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Los retos de la nube: Cambio cultural y rediseño de procesos

Subir a la nube se hace más complejo en tanto en cuanto no solo implica migrar los sistemas de on premise a la cloud, sino que, en muchos casos, supone redefinir la estrategia y rediseñar los procesos.

La mayor parte de compañías ya no se cuestionan si subir o no a la nube, sino cómo hacer este viaje garantizando la continuidad del negocio en todo momento y a qué modelo de nube subir. Para ello, “es esencial conocer muy bien los aplicativos de la empresa”, dijeron los expertos en cloud de distintas organizaciones reunidos en la executive lunch organizada por Computing y CAST.

El catalizador para subir a la cloud es, como dijo Vanesa Alejandra Jiménez, Analytics Transformation Lead & Analytics Hub Lead de Banco Sabadell, “modernizar la compañía”. En este sentido, existen dos grandes líneas a seguir: “La de la migración de las aplicaciones y la de los servicios”. Pero antes de empezar este proceso se debe hacer un análisis exhaustivo de los sistemas para saber qué subir y qué no. “Costes, latencia, disponibilidad y escalabilidad son los factores principales en los que basamos nuestra decisión”, dijo Juan José García, coordinador de Tecnología de Iberpay. Una vez tomada esta decisión, no se plantean un modelo de migración lift and shift, sino que optan por “repensar los procesos”.

El rediseño de procesos supone adaptarlos a modelos de consumo as a Service, tanto en el caso de la infraestructura como en el de la plataforma y del software, incluso de los contenedores. Para ello, Mutualidad Abogacía está empezando por desplegar “pequeños greenfield -o proyectos piloto que no van a ser comercializados o explotados-, que les sirven de prueba. “Queremos aplicar la inteligencia artificial para afinar el perfil de nuestros clientes e implementar chatbots para agilizar su asistencia, y estas tecnologías corren más eficazmente en la nube”, contó Carlos García, head of Architecture de la compañía

Es muy importante elegir bien con quién vas de la mano a la nube

Para las organizaciones que partían de un 90% de legacy, como es el caso de ENGIE España, compañía generadora y distribuidora de energía, la inversión en subir a la cloud ha sido “grande, pero necesaria”, dijo José Javier Sánchez, responsable de Explotación IT. “Teníamos un time to market muy amplio que hemos conseguido acortar subiendo el 100% de nuestra infraestructura a la nube y dejando únicamente dos nodos de aplicaciones en local. Nuestro coste de licenciamiento con las bases de datos de Oracle era muy alto, por lo que nuestro principal reto era que no subieran mucho los costes en la nube. Para conseguirlo optimizamos al máximo las bases de datos e hicimos una rearquitectura de procesos”.

Cómo y con quién ir a la nube

La historia con la cloud de otra compañía energética presente en la mesa, Endesa, parte del año 2015. “Nosotros apostamos desde el principio por una estrategia de digitalización basada en la cloud, con la seguridad integrada por diseño en una plataforma que gira en torno a los clientes, los empleados y los procesos, los cuales, no siempre deben ser repensados para ser migrados”, explicó Manuel Marín, head of Digital Solutions de Endesa en Iberia. De una estrategia cloud first con un único proveedor, con la que arrancaron, han pasado a una cloud only, con Amazon Web Services y Azure. “Elegir el modelo adecuado de consumo en la nube es clave, nosotros tuvimos una crisis de costes en 2016 y, a partir de ahí, pasamos a no confiar todo a un único proveedor cloud”.

Irene Pérez, responsable de Desarrollo de la tercera compañía energética del encuentro, Capital Energy, también habló de la importancia de elegir bien con quién vas de la mano a la nube. “Tenemos externalizados muchos servicios, por lo que para nosotros son muy importantes los partners”. Ellos han elegido a Google Cloud, con quien han firmado un acuerdo a cinco años para impulsar la digitalización de su proyecto de energía sostenible y renovable y con quien han ido cambiando el ERP y lo poco que tienen on premise a un modelo SaaS e IaaS.

Sin embargo, una nueva voz del sector energético, la de Juan Manuel García, director de Servicios TI y Digital de Repsol, afirmó que “no es fácil llevar algunas infraestructuras a la nube, sobre todo lo que tiene que ver con los sistemas industriales y OT en el caso de una refinería”; y coincide con Manuel Marín en que “no es necesario hacer una reingeniería completa de todos los procesos en todos los casos. Nuestro objetivo es migrar el 75-80% de nuestras infraestructuras, pero depende, en muchos casos, de la calidad de las comunicaciones. En todo caso, poseemos una estrategia cloud first para la que creamos un equipo que durante cuatro años ha trabajado en crear servicios para que se ejecuten acorde a una filosofía DevSecOps, maximizando la automatización de servicios. Todo ello forma parte de nuestro programa digital que tendrá un impacto en la compañía de más de 800 millones de euros en 2022”. Así, Microsoft Azure es el principal proveedor cloud de Repsol, con el que han tenido un mayor crecimiento en la nube, tanto en entornos SaaS como PaaS. No obstante, el director de Servicios TI incidió en “la dificultad que presenta la gestión de interfaces no apificados cuando la casuística es mover una aplicación de IaaS a Paas”.

Encuentro sobre la modernización de aplicaciones para el journey to cloud con CAST, Madrid.
Encuentro sobre la modernización de aplicaciones para el journey to cloud con CAST, Madrid.

Trasladándonos al sector asegurador con Nationale-Nederlanden, en la compañía también crearon un equipo cloud y han aplicado una filosofía DevOps en su salto a la nube que se inició hace cuatro años, y el cual empezaron con pruebas de concepto pasando aplicaciones a PaaS. “Establecer una estrategia cross en la nube, como era nuestra intención, requiere mucho análisis y una gran inversión, pero por temas de amortización de hardware, los costes iban a ser aún mayores si no íbamos a la cloud”, contó David Vaquero, CTO de la compañía. “Tenemos todos nuestros servicios a clientes en cloud, también contamos con ciertos servicios en nuestra nube privada, y las aplicaciones grandes están en casa”.

La metodología agile también ha llegado a Kruk, compañía de gestión de cobro de deudas que cuenta con cerca de 2.000 desarrolladores en todo el mundo. “Tener equipos grandes dificulta que todos los actores conozcan lo que se está haciendo en cada proceso, por lo que, para subir a la nube, estamos rediseñando aplicación por aplicación y cambiando la infraestructura para crear unos estándares de desarrollo de software seguros”, contó David Cerrato, IT manager & CISO de Kruk España. Para ello, Cerrato encuentra importante contar con un SOC que centralice la información de seguridad.

Si cuesta formar a los empleados en nuevas capacidades, prueba a no hacerlo y verás las consecuencias

En su viaje hacia la nube, en Seguros Santalucía defienden una estrategia no nombrada hasta el momento: “API first. No nos preocupamos tanto de los servicios sino de la capa anterior, la capa middleware -que permite la comunicación y la administración de datos en aplicaciones distribuidas-, la cual es fundamental, por lo que hemos desarrollado muchas API en este sentido”, explicó Javier Sanchís, director corporativo de Arquitectura y Sistemas de Información de la compañía aseguradora. En Santalucía se plantean romper las arquitecturas monolíticas a través de microservicios, lo que abrió un debate acerca de este concepto “ambiguo que habría que redefinir”.

El riesgo de los microservicios es granular tanto una aplicación que se puede llegar a perder el control. En el caso de Repsol, por ejemplo, cuentan con microservicios en la parte de pago del cliente, en los TPV de las estaciones de servicio, porque les aporta mucha flexibilidad, “solo se saca verdadero partido a los microservicios si los aplicas en algo muy cambiante”, dijo Juan Manuel García. Para David Vaquero, “la clave está en crear un desacoplamiento de los sistemas y los servicios”, para lo que es necesario contar, como dijo Javier Sanchís, con distintos API -“de cliente, de producto, etcétera”- para “crear una capa sólida de middleware con la que no importaría, incluso, desarrollar los servicios con third parties”.

Cambio de paradigma

La mayor concienciación de la Dirección en la importancia del avance digital ha derivado en un mayor liderazgo del departamento TI en las compañías, hasta ocupar muchas veces puestos en el Consejo de Dirección, lo que ha propiciado, a su vez, el salto a la cloud; aunque este no se traduzca en beneficios económicos a corto plazo. “Ahora no solo es que estos perfiles estén en los Consejos de Dirección, sino que, además, muchas veces tanto el responsable de TI como el CTO supervisan la firma de contratos con proveedores y clientes”.

Este cambio de mentalidad va asociado a un cambio cultural que comienza con el reskilling de los propios empleados, ya que cada vez se hace más complicado captar talento. “Todas las compañías buscamos a la vez los mismos perfiles, con unas cualidades concretas, y hay escasez de talento”. Con la formación interna también se mantiene el conocimiento dentro de la empresa, el problema es que, en los últimos tiempos, la rotación se ha duplicado, “formas a un trabajador y después se lleva esa propiedad intelectual crítica de la empresa a otra parte”. Sin ir más lejos, en ENGIE España tuvieron un 30-40% de rotación en el último año tras formar a sus empleados en tecnología cloud. No obstante, la alternativa de no formar al capital humano es peor, “si cuesta formar a los empleados en nuevas capacidades, prueba a no hacerlo y verás las consecuencias”.

Otro problema que mencionaron los profesionales, aparejado a la nube y también al teletrabajo, es el alojamiento de los datos en nubes en países extranjeros. “Si tengo empleados teletrabajando desde un país donde mi compañía no posee una sede y se produce un robo de datos, no puedo ni siquiera ir a la Oficina de Protección de Datos”, lamentaron. No obstante, todas las empresas están adaptándose a este nuevo escenario dominado por la nube, pero en el que conviven tanto sistemas cloud como on premise, y para el que, como destacaron en el encuentro, es vital contar con un buen compañero de viaje.

 

Ignacio Cabrera, Regional Manager de CAST Software para Iberia y LATAM

“Nuestros análisis de aplicaciones hacen los viajes a la nube más fiables y ágiles”

En los últimos años, CAST ha experimentado un proceso de transformación estratégica por el que ha expandido sus servicios desde su nicho más tradicional de análisis y calidad de software hasta el diseño de planes de cloud journey y proyectos de modernización de aplicaciones.

En este nuevo paradigma, la tecnología de CAST aporta a las empresas información realista y contrastada que proviene del análisis de aplicaciones, de tal manera que nuestros clientes puedan realizar movimientos a la nube mucho más fiables y ágiles. Por otro lado, CAST aporta valor en proyectos de modernización de aplicaciones críticas legacy. Estas son aplicaciones complejas, multicapa y monolíticas y, a menudo, las compañías adolecen de documentación y de conocimiento profundo de sus componentes y de las dependencias entre ellos.

En este sentido, CAST realiza un diseño automático de un mapa visual e interactivo de la arquitectura empresarial llegando al nivel máximo de detalle de los componentes individuales de los programas y sus dependencias entre ellos, de tal manera que las compañías puedan afrontar un proyecto de modernización sabiendo que, muchas veces, la mejor opción es desacoplar componentes individuales de la aplicación y llevarlos a microservicios en la nube.

De esta manera, centralizamos la información asociada a las aplicaciones críticas que muchas veces se encuentra distribuida entre los distintos equipos de desarrollo y de personas individuales de la empresa, preservando la propiedad intelectual de esta.

Para llevar a cabo esta estrategia hemos firmado acuerdos con los tres hiperescalares: AWS, Microsoft Azure y Google Cloud y con grandes integradores como Accenture y NTT Data, que utilizan la tecnología de CAST en sus proyectos internos y externos, con sus clientes, para ganar eficiencia, productividad y mejorar los márgenes.

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