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Concepción Campos asume la presidencia del órgano que vigila el acceso a la información



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El Congreso ha ratificado a Concepción Campos Acuña como nueva presidenta de la institución encargada de garantizar el acceso a la información pública en España, en una designación que abre una nueva etapa marcada por la independencia, la actualización normativa y el uso responsable de la tecnología

Publicado el 30 mar 2026



Concepción Campos asume la presidencia del órgano que vigila el acceso a la información

La llegada de Concepción Campos Acuña a la presidencia del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno supone un cambio relevante en uno de los organismos clave para medir la calidad democrática de las instituciones. El Gobierno celebró el 25 de marzo su designación por parte del Congreso de los Diputados, después de que la candidata recibiera el aval por mayoría absoluta en la Comisión de Hacienda y Función Pública. Su nombramiento se produce tras la propuesta aprobada por el Consejo de Ministros el pasado 24 de febrero, una vez concluido el mandato de cinco años, no renovable, del hasta ahora presidente, José Luis Rodríguez Álvarez.

El Consejo de Transparencia y Buen Gobierno es la autoridad administrativa independiente encargada de velar por el acceso a la información pública y por el cumplimiento de las obligaciones de transparencia en el ámbito estatal. No se trata, por tanto, de un cargo meramente representativo: quien lo preside asume la dirección de una institución llamada a resolver reclamaciones, supervisar prácticas públicas y reforzar la cultura de la transparencia en las administraciones. En ese contexto, la designación de Campos llega en un momento en que la exigencia ciudadana de rendición de cuentas y claridad institucional es cada vez mayor. 

Durante su comparecencia parlamentaria, Campos defendió que afronta esta responsabilidad con absoluta independencia y objetividad, además de con lealtad a la ley y a la ciudadanía. También subrayó que la transparencia debe empezar por la propia actuación de quien encabeza el organismo. Su mensaje buscó transmitir continuidad institucional, pero también voluntad de consolidar el papel del Consejo como una pieza esencial del Estado de Derecho, al garantizar el derecho de acceso a la información pública y promover una cultura de transparencia en el conjunto del sector público español.

Las prioridades de un mandato de cinco años

La nueva presidenta ha dejado esbozadas las líneas maestras de su etapa al frente del organismo. Según expuso, sus tres grandes ejes de actuación serán la actualización normativa y el refuerzo institucional, la cooperación con otros órganos y entidades y el aprovechamiento responsable de la tecnología. La formulación de estas prioridades apunta a una agenda que no se limita a la gestión ordinaria, sino que aspira a adaptar el Consejo a nuevas exigencias administrativas, jurídicas y digitales.

Campos también puso en valor la evolución reciente del Consejo, destacando su transformación en una autoridad independiente y el aumento de su capacidad resolutiva en la evaluación de reclamaciones de transparencia. A ello sumó la mejora de los recursos humanos del organismo, un factor que considera necesario para consolidar su legitimidad institucional. Su mandato será de cinco años no renovables, con dedicación exclusiva y sometimiento pleno al régimen de incompatibilidades de los altos cargos de la Administración General del Estado.

Un perfil técnico con larga experiencia en gobernanza pública

La elección de Campos también refuerza el perfil técnico al frente del Consejo. Es doctora en Derecho Cum Laude y máster en Derecho de las Instituciones y Administraciones Públicas por la Universidad de Santiago de Compostela. Acumula más de 20 años de experiencia en la administración pública como secretaria de Administración Local, con último destino en el Ayuntamiento de Vigo, y actualmente se encontraba en excedencia como consultora y profesora asociada de Derecho Administrativo en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona.

Su trayectoria está estrechamente vinculada a la transparencia y al buen gobierno. Ha trabajado en la Red de Entidades Locales por la Transparencia y la Participación Ciudadana de la FEMP, donde coordinó la revisión del Código de Buen Gobierno Local y la Ordenanza Tipo de Transparencia, Información Pública y Reutilización. Además, ejerce como coordinadora del grupo de trabajo sobre integridad en la contratación pública. Ese recorrido explica que su llegada al Consejo no se interprete solo como un relevo institucional, sino como la incorporación de una especialista con experiencia directa en uno de los terrenos más sensibles de la relación entre ciudadanía y administración.

Transparencia y contratación pública

La llegada de Concepción Campos Acuña a la presidencia del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno puede leerse también en clave de contratación pública, un terreno especialmente sensible cuando se habla de integridad, acceso a la información y control institucional. No es una relación forzada: la propia trayectoria de Campos está vinculada al buen gobierno y a la integridad en la contratación pública, mientras que el Consejo que ahora presidirá es la autoridad estatal encargada de garantizar la transparencia y el derecho de acceso a la información pública. En ese contexto, herramientas como TendersTool, especializada en analizar datos oficiales de licitación y adjudicación en la Administración Pública, se sitúan en el mismo ecosistema de exigencia de rendición de cuentas, porque convierten grandes volúmenes de información contractual en datos más legibles y comparables para empresas, analistas y periodistas. 

Desde una perspectiva periodística y de vigilancia pública, esa conexión resulta especialmente relevante: si el Consejo de Transparencia representa la garantía institucional del derecho a saber, plataformas como TendersTool aportan una capa práctica de inteligencia sobre cómo se mueve la inversión pública, qué contratos se licitan, quién adjudica y hacia dónde se dirige el gasto tecnológico. Su propuesta incluye seguimiento de adjudicaciones, licitaciones, compras centralizadas, duración de contratos, valor estimado y búsquedas inteligentes, es decir, variables que ayudan a detectar patrones, concentraciones de gasto o tendencias del mercado público TIC. Por eso, la nueva etapa que se abre en el Consejo también puede interpretarse como una oportunidad para reforzar una cultura en la que la transparencia no se limite a publicar datos, sino que permita analizarlos, contextualizarlos y hacerlos realmente útiles para el escrutinio público.

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