas, gestión de riesgos, modelo de gobierno, definición de responsabilidades, formación de las personas afectadas y adecuación de la estrategia y recursos de IT. Este plan deberá revisarse a medida que evolucionen la tecnología, la regulación y las circunstancias de cada organización.

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