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De 5G a 6G: Evolución inteligente hacia la convergencia total



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En el núcleo de 6G se encuentran tres dimensiones estratégicas que definen su carácter evolutivo: cognición, convergencia y sostenibilidad

Publicado el 11 feb 2026

Ignacio Berberana

Ingeniero de Investigación Senior de IMDEA Networks



6G (4)

Estado actual del 5G

La industria de las telecomunicaciones atraviesa un momento singular donde madurez y transformación convergen. Mientras las redes 5G consolidan su presencia en numerosos mercados y continúan optimizándose, el ecosistema global de innovación ya comienza a delinear el horizonte de la sexta generación. Sin embargo, a diferencia de las disrupciones anteriores, esta transición no busca la ruptura, sino la evolución sostenida sobre los cimientos que 5G ha establecido. Más que una revolución abrupta, 6G emerge como un proceso de refinamiento inteligente que amplía y perfecciona lo iniciado en la generación previa.
El propósito no es sustituir, sino expandir. La quinta generación introdujo conceptos arquitectónicos fundamentales -edge computing, virtualización de red, network slicing- que constituyen los pilares sobre los cuales se edificará el futuro digital. La sexta generación recogerá este legado tecnológico, elevándolo mediante mayor eficiencia, autonomía y convergencia al integrar de forma nativa capacidades de computación distribuida, sensorización avanzada y aprendizaje automático en tiempo real.

La evolución de 5G a 6G narra cómo la tecnología aprende a escucharse a sí misma, a comprender su contexto y a adaptarse en tiempo real a las necesidades cambiantes del mundo

IGNACIO BERBERANA, IMDEA

Aunque el despliegue de 5G aún está en curso y su estandarización evoluciona con 3GPP Release 18 y 19, los primeros pasos hacia 6G no parten de cero. Los laboratorios y consorcios internacionales conciben la arquitectura de próxima generación como una extensión orgánica del ecosistema 5G-Advanced. La intención estratégica es facilitar una interoperabilidad fluida y una transición operacional sin fracturas, donde los operadores puedan evolucionar sus infraestructuras mediante actualizaciones modulares, sin necesidad de reemplazos abruptos.
Las primeras especificaciones técnicas para 6G se perfilan entre 2026 y 2027, mientras que los despliegues comerciales podrían materializarse a principios de la década de 2030. Durante este período de dualidad madura, coexistirán redes 5G-Advanced y 6G, interconectadas mediante principios de compatibilidad y continuidad de servicio, articulando así un modelo de transición progresiva.

Los nuevos pilares: cognición, convergencia y sostenibilidad

En el núcleo de 6G se encuentran tres dimensiones estratégicas que definen su carácter evolutivo: cognición, convergencia y sostenibilidad.
La cognición se refiere a la capacidad de las redes para comprender su entorno y autoajustarse sin intervención humana continua. Mientras en 5G la inteligencia artificial actúa fundamentalmente como soporte externo o herramienta de optimización, en 6G se integrará de forma nativa en la arquitectura. El aprendizaje federado, las redes neuronales embebidas y las arquitecturas autoorganizadas permitirán que la gestión radio, la asignación espectral y la orquestación de servicios operen de manera autónoma, basándose en datos contextuales capturados en tiempo real.
La convergencia describe el proceso mediante el cual las redes de telecomunicaciones se integran progresivamente con plataformas de computación distribuida y servicios digitales. El concepto de ‘Wide Area Cloud’ avanza hacia una topología donde los recursos de procesamiento y almacenamiento se diseminan desde grandes centros de datos hasta el borde mismo de la red, e incluso hasta el dispositivo final. Este enfoque transforma la infraestructura en una entidad cognitiva distribuida, capaz de ofrecer simultáneamente conectividad y capacidad computacional bajo demanda.
La sostenibilidad, por su parte, deja de ser un objetivo accesorio para convertirse en principio fundacional de diseño. Los arquitectos de 6G trabajan con metas ambiciosas: reducir el consumo energético hasta diez veces respecto a 5G. Esto implica no solo optimización de hardware y uso de materiales avanzados, sino también nuevos protocolos de control adaptativo que activen o desactiven dinámicamente componentes según las necesidades del tráfico, minimizando así la huella de carbono.
Uno de los desarrollos más distintivos de 6G será la integración de funciones de comunicación y detección en un mismo canal físico: ISAC (Integrated Sensing and Communication). Esta capacidad representa una evolución conceptual del modelo tradicional, donde las ondas radio no solo transmitirán información, sino que simultáneamente detectarán movimientos, objetos y condiciones ambientales. Las redes móviles se transformarán así en una malla sensorial distribuida, capaz de ofrecer servicios de posicionamiento ultrafino, monitorización ambiental y soporte a aplicaciones industriales de alta precisión. Lejos de representar una ruptura con el pasado, ISAC se apoya en las innovaciones de beamforming, MIMO masivo y sincronización extrema desarrolladas durante la década del 5G, demostrando cómo la transición hacia 6G reutiliza y amplifica tecnologías consolidadas, añadiendo nuevas funciones de inteligencia situacional.

Expansión espectral y arquitectura abierta

La quinta generación se desplegó principalmente en dos dominios espectrales: el rango sub-6 GHz para cobertura amplia y las ondas milimétricas hasta 100 GHz para altas velocidades. Para la sexta generación, el rango de 6 a 20 GHz se contempla para cobertura móvil (especialmente la parte alta de la banda de 6 GHz), y también se extenderá ese espectro hacia frecuencias superiores -bandas W (75-110 GHz), D (110-175 GHz) e incluso terahertz (275-450 GHz)-, aunque su adopción será gradual y selectiva. La coexistencia estratégica entre rangos medios y extremos permitirá balancear cobertura, consumo energético y capacidad de transmisión.
Esta expansión espectral exigirá innovaciones significativas en hardware. Tecnologías como antenas integradas en paquete (AiP), materiales dieléctricos de ultra baja pérdida y amplificadores de potencia inteligentes serán esenciales para mantener eficiencia y estabilidad operativa. Sin embargo, la estrategia será progresiva: el aprendizaje acumulado del despliegue mmWave en 5G guiará el diseño y la adopción de bandas superiores, evitando errores de cobertura o costes de implementación excesivos.
El debate sobre arquitectura permanece central en el desarrollo de 6G. La nueva generación se diseñará bajo el principio de apertura, continuando la transición iniciada por O-RAN Alliance y los estándares de virtualización definidos en 5G. La interoperabilidad entre 3GPP y O-RAN promete un entorno modular y desagregado donde operadores, fabricantes y desarrolladores puedan innovar conjuntamente.
Este modelo abierto no solo mejora la flexibilidad técnica, sino que refuerza la independencia tecnológica, permitiendo a las redes adaptarse rápidamente a distintas estrategias de despliegue. En este sentido, la evolución hacia 6G no reemplaza las infraestructuras actuales: las reformula, añadiendo inteligencia distribuida, capacidades predictivas y actualización continua por software.

6G: Hacia una red más humana y sostenible

Más allá de los aspectos técnicos, la llegada de 6G plantea desafíos significativos de gobernanza, educación y estandarización global. La coordinación efectiva entre agencias reguladoras y organismos de estandarización será crucial para definir un marco común de espectro y seguridad de datos. La transición deberá evitar las fragmentaciones que históricamente han ralentizado la adopción de generaciones previas.
Simultáneamente, la formación de talento especializado adquiere urgencia estratégica. Instituciones académicas y centros de innovación, colaborando estrechamente con la industria, están creando programas dedicados a ingeniería de redes cognitivas, ciberseguridad distribuida y materiales semiconductores avanzados. Esta confluencia intersectorial asegurará una adopción sostenida, garantizando que la evolución tecnológica se acompañe de una transformación humana paralela.
Europa desempeña un papel determinante en este proceso evolutivo. A través de iniciativas como SNS JU y diversos consorcios público-privados, se impulsa una visión integradora que considera 6G como la continuación natural de la hoja de ruta 5G. Estos programas promueven estándares abiertos, sostenibilidad y soberanía tecnológica.
Ejemplos como el laboratorio Nextonic, fundado por IMDEA Networks y Telefónica, ofrece soluciones innovadoras que pueden aportar valor en distintos entornos empresariales. Su enfoque busca optimizar procesos y mejorar la eficiencia, adaptándose a las necesidades específicas de cada organización. En lugar de romper con el legado de 5G, sus esfuerzos se concentran en expandirlo: los gemelos digitales permiten simular sistemas completos de red, acelerando la transición y reduciendo el riesgo durante las pruebas en entornos reales.
En última instancia, 6G no será un punto de reinicio, sino un marco de continuidad que busca hacer las redes más humanas, conscientes y sostenibles. Los próximos años no girarán en torno a un cambio abrupto, sino a una escalera de innovaciones superpuestas que llevarán las infraestructuras móviles desde la conectividad ubicua hasta la cognición ambiental integral.
La evolución de 5G a 6G narra cómo la tecnología aprende a escucharse a sí misma, a comprender su contexto y a adaptarse en tiempo real a las necesidades cambiantes del mundo. Un futuro donde la red dejará de ser meramente el medio que conecta, para convertirse en el tejido inteligente que simultáneamente siente, predice y cuida nuestro entorno digital y físico.

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