ENTREVISTAS

Enrique Rodríguez, CEO de Syntax: “Sin gobierno del dato no hay IA que funcione ni que aguante”



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Según su CEO, el Grupo Syntax no vendeun ‘hype’ o prototipos sin recorrido, sino soluciones que funcionan, escalan y se sostienen en el tiempo

Publicado el 28 abr 2026

Rufino Contreras

Redactor Jefe



enrique rodriguez syntax

El auge de las redes sociales y la inteligencia artificial ha transformado profundamente el mercado tecnológico, dando lugar a perfiles sin experiencia técnica real pero con alta visibilidad en plataformas como TikTok e Instagram. Sin embargo, la legitimación en redes no siempre refleja la capacidad de ejecución real, creando una desconexión entre lo que se promete y lo que finalmente se entrega. ¿Cómo afecta esto a las decisiones empresariales y a la calidad de las soluciones tecnológicas? De todo ello habla Enrique Rodríguez, CEO de Syntax.

¿Qué ha cambiado en el mercado tecnológico para que proliferen perfiles sin experiencia real pero con alta visibilidad en redes como TikTok o Instagram?

Es cierto que las Redes Sociales han generado cambios profundos pero, curiosamente, estos cambios no se han generado en la tecnología sino en el modo en el que se legitiman las cosas. Antes el reconocimiento para nuestro sector se lograba a base de ejecución de proyectos, años de experiencia en gestión de problemas…pero todo esto ha cambiado. Ahora las redes sociales se reducen a generar contenido atractivo, sencillamente las redes sociales ayudan a “vender”, aunque vender es una cosa y ejecutar con éxito otra muy diferente.

Ahora un contenido que cumpla lo requerido genera una sensación de legitimación que no es necesariamente real. Y esa falsa legitimación, en el caso de la IA, lo que vende es que estamos ante una tecnología aislada, accesible y casi “plug & play” y eso es profundamente incorrecto.
Según mi opinión, la IA no es un punto de partida, es la capa actual más avanzada de una evolución de décadas en gestión del dato.

Y el principal problema es que el mercado confunde “capacidad para comunicar” con “capacidad para ejecutar” y esto abre la puerta a perfiles que dominan lo primero, pero no lo segundo

¿Dirías que hay una falta de criterio técnico en los equipos de decisión (CIO, CEOs), o más bien presión por reducir costes?

Los CEO (hablo en mi caso) estamos pasando por una etapa que yo definiría como un “Tsunami”. Ya no sabes si montarte en la tabla y seguir la ola….si ponerte a salvo….o rezar para no ahogarte.

Aquí habría que diferenciar entre lo que yo veo en el mercado a lo que yo pienso que debería ser. Hay cosas en las que coincido y cosas en las que no coincido.

Sin duda el ahorro de costes aparece en el horizonte como “gran objetivo”, pero una parte de mis colegas lo están viendo como un sustituto del recurso humano. Yo lo veo como una oportunidad de crecer no solo gracias a esa alta productividad que ofrece la IA sino que nos puede permitir reciclar talento humano. Obvio esto tiene que venir de parte y parte. El empleado debe tener aquí su parte de responsabilidad a que ello suceda.

Lo que sí es cierto es que los que tomamos las decisiones estamos “aplastados” por los “apasionados” de todo esto. Empieza a ser algo surrealista porque parece que ya nadie quiere trabajar en nada que no sea altamente innovador o apasionante. Yo defiendo la innovación y la pasión en el trabajo, pero también hay que ser prácticos y realistas.

Y por último me encuentro en que hoy en día todo parece estar en modo “demo”. Nadie tiene respuestas concretas, todo es demasiado incierto. Preguntar, por ejemplo,¿Qué coste tiene esto? es como hacer una pregunta a las altas instancias de la adivinanza futura y los CEOs odiamos ese tipo de incertidumbres.

En mi opinión hay una tormenta perfecta en estos momentos porque se están juntando con demasiada frecuencia 3 factores que siempre hemos tratado de evitar: Decisiones aceleradas, bajo rigor técnico y expectativas irreales. Cuando esto pasa sabes que tienes que atarte a la vela del palo mayor para no caer por la borda….aunque el riesgo si solo haces eso es que puedes ahogarte con el barco.

Hablas de “negligencia corporativa”. ¿Dónde está la línea entre un error comprensible y una mala praxis empresarial?

Hay una frase que se atribuye a Jaime Balmes que dice “la gente no bebe arena porque tenga sed, bebe arena porque no sabe distinguir”. Creo que estamos en un momento en que estamos empezando a no saber distinguir entre buena y mala praxis. Los nuevos proveedores, esos gurús de las RRSS que venden legitimidad en pastillas de alto poder visual y de comunicación, te hacen perseguir el final del arcoíris y todos sabemos que el final del arcoíris no existe. Aún así siguen insistiéndote (con más pastillas visuales y discursos únicamente de venta) que el final del arcoíris existe y que solo ellos pueden llevarte a él.

Lo peor no es que lo anterior “suceda” sino que realmente dejemos inducirnos por la falsa creencia de que el “final del arcoíris” realmente existe, ya que todos sabemos que NO EXISTE.

Y todo ello provoca que no se esté evaluando solvencia técnica del proveedor, se pierda una exigencia de experiencia que antes era mandataria y que no se piense en si lo realizado va a ser sostenible y, para mí, lo más importante, creo que el mercado está tan preocupado en ser correcto (impacto mediático) que en ser responsable.

Y eso tiene consecuencias graves, ya que genera costes ocultos, dependencia tecnológica que en muchos casos es incierta (más variables en modo “bomba” al cóctel) y almacenar como consecuencia proyectos fallidos o que, a lo sumo, se quedan como experimentos bajo la justificación de “había que intentarlo”.

¿Cómo operan realmente estas empresas que ofrecen precios por debajo del coste?

¿Empresas? En la mayoría de los casos te enfrentas a “personas” aisladas actuando como “empresas”. No tienen ni la más mínima estructura porque son “empresas” creadas bajo el paradigma de “no necesito empleados” porque la IA ya lo hace todo.

Y el problema es que extienden su creencia a las empresas reales, a las que llevan décadas operando.

El mensaje que lanzan es simplista (pero eficiente). Un día un mago me dijo: Cuando un mago te diga “aquí está sucediendo la magia” ten por seguro que la magia sucede en otro sitio.

La distracción y el espectáculo deben dejar paso a un buen alcance. Venden premeditadamente algo aun sabiendo que luego habrá complicaciones de mil tipos. Problemas de costes estructurales reales, problemas de integración con lo existente, problemas con herramientas gratuitas o subvencionadas que nadie dijo que se utilizaron o problemas con el famoso “ups”…vaya…no lo había pensado.

Estos proveedores o “falsos gurús” no buscan, en mi opinión, solución real sino visibilidad en modo “fuegos artificiales”. Te harán pasar un buen rato, te venderán una magia sorprendente, pero al final la solución carecerá de alcance, estructura, definición y la supervivencia de la misma será totalmente cortoplacista.

¿Y que es realmente lo malo para la empresa? Pues que debe de volver a empezar, ya con los criterios que nunca debió perder y con los proveedore que nunca debió dejar….pero ya perdió meses de probaturas con profesionales, digamos, “de mentira”.

¿Qué debe incluir un buen contrato para blindar a una empresa frente a fallos del proveedor?

Pues lo de siempre. Aquí no hay que ser demasiado innovadores. Un contrato es un elemento de defensa y así se concibe siempre.

Mi padre me dijo un día: “Un contrato es algo que se firma y que se mete en un cajón. Si un día se saca del cajón es que hay un problema grave”. Los contratos se hacen para no tener que sacarlos del cajón, pero deben contener lo necesario por si en algún momento es necesario sacarlos y aquí la empresa que contrata debe tener cuidado de no dejarse liar por la habilidad de venta de estos “falsos gurús”, que se las saben todas, utilizan lenguaje demasiado atrayente y saben vestir a “la mona de seda”…..aunque los viejos del lugar sabemos que “mona se queda”.

Por ello si tuviera que definir cinco pilares serían los de siempre, nada de exotismos:

  • Definición clara de alcance y entregables lo más verificables posibles
  • Arquitectura documentada y que el conocimiento quede “en casa” (nada de cajas negras inexpugnables)
  • Servicio que responda al modelo de lo realizado y métricas lo más reales posibles (y digo lo más reales, que no idóneas….lo idóneo casi nunca existe).
  • Cláusulas de salida y reversibilidad (este punto es el gran olvidado cuando se contrata una solución estratégica).
  • Y responsabilidad sobre la calidad del dato y la integración (aquí la mayoría de los “falsos gurús” mueren).

Si un proveedor no puede comprometerse a eso entonces lo que debes entender es que lo que te venden no es una solución, sino que es un experimento.

¿Crees que esta situación empeorará con el auge de la IA y la automatización?

El efecto “bola de nieve” genera una sensación de movimiento basado en un falso crecimiento. La bola baja a gran velocidad y sin control haciéndose cada vez más grande y llega un momento en que ya nadie quiere saber ni de qué está hecha la bola, quién la tiró desde la cima y ni mucho menos se preguntan cómo es posible que la bola se haya hecho tan grande.

Cuando alguien te vende una ventaja encapsulada en espectáculo debes preguntarte dónde está el fallo, porque debes saber que éste existe. Es esa circunstancia curiosa donde el que vende sabe que existe, tú sabes que existe y ambos fingimos que no sabemos que existe. Luego pasa lo que pasa. Es por ello que efectos y vocablos como “democratización de herramientas” sea realmente la “democratización de apariencia de conocimiento” o nos enfrentemos a casos donde el “falso gurú” sabe utilizar una herramienta pero no sabe entender el problema del negocio ni tiene intención de resolverlo.

Y esto va en aumento. El ruido es cada vez mayor. Y el riesgo aumenta con el ruido en el formato “tomar malas decisiones”.

¿Cómo deberían adaptarse las empresas para no quedar atrapadas en soluciones de baja calidad?

Esto es gritarle al desierto, pero aún así lo intentaré: El dato no se compra, se gestiona Sin gobierno del dato no hay IA que funcione ni que aguante. Hay que evitar dejarse atrapar por esa capa visual atractiva que estos “falsos gurús venden”, empezar a distinguir un “sotytelling” bien diseñado de la realidad más tozuda, en definitiva, hay que empezar a evaluar experiencia real, no visibilidad atractiva.

Las empresas deben adoptar los nuevos modelos tecnológicos, eso sin lugar a dudas, pero deben hacerlo con coherencia. Dejarse impresionar por el uso de una herramienta lo que genera es que dejes de fijarte en la arquitectura.

Si tuviera que utilizar un símil de atletismo sería este: La herramienta es un corredor de velocidad, pero la arquitectura es un corredor de fondo. La herramienta podrá morir o evolucionar de forma rápida, pero la arquitectura permanece años ahí.

Por lo tanto mi recomendación es que no se escuchen propuestas de profesionales sin experiencia que saben vender soluciones bonitas, pero que todos sabemos que terminan siendo inútiles.

¿Qué propone Syntax para evitar este tipo de situaciones?

Syntax propone innovar y no dejar pasar la oportunidad de adoptar una tecnología tan potente como la IA para poder crecer. Un anuncio de Pirelli de los años 90, protagonizado por el icónico “Carl Lewis”, decía: “La potencia sin control no sirve de nada” y lo que la frase quiere resaltar es que la tecnología, los recursos financieros o el talento sin una gestión adecuada no logran los resultados deseados. Equilibrar potencia y precisión. Ese es el reto.

Por lo tanto nuestra propuesta, incluso a riesgo de decepcionar a los que esperaban una solución mágica al problema, es simple: Volver a recordar valores que el mercado parece haber olvidado, como el rigor técnico, la visión de negocio o la experiencia acumulada.No hay fórmulas mágicas. Si algo carece de sentido común… no lo compres.

Nosotros, en el Grupo Syntax, llevamos más de 3 décadas trabajado con datos. Forma parte de nuestro ADN. Hemos vivido toda la evolución: Desde el BI tradicional hasta analítica avanzada y ahora IA.

Para nosotros la IA no es un producto, es una capacidad integrada dentro de un ecosistema de datos bien construido.

Y por ello en SYNTAX no vendemos un “hype” o prototipos sin recorrido, lo que vendemos son soluciones que funcionan, escalan y se sostienen en el tiempo y todo ello porque creemos que existe una verdad realmente incómoda: “La tecnología no falla por ser compleja, falla por estar mal planteada desde el inicio”.

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